Latinoamérica

Seguridad, el desafío mayor que enfrentará López Obrador en México

Reforzar la institucionalidad y la justicia deberá ser la prioridad del nuevo presidente  mexicano. 

López Obrador

El Tribunal Electoral de México validó este miércoles las elecciones presidenciales del pasado 1 de julio y reconoció a Andrés Manuel López Obrador como el ganador con el 53,2% de los votos.

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EFE

11 de agosto 2018 , 11:31 p.m.

Aunque no se ha posesionado, el presidente de México, Andrés Manuel López Obrador (AMLO), comenzó esta semana a buscar las soluciones para enfrentar los problemas de violencia en México, un tema clave en su campaña y uno de los retos más grandes que enfrentará su gobierno en un país con poderosos carteles del narcotráfico.

Y no es para menos. En el 2017, el país registró 24.893 homicidios, de acuerdo con cifras del Secretariado Ejecutivo del Sistema Nacional de Seguridad Pública, un índice sin precedentes en las dos últimas décadas. Además, en lo que va corrido de este año, se han contabilizado otras 13.738 muertes.

A esto también se suman los asesinatos de ocho periodistas y de 145 políticos durante la pasadas elecciones generales.

El primer paso de López Obrador son los ‘foros de pacificación’, con los que busca integrar a diferentes sectores de la sociedad civil para encontrar una estrategia conjunta y disminuir los altos índices de inseguridad y violencia.

De acuerdo con expertos, AMLO podrá reforzar la seguridad en su país solo si remienda las fracturas que generaron gobiernos anteriores, según afirmó en diálogo con EL TIEMPO el economista y analista político Macario Schettino.

“Primero, dinero. México invierte un 1,4 por ciento del PIB en seguridad, justicia y defensa, frente a un promedio de 4 por ciento en países de la Unión Europea, 5 por ciento en EE. UU. y 6 por ciento en Colombia”, afirmó Schettino.

“Segundo, coordinación. A partir de 1997, los gobernadores se independizan del control del presidente y no atienden el problema (de seguridad) porque lo achacan a la Federación”.

Se aplaude el deseo de buscar una pacificación, pero el énfasis debe estar en el ámbito institucional y en la prevención de la violencia

Durante el gobierno de Felipe Calderón (2006-2012) se transformó la forma de manejar la violencia y se fortaleció el gobierno federal, con la militarización de las calles a cargo de las Fuerzas Federales (Ejército), para enfrentar a los grupos del narcotráfico. Pero eso, señalan los analistas, dejó a un lado a la Policía Estatal, que hoy no tiene recursos ni herramientas para enfrentar los delitos.

“(Calderón) iba a complementar la acción de las fuerzas estatales, pero en realidad ha sido un rol de suplencia. A partir de la declaración de debate frontal y el despliegue de las Fuerzas Armadas, empezaron las organizaciones criminales a armarse más y a retar con su capacidad de fuego al Estado”, dijo a este diario la directora general de México Unido Contra la Delincuencia (MUCD), Lisa Sánchez.

Si este gobierno inicia el proceso de reconciliación nacional y fortalecimiento institucional, puede ser el comienzo de un cambio positivo

Pero hay quienes señalan que ahora la cuestión es cómo se enfrentará a los victimarios. “Se aplaude el deseo de buscar una pacificación, pero el énfasis debe estar en el ámbito institucional y en la prevención de la violencia. El combate a la impunidad y el acceso a la justicia es donde está el riesgo”, señaló Alejandro Poiré, decano nacional de la Escuela de Ciencias Sociales y Gobierno del Tecnológico de Monterrey.

Otra de las cosas que deberá hacer AMLO será recuperar áreas donde el Estado no tiene presencia, pues, según Schettino, “se perdió el control del territorio en varias entidades”.

Por su parte, Sánchez considera que la inseguridad parte de “la falta de Estado de derecho”. “La cifra negra de delitos es enorme, es decir, todos aquellos que no se denuncian. Y en aquellos que se denuncian, los niveles en los que se imparte justicia son bajos. Entonces, en México es virtualmente gratis cometer un delito porque la probabilidad de ser sancionado es muy baja”, aseguró.Pese al panorama, los expertos tienen esperanza en la nueva administración, siempre y cuando tenga como base un refuerzo de la institucionalidad.

La próxima presidencia “va a estar encabezada por algunas personas con buena formación y buenas intenciones, esperemos que haya un proceso integral, que al énfasis inicial de la pacificación lo acompañe un fortalecimiento institucional”, señaló Poiré.

Las estrategias de pacificación tendrán una salida positiva, de acuerdo con Sánchez: “Si este gobierno inicia el proceso de reconciliación nacional y fortalecimiento institucional, puede ser el comienzo de un cambio positivo. No creo que vaya a ser suficiente un sexenio, lo que me parece fundamental es que este gobierno logre sentar las bases de un proceso de largo plazo, que pueda ser continuado”.

Pero también están los que ven con poco optimismo los primeros pasos de López Obrador. Según Schettino, los ‘foros de pacificación’ no son una herramienta efectiva para disminuir la violencia en México. “Pueden servir para que se desahogue la población, pero no para encontrar la solución al problema”, dijo el analista.

Lo cierto es que tan pronto se posesione, el primero de diciembre, López Obrador debe empezar a mostrar resultados, pues parte de la confianza de sus electores recae en cumplir sus promesas de campaña.

MEREDITH PEÑUELA ROJAS 
REDACCIÓN INTERNACIONAL

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