Latinoamérica

El ocaso de Bachelet y el renacer de Piñera

En primera vuelta de las presidenciales en Chile se pronostica una nueva victoria del empresario.

Sebastián Piñera, candidato presidencial

Piñera cerró su campaña rodeado de su esposa, sus cuatro hijos y representantes del movimiento.

Foto:

Martin Bernetti / AFP

18 de noviembre 2017 , 11:00 p.m.

Todo parece indicar que el expresidente Sebastián Piñera (2010-2014) ganará con cerca del 45 por ciento la primera vuelta de las elecciones presidenciales de hoy en Chile. Y que el próximo 17 de diciembre, en la segunda vuelta, él, que es uno de los hombres más ricos del país, se convertirá nuevamente en presidente.

Su rival más próximo, el socialista Alejandro Guillier, registra una intención de voto de más de 20 puntos por debajo (23 por ciento).

En Chile, no parece haber mucho entusiasmo por estas elecciones, y cualquier desprevenido visitante probablemente no se daría cuenta de que hoy hay presidenciales. “Durante los últimos cuatro años se han descubierto muchos casos de financiamiento ilegítimo de campañas políticas, lo que ha llevado a que las personas crean menos en las instituciones y que haya un rechazo generalizado a la clase política”, aseguró a EL TIEMPO Kennet Bunker, director del programa electoral de la Universidad Central de Chile.

La actual popularidad de la presidenta Michelle Bachelet (35 por ciento), la mujer más poderosa en la política de América Latina, y la cuarta en el mundo, según la revista ‘Forbes’, muestra el descontento de los chilenos y contrasta con la de su primer mandato (2006-2010), en el que salió con una aceptación superior al 80 por ciento.

Desde 2015, la imagen de Bachelet se vio fuertemente afectada por el caso Caval, nombre con el que se conoció la investigación a la sociedad Caval, de la cual es socia Natalia Compagnon –esposa de Sebastián Dávalos, hijo de la mandataria–, quien adquirió tierras con un millonario préstamo concedido por el Banco de Chile, para luego venderlos a un precio mayor.

Es una tremenda derrota que Bachelet le entregue nuevamente la banda presidencial a Piñera. Simbólicamente es devastador para la centroizquierda

“Bachelet entendió que el caso de corrupción en el que se vio involucrado su hijo fue una merma tan grande de su imagen que aceptó que no iba a ganar popularidad, que la iba a pasar mal, pero pragmáticamente gastó todo su capital político para implementar el plan de gobierno”, dijo en diálogo con EL TIEMPO Viviana Giacaman, directora del área Calidad de la democracia de la Fundación Chile 21.

A pesar de que la mandataria impulsó reformas sociales fundamentales como la despenalización del aborto en tres casos, la gratuidad universitaria para los estudiantes de bajos recursos o la reforma laboral –que da más poder a los sindicatos–, la ciudadanía le reprocha un crecimiento económico de apenas 1,8 por ciento, el peor índice en los últimos años.

Esto, sumado al caso de corrupción en su entorno familiar, aniquiló la popularidad de la presidenta, lo que aprovechó el empresario para apuntalar su propuesta.

Por eso, la situación de la economía fue la bandera de la campaña de Piñera, de 67 años, en la que prometió duplicar la tasa de crecimiento, apoyado en un repunte de la inversión; convertir a Chile en un país desarrollado y sin pobreza en el 2025 y fomentar la creación de empleos.

“Piñera promete la generación de más empleo y mejores condiciones económicas. Su campaña apunta a la clase media y es lo que le ha permitido mantener esta distancia significativa con Guillier”, apuntó Roberto Izikson, gerente de asuntos públicos de la encuestadora Cadem.

Para el sociólogo y consultor Eugenio Tironi, el electorado se inclina por Piñera porque representa una mayor capacidad de gestión y porque enfocó su campaña en atraer a la clase media.

“El gobierno de Bachelet fue muy eficaz para plantear grandes reformas, pero fue pobre en materia de gestión y, particularmente, en su estado económico. La ciudadanía busca un gestor que impulse el crecimiento económico y Piñera tiene un programa muy de centro”.

Con el lema ‘Tiempos mejores’, el empresario, con una fortuna valorada en 2.700 millones de dólares, según ‘Forbes’, busca el apoyo para su misión de “transformar Chile en un país desarrollado, con oportunidades para todos y sin pobreza para nadie”. Por eso, pidió a los chilenos elegir entre “el cambio positivo o la continuidad frustrante”, que a su juicio representa Guillier.

Fractura de la izquierda

Por primera vez desde 1990 se rompió la coalición entre el centro y la izquierda, que no logró pactar un candidato único. La Concertación, como había sido llamado este pacto, ya había presentado fisuras cuando Piñera ganó las elecciones del 2009, y perdieron por primera vez en 20 años el control del país. Después de este golpe, pasó a llamarse Nueva Mayoría, se unió el Partido Comunista y lograron ganar los comicios del 2013, con Bachelet a la cabeza. Sin embargo, para estas elecciones nuevamente se dividieron y parecen estar más fragmentados que nunca.

Aunque seis de los ocho candidatos de estas elecciones se encuentran en una corriente de izquierda, no está claro que apoyen en una segunda vuelta a Guillier, candidato de la Nueva Mayoría, quien reiteró su promesa de que, si llega al poder, blindará el legado de reformas económicas y sociales de la saliente Bachelet.

Los analistas coinciden en que si, tal como prevén las encuestas, el oficialismo pierde el control, es un fracaso en términos políticos porque no se logra generar una continuidad. “Es una tremenda derrota que Bachelet le entregue nuevamente la banda presidencial a Piñera. Simbólicamente es devastador para la centroizquierda”, reiteró Giacaman.

La ciudadanía busca un gestor que impulse el crecimiento económico y Piñera tiene un programa muy de centro

Por ahora, los chilenos, apáticos en las elecciones, parecen equilibrar la balanza política eligiendo una alternancia en el poder de la centroizquierda a la centroderecha.

Chilenos podrán votar en el exterior

Desde este año, los chilenos que residen en el exterior podrán ejercer su derecho a sufragio en plebiscitos nacionales, elecciones primarias para la nominación de candidatos a Presidente de la República y elecciones presidenciales, formando parte del proceso como cualquier otro elector dentro de Chile. Para sufragar en las elecciones presidenciales de hoy, los chilenos que residen fuera del país debieron haber solicitado su incorporación o cambio de domicilio electoral hasta el primero de julio.

DIANA RINCÓN HENAO
EL TIEMPO
diarin@eltiempo.com

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