Latinoamérica

Los grandes desafíos que le esperan a Bolsonaro en Brasil

Crisis económica, reforma de las jubilaciones, criminalidad y corrupción son algunos de ellos.

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Bolsonaro asume el poder en Brasil con varios desafíos por delanteJair Bolsonaro asumirá el 1º de enero la presidencia de Brasil con la promesa de dar un giro resuelto a la derecha en el mayor país de América Latina, gobernado en las últimas tres décadas por políticos de centroizquierda o centroderecha.
Brasil

EFE

Por: MARC BURLEIGH
01 de enero 2019 , 12:00 a.m.

El presidente electo de Brasil, Jair Bolsonaro, asumirá este martes el cargo con la promesa de dar un giro resuelto a la derecha en el mayor país de América Latina, gobernado en las últimas tres décadas por políticos de centroizquierda o centroderecha.

Su contundente victoria electoral y una popularidad de 75 por ciento le aseguran un incuestionable vigor para iniciar su mandato de cuatro años, pero los desafíos que le esperan son enormes, tanto por las crisis que vive el país como por su programa de ruptura en temas económicos, políticos y sociales.

Diplomacia alineada con el presidente Donald Trump

El canciller Ernesto Araújo deberá explicar las nuevas orientaciones diplomáticas de Brasil, ampliamente inspiradas en las del presidente de Estados Unidos, Donald Trump.

Bolsonaro ya ha anunciado que retirará a su país del Pacto global de Migración de la Organización de las Naciones Unidas (ONU) y evalúa hacer lo mismo con el Acuerdo de París sobre el cambio climático, en consonancia con Trump.

De hecho, el viernes se anunció que la Casa Blanca cursó una invitación a Bolsonaro para que visite Washington a principios del año entrante.

En la misma línea, asomó la posibilidad de mudar la embajada de Brasil en Israel de Tel Aviv a Jerusalén. El primer ministro israelí, Benjamin Netanyahu, visitó el viernes a Bolsonaro para dar inicio a una asociación estratégica entre ambos países y cooperar en áreas como tecnología, defensa, agricultura, seguridad y agua.

Bolsonaro y Netanyahu

Jair Bolsonaro (i), y el primer ministro de Israel, Benjamín Netanyahu (d), hablaron en rueda de prensa, en el Forte de Copacabana en Río de Janeiro (Brasil).

Foto:

EFE

Adicionalmente, se ha mostrado hostil con la inversión china en Brasil, aunque China es el principal socio comercial del gigante latinoamericano; y ha dicho que hará todo lo que esté en su poder, “dentro de la democracia”, para presionar a los gobiernos de izquierda de Cuba y Venezuela.

¿Se arriesga a tensiones con Venezuela jugando duro? “Ni Bolsonaro ni su equipo tienen experiencia en política exterior, y si esto deriva en un incidente internacional, podría terminal muy mal”, argumenta Ryan Lloyd, experto en relaciones internacionales en la Universidad de São Paulo.

Ni Bolsonaro ni su equipo tienen experiencia en política exterior, y si esto deriva en un incidente internacional, podría terminal muy mal

La economía

Brasil es una potencia exportadora de materias primas, pero aún está saliendo de una recesión histórica que revirtió muchos de los logros del estelar período de bonanza disfrutado una década atrás.

Bolsonaro designó al liberal Paulo Guedes como su superministro de Economía, para impulsar reformas que disminuyan la creciente deuda brasileña, principalmente a través de privatizaciones y reformas fiscales e incentivando la inversión extranjera.
Uno de los desafíos centrales será modificar el régimen de jubilaciones, una reforma constitucional que requiere mayorías cualificadas en el Congreso.

El ultraconservador Partido Social Liberal (PSL) de Bolsonaro es la segunda bancada de la Cámara de Diputados, pero tiene poco más del 10 por ciento de los escaños en un Congreso pulverizado. En compensación, Bolsonaro cuenta para gobernar, al menos en la línea de largada, con el apoyo de los lobbies del agronegocio, las iglesias evangélicas y el de la seguridad.

La consultora Eurasia Group subraya que Bolsonaro podría obtener de ese modo el respaldo a reformas clave, a condición de actuar rápido. Pero, incluso en ese escenario, “se espera mucho drama en el Congreso”.

En cuanto al desempleo, Bolsonaro recibirá el país con su octava caída consecutiva en el trimestre septiembre-noviembre, a 11,6 por ciento, equivalente a 12,2 millones de personas.

Metas a largo plazo, como infraestructura y capacitación laboral, son ampliamente ignoradas, al menos en el programa inicial.

Jair Bolsonaro

Simpatizantes de Jair Bolsonaro celebran su victoria en las elecciones a la presidencia de Brasil en un evento en Brasilia.

Foto:

Adriano Machado / REUTERS

Tensiones internas

Las dos principales promesas de Bolsonaro son bajar los índices de criminalidad en Brasil y acabar con la corrupción.

El excapitán del Ejército quiere flexibilizar las leyes para que “gente de bien” pueda poseer armas.

Sus críticos temen que esto agrave la situación del país, donde el año pasado hubo casi 64.000 homicidios. Los cuerpos policiales, responsables de unas 5.000 muertes al año, muchas de ellas en situaciones más que dudosas, podrían gozar de mayor impunidad.

La lucha contra la corrupción, encarnada desde 2014 por la operación Lava Jato (Lavadero de autos), ha puesto tras las rejas a decenas de políticos y empresarios, algo hasta entonces inusual en la escena brasileña. Capitalizando la buena imagen de la operación, Bolsonaro nombró ministro de Justicia a Sergio Moro, el juez que encabezó esas investigaciones.

Pero la corrupción en Brasil tiene raíces profundas, y ello está comenzando a evidenciarse en el propio círculo privado y partidista de Bolsonaro. Con personas cercanas bajo la mira por sospecha de participar en actividades ilícitas, su popularidad podría venirse abajo.

De hecho, su hijo mayor, Flavio, se vio salpicado en un escándalo de evasión fiscal luego de que se detectó que su conductor registró transacciones bancarias muy superiores a sus ingresos. Además, un tribunal suspendió por tres años los derechos políticos de su futuro ministro de Medio Ambiente, Ricardo Salles, por un delito de improbidad administrativa.

El analista Ryan Lloyd vaticina “tiempos peligrosos” para Brasil en manos de un político nostálgico de la dictadura militar (1964-1985). “Bolsonaro no habla como un demócrata, y en su círculo privado se llegó a hablar de la posibilidad de cerrar el Legislativo y la Corte Suprema”, dice. “Podríamos estar a las puertas de la erosión del juego democrático, quizás un (Hugo) Chávez de derecha. Si esto sale espectacularmente mal, será el caos”, dice.

Protección ambiental

Otro desafío incluye la protección ambiental, en especial de la Amazonia, luego de haber anunciado que retirará a Brasil del acuerdo de cambio climático COP-21. La identificación de Bolsonaro con los intereses del agronegocio y de la minería puede anunciar conflictos en el área.

De hecho, en campaña, Bolsonario sostuvo que, dadas las necesidades energéticas de su país, su gobierno contemplaría la instalación de centrales nucleares y construir varias hidroeléctricas en la cuenca del Amazonas, a lo cual se oponen radicalmente los ambientalistas, pues sería poner en riesgo al mayor pulmón del mundo.

MARC BURLEIGH /AFP

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