Latinoamérica

Legalización del aborto divide en Argentina y se votará en el Senado

El próximo miércoles se definirá el futuro de la interrupción voluntaria del embarazo.

Aborto

Varias personas participan en una marcha en contra de la legalización del aborto en Argentina a las puertas de la residencia presidencial de Mauricio Macri, en Olivos, Buenos Aires (Argentina).

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Efe

05 de agosto 2018 , 12:46 a.m.

Con pañuelos verdes y a una sola voz, miles de mujeres volverán a pedir en Buenos Aires la legalización del aborto en Argentina el próximo miércoles, cuando, por primera vez en 35 años de democracia, el asunto sea debatido y votado en el Senado.

El debate será histórico y tendrá lugar en medio de una marcada polarización que ha llevado a las calles a quienes están a favor y en contra de un proyecto de ley que autoriza la interrupción del embarazo hasta las 14 semanas de gestación sin condición y garantiza su gratuidad en todos los centros de salud del país.

“Este es un reclamo que se ha hecho desde hace muchísimo tiempo (...) La legalización es una demanda del movimiento de mujeres, del movimiento de derechos humanos, y es, fundamentalmente, una deuda de la democracia”, afirmó en diálogo con EL TIEMPO Edurne Cárdenas, abogada del Centro de Estudios Legales y Sociales (CELS), con sede en Buenos Aires.

Según la ley actual, las mujeres que aborten en Argentina pueden recibir entre uno y cuatro años de cárcel, salvo las víctimas de violación o las mujeres que tienen en peligro su vida o salud.

Las cifras no dejan de llamar la atención. Los últimos datos oficiales disponibles, presentados por el ministerio de Salud de Argentina, revelan que en el 2016 murieron 246 mujeres embarazadas por diferentes motivos. De ellas, 43 fallecieron a causa de “un embarazo terminado en aborto”.

Además, al dato de las muertes se suma uno presentado por la ONG Amnistía Internacional: “Cada año se practican en Argentina 500.000 abortos, lo que representa aproximadamente el 40 por ciento de todos los embarazos”.

Desde la Campaña Nacional por el Derecho al Aborto Legal, Seguro y Gratuito –conocida también como la de los pañuelos verdes– se dice que lo que se busca con el cambio de legislación es garantizar “el acceso universal a los servicios públicos de salud y educación”.

“El grito de la campaña se amplificó con el #Niunamenos. En ese reclamo de terminar con la violencia contra las mujeres entra acabar con la clandestinidad del aborto”, agregó Cárdenas.

El debate que generó esta cuestión llevó a más de 900 expertos a exponer sus argumentos a favor y en contra ante la Cámara de Diputados y el Senado. La primera ya dio su aval al proyecto el pasado 14 de junio con una votación muy reñida (129 diputados a favor, 125 en contra y una abstención). Ahora falta el veredicto del Senado –con 72 miembros–, donde se espera que el resultado también sea ajustado.

Los defensores de este asunto aseguran que el aborto “hace parte de los servicios de salud reproductiva”, y por eso el Estado “debería brindarlo como cualquier otro tipo de servicio de salud”.

“Debe ser seguro porque la salud debe estar disponible y ser segura y oportuna. Debe ser legal porque las mujeres no pueden ser perseguidas por tener que acceder a un servicio de salud. Y tiene que ser gratuito porque ese servicio debe estar disponible para que las mujeres puedan acceder”, dijo a este diario Catalina Martínez, directora regional para América Latina y el Caribe del Centro de Derechos Reproductivos.

El grito de la campaña se amplificó con el #Niunamenos. En ese reclamo de terminar con la violencia contra las mujeres entra acabar con la clandestinidad del aborto

Por su parte, los que han estado en la campaña provida ‘Salvemos las dos vidas’ también se han movilizado y expresado su postura. Jorge Aquino, director del Laboratorio de Biología del Desarrollo del Hospital Austral, afirmó: “Desde lo biológico está el conocimiento de la ciencia. Está escrito claramente en varias disciplinas que desde el momento de la fertilización hay un individuo humano; es el concepto del ciclo vital”.

A este argumento se suma el punto de vista jurídico, de acuerdo con el cual la legalización del aborto es “incompatible con la Constitución argentina”, según dijo Úrsula Basset, doctora en Ciencias Jurídicas de la Universidad Católica de Argentina (UCA) y profesora de la Universidad Austral.

“Crear un derecho al aborto sería contrario al deber de protección de la infancia, que está concebida desde la concepción”, explicó. Además, desde el movimiento provida se crítica que se obligué a los hospitales o centros asistenciales públicos o privados a proveer el aborto.

Precisamente, en busca de lograr más apoyo en el Senado, los impulsores de la legalización intentaron esta semana incluir modificaciones para lograr adhesiones.
Entre los cambios se proponía una reducción a doce semanas como fecha límite para interrumpir el embarazo e, incluso, introducir la objeción de conciencia institucional, que permitiría a médicos, enfermeros y a toda una clínica negarse a realizar abortos. Pero, como no se logró un consenso en las comisiones del Senado, el proyecto que se votará será el mismo que aprobó la Cámara de Diputados.

La intensidad del debate ha sido tal que en Argentina se habla del tema tanto en las calles como en redes sociales. “No le recomiendo el aborto a nadie, pero, dado que el aborto es una realidad, estoy de acuerdo con que se legalice. El que quiere abortar aborta de cualquier manera: no importa si es legal o ilegal”, dijo a este diario una mujer argentina que prefirió mantenerse en el anonimato. “Si se legaliza se regula, y si se regula se pueden mejorar las prácticas que ponen en riesgo a las mujeres”, agregó.

“La tragedia del aborto se soluciona prematuramente muy fácil: No abortando”, señaló a su vez un defensor provida en Facebook.

Ambos grupos comparten preocupaciones en común, como la alta tasa de embarazos adolescentes y la muerte de mujeres a causa de los abortos clandestinos. “(...) Quisiéramos que hubiera la menor cantidad de abortos posibles. Aún si se despenaliza el aborto habría que evaluar cómo se les puede ofrecer opciones a las mujeres que quieren llevar adelante el embarazo, por ejemplo, flexibilizar la adopción o crear un servicio de acompañamiento del embarazo vulnerable”, apuntó Basset.

Todos tenemos preocupaciones, pero lo democrático es discutirlo y pensar cómo podemos llegar a una solución que no deje una parte de la población afuera y no quedar como vencidos y vencedores”, agregó.

Asimismo, el debate alrededor de la legalización del aborto en Argentina ha tenido eco en el mundo. Desde diferentes países se han hecho protestas para apoyar y rechazar el proceso.

Por eso hay quienes creen que, independientemente del resultado que deje la votación del próximo miércoles en el Senado, se han dado pasos de gigante y que el ejemplo argentino es clave para levantar las restricciones existentes en Latinoamérica.

“Estamos alcanzando a llegar a momentos donde no nos imaginábamos que íbamos a llegar años atrás”, señaló Martínez, quien explicó que en la región “pocos han legalizado el aborto por etapa gestacional” (Uruguay, Cuba, Ciudad de México y Puerto Rico).

“Es importante lo que esto deja socialmente, simbólicamente, en la opinión pública. (...) La lucha no se acaba si perdemos el proyecto de ley la próxima semana”, añadió.

Sandra Ramírez Carreño
Subeditora Internacional
Twitter: @esalgosimple

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