Latinoamérica

Los dos golpes que voltearon la carrera por la presidencia en Brasil

El más reciente sondeo de Datafolha mantiene líder al derechista Jair Bolsonaro.

Elecciones en Brasil

La personalidad y posiciones radicales de Jair Bolsonaro han generado todo tipo de protestas a favor y en contra de su candidatura.

Foto:

Sebastião Moreira / EFE

15 de septiembre 2018 , 09:52 p.m.

Sin entrar en detalles sobre la relación entre política y fútbol en un país como Brasil, se podría pensar que el resultado de las actuales elecciones presidenciales se va a dar en el minuto 45 del segundo tiempo, no solo por las tendencias políticas opuestas de cada uno de los favoritos, sino por el ambiente de duda y hastío que ronda entre el electorado tras años de escándalos, corrupción y malos manejos.

Quedan exactamente tres semanas para la esperada jornada electoral (7 de octubre), y los dos candidatos que se pensaba disputarían cara a cara la silla presidencial han tenido graves percances.

Por un lado, el ultraderechista y exmilitar Jair Bolsonaro, de 63 años, sufrió en un mitin un ataque con puñal que lo mandó de inmediato para el hospital y lo apartó en días cruciales de su agenda política. Sin embargo, el hecho le dio al llamado ‘Donald Trump’ de Brasil un valioso empujón de cuatro puntos en los sondeos tras un cubrimiento en medios y redes sociales que lo acercó más a la gente y lo victimizó.

Y por el otro, estaba el expresidente Luiz Inácio Lula da Silva, sentenciado en abril a 12 años y un mes de prisión por corrupción pasiva y blanqueo de dinero, condena que hizo que el Tribunal Supremo Electoral (TSE) lo inhabilitara para representar al Partido de los Trabajadores (PT), por lo que debió designar a su fórmula vicepresidencial, el exalcalde de São Paulo Fernando Haddad, como el candidato. Según la ley brasileña, las personas con una condena penal confirmada en apelación no pueden presentarse a cargos electivos.

A partir de esos dos momentos, inéditos en una campaña en ese país desde el regreso a la democracia (1985), la incertidumbre se apoderó aún más de los votantes, y la carrera por la presidencia se tornó como la más impredecible en décadas.

En diálogo con EL TIEMPO, Paulo Sotero, director del Instituto Brasil del Centro Wilson, de Washington, advirtió que es muy difícil saber en este momento quién podrá beneficiarse de estos acontecimientos: “Lo único claro que tenemos es que el ambiente no está para los centristas, el ambiente está para la polarización, para los candidatos de izquierda o de derecha que logren cautivar esos votantes que exigen cambios en materia económica, de seguridad y corrupción”.

A pesar de que los analistas consultados por este medio prefieren ser cautos al momento de vaticinar algún resultado, la mayoría de ellos coincide, basados en el más reciente sondeo de la encuestadora Datafolha, que Bolsonaro podría tener un pie adentro en la segunda vuelta si se mantiene firme con el mismo plan de gobierno que presentó al inicio de su campaña; y que los candidatos Haddad y el también izquierdista Ciro Gomes se tendrían que pelear hombro a hombro esa segunda plaza, que les daría el tiquete al balotaje. Pero también advierten que la falta de experiencia en campaña de estos tres políticos podría marcar otro giro en las elecciones.

“La única certeza que hay frente a esta elección, que tiene un altísimo nivel de incertidumbre, es que va a haber una segunda vuelta y la elección se va a definir ahí. Todo lo demás está con un signo de pregunta”, afirmó en entrevista con este diario Daniel Zovatto, director regional del Instituto para la Democracia y la Asistencia Electoral (Idea).

Para Zovatto, “si el PT logra transferir los votos de Lula a su ahijado político, que es Haddad, tendrán grandes posibilidades de pasar a una segunda vuelta. De lo contrario, será Ciro Gomes el que enfrente a Bolsonaro. Tal como está el escenario, tú tienes un candidato de derecha, que es Bolsonaro; otro de centro, que es Geraldo Alckmin (Partido de la Social Democracia Brasileña), y tres a la izquierda, que son Haddad, Gomes y la ambientalista Marina Silva”.

Lo único claro que tenemos es que el ambiente no está para los centristas, el ambiente está para la polarización, para los candidatos de izquierda o de derecha que logren cautivar a los votantes

Para Matías Spektor, profesor de la Fundación Getúlio Vargas (FGV), con sede en Río de Janeiro, “a Haddad le espera la tarea inmensa de correr un ‘sprint’ cuesta arriba. A Haddad se lo conoce muy poco por fuera de lo que es el sudeste. Naturalmente el problema de él, ahora, es quitarle votos a Gomes, que se viene consolidando como candidato de izquierda en el nordeste, el tercer colegio electoral del país”.

Pero el ‘ahijado’ político de Lula recibió una señal más que alentadora el pasado viernes tras la publicación del más reciente sondeo de Datafolha, que le dio un 13 % en intención de voto, cinco puntos más que en agosto, cuando el TSE todavía no había invalidado la candidatura de Lula. Esto hace pensar que puede seguir subiendo rápidamente durante estas tres semanas de contienda que quedan.

Por su parte, Gomes, del Partido Democrático Laborista (PDT), subió al 13 %, lo que significa que los candidatos de izquierda lograron, hasta el momento, el avance más significativo en la carrera por la presidencia, así Bolsonaro siga liderando las encuestas.

Tres en la pelea

¿Pero por qué se habla de tres y no cinco candidatos en la lucha? El favorito del mercado, Gerald Alckmin, se ubica en un cuarto lugar con un 9 % (un punto menos que a inicios de la semana), demostrando que no logra ganancias significativas, en parte, por los escándalos que han salpicado a líderes de su partido y a pesar de dominar la publicidad política en televisión y radio (que depende del número de curules en el Congreso que tenga cada partido) en los ultimos 10 días.

“Alckmin está cargando el problema del desgaste de la imagen del PSDB y los últimos episodios, que golpean a dos de sus feudos electorales, deben recordar al elector que el partido sigue en la mira del escándalo de Lava Jato”, explicó para AFP Thomaz Favaro, analista de la consultora de riesgos Control Risk.

Por su parte, “Marina Silva no tiene un partido que la respalde. No tiene una máquina partidaria y tiene muy poco tiempo de televisión. De hecho, Datafolha muestra una caída de 11 a un discreto 8 %”, explicó Sotero. Hace un mes tenía 16.

Sin embargo, parte de lo atípicas de estas elecciones es que el tiempo en televisión no está generando tantos frutos como el manejo de las redes sociales, en las que Bolsonaro es un experto.

A pesar de permanecer hospitalizado por las dos intervenciones quirúrgicas que ha sufrido, el candidato, apoyado por sus hijos, no deja de mover sus redes, donde sus seguidores superan con creces a los de sus competidores.

“La cirugía de emergencia acabó bien, gracias a Dios. Mi padre está pagando un precio muy alto por querer rescatar a Brasil, está literalmente dando su sangre”, escribió Flavio Bolsonaro.

Encuestas cambiantes

Según el sondeo realizado entre el jueves y viernes por Datafolha, Bolsonaro tiene 26 % en intención de voto, dos puntos más que en el estudio anterior, publicado el lunes pasado.

Sin embargo, también se deben tener en cuenta otras variables, como, por ejemplo, que el admirador de la dictadura militar sigue ostentando el mayor índice de rechazo, 44 % (43 a inicios de la semana), frente a 26 de Haddad y 21 % de Gomes.

En la segunda vuelta, según Datafolha, Bolsonaro sería derrotado por Gomes (45 a 38 %), pero derrotaría por poco a Haddad (39 a 38 %), un eventual empate técnico en un duelo que ejemplificaría la polarización de estas elecciones.

Para Sotero, “lo polarizado que está el camino a la presidencia, como la puñalada a Bolsonaro, no ha permitido que en la campaña se debatan los temas que realmente son importantes para el país y los que le preocupa a la gente. No deberíamos poner odio en la política para poder pelear con argumentos y debates serios sobre temas como la criminalidad y la economía, con un déficit público muy grande, que para controlarlo se requiere tomar medidas necesariamente impopulares y ningún candidato quiere hablar de esto porque eso da una ventaja a sus competidores”.

Parte de lo atípicas de estas elecciones es que el tiempo en televisión no está generando tantos frutos como el manejo de las redes sociales, en las que Bolsonaro es un experto

Otro aspecto para tener en cuenta “es que con estas elecciones se completarían seis presidenciales en la región en lo que va corrido del año, y en la mitad de estas ha habido una alternancia política, por lo cual es muy importante lo que pase en Brasil, pues estamos en un momento de preocupación en lo económico, necesitamos el apoyo y la estabilidad de la gran potencia para superar la crisis”, agrega Zovatto.

Pero con todo esto, se tendrá que esperar hasta el pitazo final del juez para saber si el próximo presidente de Brasil será la persona indicada para cambiarle el rumbo a un país que no quiere saber más de escándalos sino de goles a la corrupción, a la pobreza y la inestabilidad.

Más tiempo para analizar recurso de Lula

El Tribunal Supremo de Brasil analizará de forma presencial un recurso presentado por la defensa de Luiz Inácio Lula da Silva sobre su libertad, después de que uno de los jueces pidió más tiempo durante una votación electrónica que concluía el viernes pasado.

Los once magistrados de la máxima corte del país habían iniciado la votación virtualmente y la mayoría de los jueces se había inclinado contra el recurso presentado por los abogados después de que la corte negó en abril la libertad preventiva del expresidente brasileño tras una condena en segunda instancia por corrupción. Después de siete votos contrarios al pedido de Lula y uno a favor, el juez Ricardo Lewandowsky pidió más tiempo de análisis, y el recurso será analizado de forma presencial en el plenario del Tribunal Supremo (STF), según el reglamento de la corte. La fecha, sin embargo, al cierre de esta edición, no había sido divulgada.

La defensa de Lula apeló una decisión anterior de la corte, que el pasado 5 de abril, dos días antes de que el expresidente fuera encarcelado, negó por seis votos contra cinco el habeas corpus que lo podría haber librado de la prisión. En esa ajustada votación, el Supremo confirmó una jurisprudencia dictada por la propia corte que señala que una sentencia ratificada en segunda instancia permite el inicio de la ejecución de la pena.

ANDRÉS RUIZ
Redacción Internacional
En Twitter: @RUIZANDRESS

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