Europa

Incendios en Grecia, lección que no se termina de aprender

Las peores conflagraciones destacan la falta de planeación y ponen al país en un difícil momento.

Incendio en Grecia

Una vista sobre Mati muestra la destrucción que dejaron los incendios en la zona, a 40 kilómetros de Atenas. Lo que quedó en pie debe ser demolido.

Foto:

Reuters / Antonis Nicolopoulos

Por: Holman Rodríguez Martínez
28 de julio 2018 , 09:00 p.m.

Sumario: Las peores conflagraciones, que dejan cerca de 90 muertos, están sacando a flote la falta de planeación y ponen al país en un difícil momento cuando trata de salir de la crisis económica.

Grecia no ha terminado de contar los muertos de los 13 incendios que se originaron, sospechosamente, de manera simultánea el domingo pasado a apenas 30 kilómetros de Atenas. La factura del costo humano, económico y social será abultada y demorada de calcular, pues hubo localidades turísticas, como Mati, que desaparecieron, pues los pocos edificios y casas que quedaron en pie deben ser demolidos.

Aunque los incendios, que dejan cerca de 90 muertos, son habituales en la temporada de verano, en esta oportunidad han tenido un elemento común que para las autoridades causa inquietud, ya que se sospecha que fueron causados por quienes buscan que la zona sea objeto de una reforma catastral para construir viviendas, hoteles o parques eólicos, en este último caso aprovechando los fuertes vientos que soplan y que fueron los responsables de la velocidad con la que se propagó el fuego.

El gobierno del partido Syriza (de izquierda) anunció que hay pruebas y testimonios que respaldan la hipótesis de los fuegos provocados. Una investigación con ayuda de imágenes vía satélite de la Administración Espacial de Estados Unidos (Nasa), la Unión Europea y otras entidades verificaron que en esa región del Ática se registraron en menos de media hora 13 focos distintos, todos alineados en paralelo a la carretera, según demuestran las fotos y videos satelitales.

En diálogo con EL TIEMPO, Nick Malkoutzis, fundador de MacroPolis, un centro de estudios y análisis independiente en Atenas, dijo que “desde el 2010, el país aprobó una ley que automáticamente decreta la reforestación de cualquier área que haya sido quemada”, aunque el analista acepta que “en el pasado, ha habido casos de tales incendios iniciados por personas que desean desarrollar tierras forestales”.

Buenas intenciones

Sin embargo, el primer Ministro, Alexis Tsipras, quien aceptó la responsabilidad política de la tragedia, anunció el viernes que su Gobierno pondrá en marcha un plan nacional para hacer frente a “décadas de distorsiones en materia de vivienda” y derribar miles de edificios construidos ilegalmente.

En diálogo con este diario, Miguel Ángel Benedicto, profesor de Relaciones Internacionales de la Universidad Europea en Madrid, señaló que “el catastro griego es una tragedia, pues todos construyen donde quieren”.

Y es que según expertos del Gobierno griego, en Mati no había suficientes calles transversales para que la gente pudiera salir huyendo de sus viviendas y además son frecuentes las edificaciones sobre antiguos arroyos, por lo que cuando hay fuertes lluvias se producen inundaciones.

Malkoutzis señaló: aunque todavía “es muy temprano para evaluar el costo económico de la tragedia, no creo que haya un gran efecto”, aunque aceptó que “el Gobierno tendrá que encontrar fondos públicos para compensar a los sobrevivientes y reconstruir el área”, justo en momentos en los que se está saliendo de una fuerte crisis que obligó a la Unión Europea y el Fondo Monetario Internacional a lanzar tres programas de rescate desde el 2010, con los que le han inyectado al país 300.000 millones de dólares.

Momento delicado

El director de MacroPolis aseguró que “todos se preguntan cómo pudo pasar esto tan cerca del centro de Atenas y por qué las autoridades no pudieron evitar tantas muertes. Esto da una sensación de impotencia y fracaso en un momento en el que Grecia está a punto de salir de su larga crisis económica, cuando el país debe mirar hacia afuera y hacia adelante, en lugar de hacia adentro y hacia atrás”.

Asimismo, considera que lo que ya se está viendo es la presión política de la oposición “contra Tsipras y sus ministros porque el número de muertes es muy alto y el Gobierno tiene un mal historial de lidiar con desastres, como las inundaciones y la contaminación del mar. Ya hay demandas para que los ministros renuncien porque las autoridades no protegieron a los ciudadanos”.

El profesor Benedicto coincide en que estos “son asuntos más complejos a nivel interno (en Grecia) y además hay problemas de transparencia”, pero que no se puede culpar que la unión Europea no haya colaborado.

No obstante, las cifras del Gobierno griego muestran que el presupuesto del servicio de bomberos se redujo de 452 millones de euros (528 millones de dólares) en 2009 hasta 354 millones (414 millones de dólares) el año pasado.

Los expertos consideran como otra de las grandes fallas la insuficiente sensibilización y la poca formación de los habitantes en la prevención.

HOLMAN RODRÍGUEZ MARTÍNEZ
Redacción Internacional

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