Europa

Aniversario 40 de la Constitución española

Nos ha dotado de mecanismos para construir uno de los Estados de bienestar más avanzados. Opinión.

España

Miembros de las Fuerzas Armadas de España han participado de actos solmenes a propósito del Día de la Constitución este jueves.

Foto:

J.P. Gandul / EFE

Por: Pablo Gómez de Olea Bustinza
06 de diciembre 2018 , 02:03 p.m.

Este jueves se cumplen 40 años de la aprobación de la Constitución española. El 6 de diciembre de 1978, los españoles votaron masivamente a favor de la norma que ha regido durante las cuatro décadas más prósperas de nuestra historia.

La Constitución española de 1978 fue innovadora y supo recoger las necesidades y sensibilidades de una sociedad en la que aún estaban abiertas profundas heridas de la Guerra Civil y los casi 40 años de dictadura que la siguieron.

Hoy, al releer los 169 artículos de nuestra Ley Fundamental, no podemos sino congratularnos. La Constitución es una historia de éxito. Decía uno de sus padres, Gregorio Peces-Barba, que “con la Constitución pasa como con el aire que respiras, no se nota hasta que falta”. 

Efectivamente, hoy asumimos como naturales sus disposiciones. No se concibe la renuncia a los derechos fundamentales del Título I o la alteración de la organización territorial del Estado (Título II), por citar algunos ejemplos. Tampoco cabe otra definición de España que no sea la de un “Estado social y democrático de Derecho” (artículo 1).

Echando la vista atrás observamos como nuestra norma suprema ha dirigido nuestros designios desde entonces. La alternancia política ha sido ejemplar. Los españoles hemos salido a votar con exquisito civismo y de forma abrumadoramente mayoritaria cada vez que se nos ha llamado a las urnas. Hemos avanzado social, política y económicamente hasta alcanzar las mayores cotas de bienestar de nuestra historia.

Pero ese camino no ha sido fácil. Y eso nos debe llenar de aún más orgullo. La aprobación de la Constitución vino precedida de una transición democrática histórica, que ha servido de modelo a muchos países que dejaron atrás regímenes autoritarios, como los que asolaron América Latina.

Ese periodo tuvo que afrontar no pocas amenazas que hoy, por suerte, parecen lejanas. Una de esas amenazas, la que más perduró en el tiempo, fue la del terrorismo de ETA. La disolución de la banda terrorista en el marco del Estado de Derecho fue posible gracias a la unidad de todas las fuerzas políticas y de la sociedad española, junto a la abnegada labor de las Fuerzas y Cuerpos de Seguridad del Estado.

Hoy enfrentamos también el ataque frontal a nuestra constitución del movimiento independentista. De nuevo, la solidez de nuestra democracia y de las instituciones de ella derivadas hace imposible la imposición de una minoría sobre una mayoría.

Junto a desafíos, logros innegables. La Constitución del 78 nos ha dotado de mecanismos para construir un Estado de bienestar de los más avanzados del mundo, nos ha permitido afrontar la crisis que azotó al mundo en la última década y ha hecho que hoy seamos uno de los motores económicos de Europa. Hemos puesto en marcha un sistema autonómico sin parangón en el Derecho comparado, que no sólo acerca más la Administración al ciudadano sino que hace de España uno de los países más descentralizados del mundo.

La aprobación de la Constitución vino precedida de una transición democrática histórica, que ha servido de modelo a muchos países que dejaron atrás regímenes autoritarios

El compromiso de los españoles con nuestra Carta Magna ha hecho que España sea el 19º país del mundo con mayor calidad democrática, según The Economist Intelligence Unit’s Democracy.

El estudio Freedom in the World 2018 da a España 94 puntos sobre 100 como país libre y el Banco Mundial reconoce a España como uno de los países que más alto nivel de transparencia. Gozamos del tercer sistema de salud más eficiente del mundo y estamos a la vanguardia en políticas de igualdad.

No quiero dejar de hacer mención al papel que la Corona ha desempeñado en estos cuatro decenios. Como monarquía parlamentaria, el Rey Juan Carlos ha sido una pieza fundamental en la construcción de la democracia española. Y el Rey Felipe VI es, con el apoyo de todos los españoles, el encargado de dar continuidad y consolidar lo que hasta ahora hemos construido. Como jefes del Estado ostentan la máxima representación de nuestro país en las relaciones internacionales.

Desde entonces, Sus Majestades han trabajado por reforzar la relación que existe entre España y el resto de la Comunidad Iberoamericana. De hecho, en 1983 el entonces Príncipe de Asturias realizó su primer viaje oficial al extranjero y tuvo como destino Colombia para conmemorar el 450 aniversario de Cartagena de Indias.

En definitiva, hoy somos un país moderno, avanzado, europeo, iberoamericano, plural y abierto. Si esto es así, lo es en gran medida debido a la Constitución, entendida no como una mera norma fundamental, sino como reflejo de los valores, principios y compromisos de una sociedad que, en los últimos cuarenta años, ha construido el período de mayor estabilidad y prosperidad de nuestra Historia. Y el futuro, como dijo la presidenta del Congreso, Ana Pastor, “debe hundir sus raíces en los logros de la Constitución”.

PABLO GÓMEZ DE OLEA BUSTINZA
Embajador de España en Colombia

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