Europa

El día en que las mujeres pararon Madrid

Más de cinco millones de mujeres marcharon en España bajo la llamada plataforma 8M.

Marcha por el Día de la Mujer

Miles de personas participan en la manifestación convocada con motivo del Día de la Mujer, que colapsó, como en la foto, todo el centro de Madrid.

Foto:

Susana Vera / Reuters

08 de marzo 2018 , 10:43 p.m.

“Estoy acá porque soy mujer. Si quiero que el mundo sea más justo este es mi deber”, decía Carmen García, de 66 años. Su presencia sobresalía entre las miles de mujeres que se congregaron en la Puerta del Sol, en el centro de Madrid, en la huelga feminista, bautizada bajo la plataforma 8M, que el juves paralizó la capital española.

García no llevaba ningún cartel ni tenía la cara pintada como la mayoría de mujeres, ella apenas había tenido tiempo de llegar. “Debía trabajar. Vivo de lo que hago en un comedor comunitario, tenía que estar allí”.

El día anterior había adelantado sus deberes para salir temprano y participar en la protesta.

Al menos 300 manifestaciones, convocadas en 200 localidades, se tomaron las calles de Madrid. Más de cinco millones de mujeres en todo el país.

El grito fue uno solo: exigir un trato igualitario. En España, la brecha salarial es de 14,2 por ciento. “Hay motivos de sobra para parar. Necesitamos que nos miren, que nos escuchen, que nos valoren”, dijo Marta Ojeda, de 17 años.

Cerca, en plaza del Callao, se reunían periodistas de varios medios de comunicación de España y periodistas independientes. Leían en voz alta el manifiesto que desde hace unos días circula en internet y que ya supera las 7.000 firmas. Se unieron para rechazar la discriminación laboral y salarial, así como las opresiones por motivos de género y las trabas para llegar a cargos de decisión.

La asistencia al 8M fue masiva, una bandera de color negro y violeta, símbolo del feminismo, cubrió una de las principales vías de Madrid. “Si nosotras paramos, se para el mundo”, gritaban.

Las camareras, que congregan unas 700 en la capital española, alzaron su voz. Las Kellys, el colectivo que las representa, exigieron un trato digno y que les garanticen contratos fijos.

Celeste Andrade, ecuatoriana, empleada de un hotel lamentaba que a la huelga no se hubieran podido unir muchas de ellas. “Es un lujo que no todas nos podemos dar. Si paramos y no trabajamos, no nos pagan y ponemos en riesgo nuestra economía”, decía.

Carolain Spencer, de 23 años, hablaba de la ausencia de mujeres negras y latinas. “No me siento representada. Lo que está pasando es también una muestra del privilegio de las mujeres blancas que pueden faltar a sus trabajos, que tienen mejores condiciones laborales que las latinas, gitanas y negras”, advertía antes de dejar la marcha para ir a trabajar.

Las organizaciones de mujeres recordaban cuando en 1975 las islandesas se tomaron las calles para reivindicar la igualdad y paralizaron el país. “¿Si todas paramos, si el mundo se da cuenta de que nos necesita? Queremos que nos reconozcan y respeten”, señaló Hana Raboon, de 21 años, de Marruecos.

“Es la hora de la igualdad ya”, se leía en los carteles que rodeaban a la alcaldesa de Madrid, Manuela Carmena, al inicio de la manifestación a la entrada del palacio de Cibeles. “Las mujeres hemos dicho que basta a la brecha salarial, a la brecha en las pensiones, a ser trabajadoras pobres y a tener que cuidar a todo el mundo porque el Estado no lo hace”, decía Pilar Morales, de la Confederación Sindical de Comisiones Obreras-Mujeres de Madrid.

Mujeres

Marcha del Día de la Mujer en Madrid, España.

Foto:

Foto: Daniel Diusabá


Muchas farmacias estuvieron cerradas porque el 65,7 por ciento son atendidas por ellas; hoteles sin trabajadoras, que representan el 87,9 por ciento de quienes hacen la limpieza, según sus voceras. Las escuelas de Madrid estaban casi vacías, las organizaciones estiman que el 90 por ciento de estudiantes apoyaron la huelga feminista.

La participación en las universidades de la ciudad superó el 65 por ciento.

“Tenemos que hablar de feminismo todos los días. No dejarlo en un titular de prensa ni en un hecho de un solo día”, señalaba Andrea Lozada, venezolana de 32 años. Ella espera que el movimiento que impulsó la jornada como un grito desesperado para frenar la desigualdad se extienda con la misma fuerza a los países de Latinoamérica. “Si vemos las cifras, el maltrato y el abuso hacia las mujeres a manos de sus parejas o exparejas es alarmante”, recalcaba.

La marcha sirvió para exigir justicia en los casos de feminicidio, para que no se exculpe a los agresores. “El argumento jurídico más utilizado es que la víctima no opuso resistencia o no se defendió. Rechazamos el acoso”, decía Alba González de un sindicato de oficios varios de Madrid.

Dahyara Flórez, ecuatoriana de 24 años, estaba en la huelga porque como latinoamericana y migrante ser mujer es más difícil.

SALLY PALOMINO
PARA EL TIEMPO
MADRID

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