EEUU y Canadá

Las disputas que llevaron a Trump a destituir a su Fiscal General

La salida de Jeff Sessions se da tras peleas con el Presidente sobre la intervención rusa en campaña

Trump y Sessions

El presidente Donald Trump con Jeff Sessions (d.) a su lado, en su ceremonia de nombramiento como Fiscal General, en febrero de 2017.

Foto:

Archivo / Reuters

Por: Sergio Gómez Maseri *
07 de noviembre 2018 , 10:34 p.m.

La investigación que realiza el Fiscal Especial Robert Mueller sobre la participación de Rusia en la campaña del 2016 quedó este miércoles en la cuerda floja luego que el presidente Donald Trump cortará abruptamente la cabeza de su secretario de Justicia,  fiscal general, Jeff Sessions.

En una carta dirigida a Trump, Sessions anunció su renuncia al cargo que asumió en febrero de 2017.

Poco después, por medio de su cuenta de Twitter, Trump le agradeció por su labor en el Departamento de Justicia y anunció la llegada del jefe de gabinete de Sessions, Matthew G. Whitaker, como nuevo fiscal. 

"Estamos encantados de anunciar que Matthew Whitaker, jefe de gabinete del fiscal general Jeff Sessions en el Departamento de Justicia, se convertirá en el fiscal general en funciones de EE.UU.", dijo Trump en un trino. 

"A petición suya, presento mi renuncia. (...) He dado lo mejor de mis habilidades, trabajando por los procesos legales fundamentales, que son la base de la justicia. (...) Estoy especialmente orgulloso de los hombres y mujeres fabulosos de las fuerzas de la ley en todo el país, ha sido el más grande honor trabajar a su lado. (...) Gracias por la oportunidad, Señor Presidente", son algunos apartes de la misiva del fiscal.

Aunque Sessions fue de los primeros políticos que respaldó al presidente cuando su campaña todavía causaba risa entre los republicanos y ha sido una de las voces más conservadores de su gobierno, cayó en desgracia desde el comienzo de su gestión cuando se automarginó de los temas relacionados con el rol de Rusia en la campaña presidencial. Eso luego de que supo que durante su audiencia de confirmación le había ocultado al Senado una serie de encuentros con el embajador de este país.

En pasadas ocasiones, desde su cuenta de Twitter lo atacó y lo tildó de "muy débil" y de tener un "vergonzoso" comportamiento. Nunca en la historia moderna un presidente estadounidense atacó en público a un miembro del gabinete tan frecuente y severamente como lo hizo Trump con Sessions, de 71 años.

Pocas horas después de que Trump destituyera al director del FBI James Comey -supuestamente por avanzar en esa pesquisa-, el vicefiscal Rod Rosenstein -en quien recayó todo lo relacionado con la investigación tras la decisión de Sessions- nombró a Mueller como Fiscal Especial.

Trump nunca le perdonó a Sessions haberse automarginado y hasta lo responsabiliza por lo lejos que ha llegado la investigación, que ya lleva casi 18 meses.

Nunca en la historia moderna un presidente atacó en público a un miembro del gabinete tan frecuente y severamente como lo hizo Trump con Sessions, de 71 años.

Si bien el presidente lleva muchos meses con ganas de sacar a Sessions, sus aliados republicanos le pidieron abstenerse para no generar un efecto en las elecciones de mitad de término.

De acuerdo con analistas, Trump aprovecha ahora lo que ve como un triunfo en las elecciones para proceder con la destitución. Especialmente tras obtener varias curules nuevas en el Senado ya que eso lo blinda de cualquier acción en su contra de la Cámara Alta.

Fuera Sessions, la investigación de Mueller pasaría ahora a Whitaker, quien ha sido uno de los críticos más abiertos de la pesquisa.

Nadie cree que Trump esté pensando en cancelar la investigación, algo que podría hacer pero a un alto costo político. Pero Whitaker bien podría ponerla en cintura, limitando su presupuesto para investigar y poniendo una fecha próxima para su fin.

Incluso, Whitaker podría archivar todo el proceso sin que el informe de Mueller vea la luz pública.

Es allí, sin embargo, donde se sentiría el nuevo poder de los demócratas en la Cámara, pues pueden exigir que este sea revelado.

Jeff Sessions y su reemplazo

Jeff Sessions, fiscal general saliente. Atras,su reemplazo, Matthew Whitaker.

Foto:

SAÚL LOEB. AFP

A pesar de su afinidad ideológica, en muchos aspectos, Sessions es la antítesis de Trump: voz suave y aguda, amable, inflexible en sus posiciones, hijo de un tendero, criado en el sur más tradicional de EE.UU. y un devoto metodista que pronto celebrará su aniversario de bodas de oro con Mary, su novia de la universidad.

Trump, en cambio, se ha mostrado voluble en sus opiniones, se ha divorciado dos veces, proviene de una familia adinerada, y se caracteriza por un estilo duro y lleno de exabruptos. Esas diferencias acabaron pasándoles factura. Dejaron de hablarse y cada uno afrontó la crisis en su relación de una forma diferente: Trump, lanzando a bocajarro mensajes en Twitter;  Sessions, tratando de mantener un perfil bajo y haciendo las apariciones públicas indispensables.

A pesar de la enemistad, Sessions siguió sacando adelante las iniciativas de Trump al frente del Departamento de Justicia, dedicando numerosos recursos a la lucha contra el narcotráfico y contra las pandillas. Se concentró especialmente en la Mara Salvatrucha (MS13), a la cual le declaró la guerra con una política de "tolerancia cero" y persiguió con redadas por todo EE.UU.

Por otro lado, Sessions respaldó la gestión privada de centros de detención para inmigrantes y se comprometió a enjuiciar a los padres que pagasen a "coyotes" (traficantes de personas) para que sus hijos pudieran cruzar la frontera con México y llegar a territorio estadounidense.

Tomó medidas para endurecer las penas contra aquellos condenados por delitos no violentos de drogas y respaldó a Trump cuando revocó una norma proclamada por su antecesor, Barack Obama, y destinada a permitir a los alumnos transexuales usar los baños que prefieran en función del género con el que se identifiquen.

Sessions siempre había querido ser fiscal general para reinstaurar "la ley y el orden". Ese sueño se vio hoy frustrado por la persona en la que más confiaba y en la que un día creyó ver al portavoz del movimiento que él mismo ayudó a crear.

SERGIO GÓMEZ MASERI
EL TIEMPO - WASHINGTON
* Con información de EFE, Reuters y AFP

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