EEUU y Canadá

‘Bobby Kennedy sentía que tenía que comenzar donde su hermano terminó'

Hace 50 años, Robert empezaba a salir de la sombra de John para ser presidente, pero fue asesinado.

Robert Kennedy

Robert Kennedy se hallaba en plena carrera presidencial cuando fue asesinado, en 1968.

Foto:

Archivo particular

07 de junio 2018 , 12:29 p.m.

Cuando Robert Kennedy fue asesinado en el Hotel Ambassador en Los Angeles (EE. UU.), en 1968, todo parecía estar a su favor: había ganado las elecciones primarias en el estado de California, por lo que se perfilaba como el más probable candidato demócrata a las presidenciales de noviembre, había adquirido un mayor respaldo popular y al fin estaba encontrando su voz en la política nacional.

Y, como si la historia se repitiera, menos de cinco años después del asesinato de su hermano, el presidente John F. Kennedy (JFK) –el 22 de noviembre de 1963–, Robert recibió tres impactos de bala de parte de Sirhan Sirhan y murió al día siguiente, el 6 de junio de 1968, entre promesas de cambio y de progreso, en medio de un año tumultuoso que vio apagarse el sueño de Martin Luther King Jr. y en el que la guerra de Vietnam dividió a Estados Unidos en dos.

EL TIEMPO habló con Peter Edelman, uno de sus asesores más cercanos, quien lo acompañó desde 1964 –cuando Robert salió de la sombra de su hermano para rebelarse contra Vietnam– hasta el abrupto fin de su campaña presidencial. Fue el último político progresista de los 60 en EE. UU.

Peter Edelman

El abogado Peter Edelman fue asesor del senador Robert Kennedy desde 1964 hasta su asesinato, en 1968.

Foto:

Georgetown University

¿Cómo comenzó a trabajar para Robert Kennedy?

En 1963 trabajaba para el Departamento de Justicia, y había visto a Robert Kennedy –que en esa época era el fiscal general–, pero no lo conocía. Después de que John F. Kennedy (JFK) fue asesinado y Robert decidió postularse para el Senado por el estado de Nueva York, pensé que sería muy interesante trabajar para su campaña, y empecé a trabajar para él, desde el otoño de 1964 hasta que murió, en 1968.

¿Cómo fue la campaña de Robert Kennedy para el Senado?... había pasado muy poco tiempo desde el asesinato de su hermano...

No fue fácil. Él estaba acostumbrado a estar en el fondo, y que JFK fuese quien hablara mientras él se aseguraba de que todo marchara bien en cuanto a políticas. Cuando perdió a su hermano, Robert sentía que tenía que hallar su propia voz mientras era candidato para el Senado. Lo logró eventualmente, y al final de la campaña fue muy bueno en ello, pero al comienzo no fue fácil.

¿Y cómo se desempeñó como senador?

El estado de Nueva York tenía cientos de problemas distintos, así que él tenía que conocerlo todo, de la A a la Z. Le interesaban mucho los temas de impacto mundial, como la ayuda que EE. UU. podía brindarle a países extranjeros. Solía viajar mucho a América del Sur y a Sudáfrica, y durante su campaña, los temas que más luchó por defender fueron los temas raciales y la desigualdad.

Él estaba acostumbrado a estar en el fondo, y que JFK fuese quien hablara mientras él se aseguraba de que todo marchara bien en cuanto a políticas

¿Era considerado una figura popular?

Para algunas personas sí, para otros no.

Robert Kennedy se opuso fuertemente a la guerra de Vietnam. ¿En qué momento empezó a manifestar su descontento?

Su hermano había enviado unas 16.000 tropas a Vietnam, así que la política de EE. UU. era ser asesores del Ejército de Vietnam del Sur –que se enfrentaba con el Norte–. Cuando JFK fue asesinado, el objetivo era simplemente brindar asesoría, y quienes trabajábamos con ellos teníamos la certeza de que esas tropas regresarían al país, porque el asunto no pintaba bien.

En cambio, cuando Lyndon Johnson –vicepresidente de JFK y su sucesor tras el asesinato– llegó al poder, su decisión fue escalar el conflicto, y terminamos por enviar a casi medio millón de jóvenes a luchar. El país se dividió en torno a este tema, y Robert, quien tenía una visión muy distinta a la de Johnson, empezó a cuestionar la intervención en 1965, y progresivamente lo que tuvo que decir sobre la guerra se volvió más y más fuerte.

Parecía no tener una buena relación con Johnson...

Bueno, su relación empeoró en febrero de 1966, cuando Robert ofreció un discurso en contra de la guerra de Vietnam que Johnson no recibió nada bien. Él estaba furioso, e intentó desacreditar el discurso, incluso llamó a algunos de quienes trabajaron con JFK para que dijeran cosas negativas sobre Robert.

Sin embargo, la mala relación entre Robert y Johnson se remonta a muchos años atrás, y se hizo notable particularmente en 1960, cuando Robert, por pedido de su hermano, intentó convencer a Johnson de que no aceptase el cargo de vicepresidente después de haber sido designado, porque varios sectores estaban horrorizados con la idea, pues veían en Johnson a una persona muy conservadora. Los dos diferían en muchos temas, y Robert creía que Johnson no hacía lo suficiente para mejorar la situación en los barrios de población afroamericana, donde la pobreza era el común denominador. Esos son solo algunos aspectos de una larga lista de tensiones entre los dos.

Los Kennedy fueron criticados por no haber hecho suficiente por los derechos civiles, pero en 1968, Robert era considerado uno de los líderes más notables del movimiento. ¿Cómo comprender este cambio?

Algunas personas han mostrado a Robert como una persona muy conservadora durante la presidencia de JFK, que después de su asesinato se convirtió mágicamente en un líder de la lucha por los derechos civiles. No fue así.

De hecho, fue una evolución, porque siempre tuvo una conexión con las personas marginadas. Creo que eso también vino después de haber perdido a su hermano, porque, tras el asesinato, Robert se quedó solo, su trabajo ya no era proteger al presidente, tenía que tomar las riendas y hacer el cambio él mismo.

Robert tenía una tensión y una batalla consigo mismo, en la que un lado de él le decía que la única forma de hacer algo es cuando se tiene certeza de que se va a ganar

¿Cuándo decidió Robert lanzarse a la presidencia?

Creo que desde que perdió a su hermano tenía una responsabilidad con su familia de comenzar donde JFK terminó, así que la idea probablemente existía desde el asesinato de Kennedy. Sin embargo, definitivamente decidió postularse en 1968, porque, desde mi perspectiva, Robert tenía una tensión y una batalla consigo mismo, en la que un lado de él le decía que la única forma de hacer algo es cuando se tiene certeza de que se va a ganar, una herencia del pensamiento de su padre.

Pero el otro lado le decía que tenía que hacer las cosas por principios, así ganase o no, por el simple hecho de buscar un cambio. Hasta comienzos de 1968 lo vi realmente luchando con esas dos ideas. De hecho, no me lo comentó hasta dos días antes de las votaciones demócratas en New Hampshire –en las que perdió–, en marzo, y creo que lo que lo hizo decidirse a ser candidato fue la crisis en Vietnam.

¿Y cómo fue la campaña a la presidencia?

Fue muy emocionante. Nos sorprendió haber preparado todo con tanta rapidez, porque tuvimos muy poco tiempo desde que decidió lanzarse hasta que comenzaron las elecciones primarias demócratas, pero había un sentimiento generalizado de que lo iba a lograr, reforzado cada vez que veíamos esa multitud que lo apoyaba a cualquier lugar que íbamos. Muchos otros se le oponían, por supuesto, pero la campaña fue increíble.

Sin embargo, un mes después de iniciar su campaña asesinaron a Martin Luther King Jr.

Sí. Ese fue un momento muy difícil para todos. Cuando Robert se lanzó a la presidencia uno de sus principales objetivos era derrotar a Johnson –quien se había lanzado como candidato a la reelección– y dos semanas después, Johnson se retiró de la carrera, así que Robert pensó, “bueno, ¿y ahora qué hago?”, él sentía que ya no tenía energías, porque una gran parte de sus fuerzas estaban dirigidas en contra de Johnson.

Cinco días después de que Johnson se retiró, Martin Luther King Jr. fue asesinado, el 5 de abril de 1968. Creo que su muerte lo redireccionó, le hizo darse cuenta de que ya no valía la pena pensar en Johnson, tenía que enfocarse en luchar por los derechos civiles y en derrotar la pobreza. Así que eso fortaleció su forma de pensar y, después de esa pérdida, Robert fue mucho más claro respecto a lo que proponía.

¿Cree que Robert habría podido derrotar a Richard Nixon en las elecciones de noviembre?

Eso pensábamos. Lo más importante era que fuese elegido como el candidato del Partido Demócrata, eso era lo más difícil, pero creo que muchos veían que Robert tenía mejores oportunidades de derrotar a Nixon, lo que era finalmente el objetivo de todos los miembros del partido, así apoyaran la guerra en Vietnam o no.

¿Habría podido retirar a las tropas de Vietnam de haber sido elegido?

Creo que sí. Tenía la habilidad y el compromiso para hacerlo, y se habrían salvado miles de vidas, y por supuesto, si no hubiese ganado Nixon no habríamos tenido un Watergate, así que todo habría sido diferente. Los problemas de raza y pobreza son más complicados, pero creo que habría hecho un esfuerzo para lograrlo.

Cuando Robert fue asesinado había acabado de ganar las elecciones primarias en California, ¿cómo fue la sensación en ese momento?

Fue muy emocionante, hasta que dejó de serlo. En el momento de su asesinato, en California, creo que había una sensación de momentum, sentíamos que estábamos en camino hacia la victoria.

Creo que muchos veían que Robert tenía mejores oportunidades de derrotar a Nixon

¿Estaba con él ese día?

No. Había regresado a Washington el día anterior. De hecho, me enteré por televisión, de repente oímos una conmoción y gritos, y así fue como supe lo que había sucedido.

¿Cómo lo recuerda?

Lo recuerdo con una anécdota. En 2004, estaba reunido en una escuela de Kentucky que habíamos visitado durante la campaña presidencial de Robert, y la mayoría de los estudiantes estaban allí recordándolo 36 años después, porque habían adaptado esa travesía por Kentucky a una obra de teatro, y ellos asistieron.

Uno de los estudiantes, que ya era un adulto, me dijo: “Te contaré cómo recuerdo a Robert Kennedy” y aseguró que cuando fue a visitarlos, él se sentía muy asustado, y Robert vio eso, así que se arrodilló a su lado y le dijo “sé que tienes miedo, pero todo estará bien”, y así es como lo recuerdo yo también.

CAMILA GRANADOS PÉREZ
INTERNACIONAL

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