EEUU y Canadá

El regreso del fantasma de la ‘descertificación’ de Estados Unidos

Donald Trump pronunció duras palabras contra el país por el incremento de los cultivos de coca.

Cultivos ilícitos

En los últimos tres años –entre 2015, 2016 y 2017– los cultivos ilícitos del país casi que se triplicaron: de 80.000 hectáreas se pasó a más de 220.000.

Foto:

Luis Robayo / AFP

15 de septiembre 2018 , 10:15 p.m.

Esta semana volvió a rondar por el país el fantasma de la “descertificación”, el castigo que suele imponer Estados Unidos a aquellos que no cumplen con sus compromisos en la lucha contra las drogas y que por lo general se traduce en la suspensión de la ayuda de Washington en este y otros frentes.

Eso luego de que el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, emitiera su ‘Determinación sobre los Principales Países Productores y de Tránsito de Drogas’ en cumplimiento a una ley del Congreso que lo obliga a realizar esta evaluación anualmente y lo faculta para imponer sanciones a los que hayan “fallado de manera demostrable” en el combate contra los estupefacientes.

En ella el mandatario republicano usó duras palabras para referirse al desempeño del país, indicó que “la coca colombiana estaba matando a miles de estadounidenses” y exigió “mejores resultados de inmediato, en el año que sigue y en el futuro”.

La expectativa por el pronunciamiento de Trump era alta, pues en la ‘Determinación’ del año pasado (septiembre del 2017) este había mencionado, por primera vez en décadas, la posibilidad de descertificar al país si no se ponía freno a la expansión de cultivos ilícitos.

Algo que no sucedió ya que según las mediciones que entregó la Casa Blanca a mitad de año, las plantaciones continuaron creciendo hasta alcanzar las 220.000 hectáreas, un récord histórico, para finales del 2017.

La amenaza de Trump de 2017 no cayó bien ni siquiera entre veteranos de la lucha contra las drogas en EE. UU., como el subsecretario de Estado para Asuntos Internacionales de Droga, William Brownfield, que vieron esto como un insulto para un país al que se considera uno de los mejores aliados de Washington. Además, porque se trata de un castigo que solo se utiliza en casos extremos como los de Venezuela o Bolivia, dos países con los que la cooperación antinarcótica está suspendida.

Aún así, sirvió como un campanazo de alerta para anunciar la llegada de una administración republicana de mano dura con un impredecible presidente al que poco le interesan las pleitesías diplomáticas.

Además, la preocupación expresada por Trump venía con un fuerte asidero. En los últimos tres años, entre el 2015, el 2016 y el 2017, los cultivos ilícitos del país alcanzaron casi que a triplicarse: de unas 80.000 hectáreas a las más de 220.000 que se anunciaron este año.

Algo que coincidía, además, con la decisión del gobierno de Juan Manuel Santos de suspender la fumigación aérea y no erradicar en zonas controladas por las Farc mientras avanzaba el proceso de paz.

Cifras descorazonadoras para un Washington que lleva casi 20 años dando recursos a Colombia con el fin de contener el problema de la droga.

Aunque existía algo de temor ante el anuncio de esta semana, la mayoría de analistas había anticipado que Trump tampoco utilizaría este año el martillo de la descertificación.

Las razones

La primera es la elección del presidente Iván Duque. No tendría sentido, en este contexto, iniciar las relaciones con un nuevo Gobierno sancionándolo por algo que no estaba en sus manos hasta hace muy poco.

Además, se trata de un Gobierno que ha dejado claro desde el primer día que su principal prioridad en temas de seguridad será atacar los cultivos ilícitos y la producción de drogas. Y que empleará todos los mecanismos necesarios, entre ellos el retorno a la aspersión aérea, para lograrlo.

En otras palabras lo que se espera es que Trump dé “un compás de espera” mientras Duque implementa su nueva política antinarcóticos.

La segunda es más estratégica. A parte de las drogas, el único otro tema regional que parece importarle a esta administración es el de la crisis en Venezuela. Y es uno en el que no solo existe sintonía con el gobierno de Duque sino que necesitan a Colombia para que ayude a presionar en foros multilaterales.

Eso quedó demostrado en la llamada que le hizo el vicepresidente Mike Pence a Duque al día siguiente de conocerse el memorando de Trump sobre las drogas, en las que ambos volvieron a discutir la situación de Venezuela y se “comprometieron” a seguir ejerciendo presión contra el régimen de Nicolás Maduro.

De otra parte, también se nota en el nuevo memorando de Trump que de momento están primando las voces más moderadas de la administración. El mismo Pence, en su charla con el presidente colombiano, “le reconoció sus primeros esfuerzos en la lucha antidrogas” no sin antes subrayar, de acuerdo con un comunicado de la Casa Blanca, que ese esfuerzo era “una prioridad crítica”, para su país.

El año pasado estuvimos a un pelo de que descertificara a Colombia. Y si no sucedió fue porque Brownfield se tiró a la carrilera para detener ese tren

“El año pasado estuvimos a un pelo de que descertificara a Colombia. Y si no sucedió fue porque Brownfield se tiró a la carrilera para detener ese tren. Hoy estamos en otro lugar y eso se reflejó en el memorando de Trump. La administración entiende que hay un nuevo gobierno que está comprometido en obtener resultados dramáticos”, afirma el exsubsecretario de estado Roger Noriega.

Pero el camino no está despejado. En buena parte porque depende de los resultados que pueda mostrar el gobierno de Duque y que para Trump –y la línea dura de su partido en el Congreso–, al parecer solo se mide en hectáreas de coca que se logren eliminar.

Además es un tema que impacta la política interna dada la ‘epidemia’ que han declarado por el consumo de opiáceos y a la que ahora le incluyen la cocaína.

Como dice Michael Shifter, presidente del Diálogo Interamericano, en este sentido existe un conflicto potencial entre los tiempos que necesita Duque para quebrarles el espinazo a los cultivos ilícitos y el que está dispuesto a conceder Washington antes de elevar la presión.

Y con un agravante: la base que usará el mandatario de EE.UU., para su ‘Determinación’ de septiembre del 2019 es el informe que produce la Casa Blanca hacia mediados del año entrante en el que presenta la radiografía de los cultivos ilícitos hasta diciembre del 2018.

Es decir que, en teoría, Duque solo tiene hasta diciembre de este año para producir resultados que se reflejen en esa evaluación.

Por eso, sostiene Noriega, el Gobierno colombiano, encabezado por el nuevo embajador Francisco Santos, deberá hacer un gran esfuerzo por explicar en todos los eslabones de esta cadena que domar este problema tardará tiempo.

Un programa masivo de fumigación aérea no es algo que se desarrolla de la noche a la mañana, afirma Noriega, eso requerirá de muchos recursos y de un compromiso a largo plazo de EE. UU., que debe aceptar de paso su parte por generar demanda por estas drogas a través del consumo”.

El exsubsecretario cree, además, que a la administración Trump han ido llegando funcionarios como el exsecretario de Estado Mike Pompeo y el exembajador en Colombia Mike McKinley que entienden el reto y podrán valorar el fuerte compromiso de los colombianos.

A la larga, lo que se requiere para no ser ‘descertificado’ es mostrar que el país ha hecho esfuerzos sustanciales por cumplir con sus compromisos en la lucha contra las drogas. Y ese es un estándar al que se puede llegar sin que necesariamente se produzca inicialmente una reducción masiva de los cultivos. Esa decisión, estoy seguro, no dependerá solo de la foto tomada desde un satélite”, afirma Noriega, que trabajó por años en el Congreso y es muy cercano a Pompeo.

Aún así existen riesgos

Aparte del impredecible carácter el presidente de EE. UU., Trump ha dejado claro en estos 18 meses en el poder que suele utilizar “todas las formas de lucha” para anotarse triunfos. Y no sería extraño que utilizara la debilidad de Colombia en el campo de las drogas para empujarlo hacia una posición más dura frente a Venezuela u obtener ventajas en las negociaciones que quiere tener para “modernizar” el Tratado de Libre Comercio entre ambos países.

SERGIO GÓMEZ MASERI
Corresponsal de EL TIEMPO
Washington
En Twitter: @sergom68

Ya leíste los 800 artículos disponibles de este mes

Rompe los límites.

Aprovecha nuestro contenido digital
de forma ilimitada obteniendo el

70% de descuento.

¿Ya tienes una suscripción al impreso?

actívala

Sabemos que te gusta estar siempre informado.

Crea una cuenta y podrás disfrutar de:

  • Acceso a boletines con las mejores noticias de actualidad.
  • Comentar las noticias que te interesan.
  • Guardar tus artículos favoritos.

Crea una cuenta y podrás disfrutar nuestro contenido desde cualquier dispositivo.

CREA UNA CUENTA


¿Ya tienes cuenta? INGRESA