Asia

Duterte denuncia que hay un complot para expulsarlo del poder

El mandatario afirmó que su prueba es una conversación telefónica facilitada por inteligencia.

Rodrigo Duterte

El mandatario de Filipinas, Rodrigo Duterte, aseguró que quiere revelar los audios en los que dice, se encuentran las pruebas del complot de rivales políticos en su contra.

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EFE

11 de septiembre 2018 , 10:18 a.m.

El presidente de Filipinas, Rodrigo Duterte, denunció este martes un complot de sus rivales políticos en varios grupos de la oposición, incluyendo el proscrito Partido Comunista y los exmilitares disidentes del grupo Magdalo, para desestabilizar su gobierno y expulsarlo del poder.

"Se han unido todos los que no me quieren. Mis oponentes políticos, los rojos y el grupo Magdalo", señaló Duterte en tagalo en una intervención a la nación televisada en directo.

El mandatario afirmó que tiene evidencias que demuestran esa acusación, en concreto "una conversación telefónica facilitada por la inteligencia de un país aliado".

"Voy a pedir que se desclasifiquen esos documentos para que todo el mundo pueda verlos. Lo voy a revelar todo", indicó Duterte, que sustituyó a última hora una rueda de prensa convocada en el palacio presidencial por una conversación televisada con su asesor legal, Sal Panela, quien le trasladó preguntas planteadas por los medios.

Duterte aseguró que en esa conversación está involucrado directamente el fundador del Partido Comunista, Jose Maria Sison, exiliado en Holanda desde hace tres décadas, al que se refirió como un "terrorista que debería ser juzgado en Filipinas". No es la primera vez que Duterte acusa a Sison de conspirar para apartarlo del poder y las tiranteces se han intensificado desde el pasado junio cuando los comunistas decidieron romper las negociaciones de paz con el gobierno.

El presidente también retó al grupo Magdalo a iniciar un "motín o revolución" contra él y advirtió a las Fuerzas Armadas de los riesgos de dejarse influenciar por los rebeldes o de iniciar una lucha entre militares.

Sin embargo, el grupo Magdalo, de ideología anticomunista, renunció a las armas en 2008, después del fracaso de tres intentos golpistas entre 2003 y 2007 para intentar derrocar al gobierno de Gloria Macapagal Arroyo, marcado por los escándalos de corrupción y abusos de poder en connivencia con el Ejército.

Arroyo es desde julio la presidenta de la Cámara de Representantes y uno de los principales apoyos a las políticas de Duterte en el Legislativo. "Ese plan desestabilizador es fruto de la imaginación o la paranoia del gobierno", afirmó el legislador Gary Alejano, del grupo Magdalo que ahora es un partido político con representación en la Cámara de Representantes de Filipinas.

Antonio Trillanes

El senador Antonio Trillanes, exoficial de la Marina, sostiene una copia de la amnistía que le concedió el anterior presidente filipino, Benigno Aquino III, en el Senado en Manila, Filipinas.

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Rolex Dela Pena / EFE

"Niego categóricamente que Magdalo esté implicado en cualquier complot para expulsar al presidente", agregó. Precisamente, fue el senador Antonio Trillanes, hoy perseguido político de la administración Duterte, el cabecilla de Magdalo en el motín de Oakwood de julio de 2003, el enfrentamiento de los marines en febrero de 2006 y el asalto al Hotel Península de Manila en 2007.

Trillanes, de 47 años, lleva siete días recluido en el Senado para evitar su arresto inmediato que ordenó Duterte la semana pasada tras revocar la amnistía que le concedió el anterior presidente, Benigno Aquino III, en 2011 por su participación en esos levantamientos militares.

Duterte defendió este martes que su decisión de anular la amnistía de Trillanes se debe a que el procedimiento por el que la recibió "fue todo incorrecto", aunque ha sido el único exgolpista afectado por la medida ejecutiva de todos los que recibieron el perdón de Aquino.

Un acto de perdón o amnistía es siempre un acto de estado; no se puede delegar a nadie excepto al propio presidente

"Un acto de perdón o amnistía es siempre un acto de estado; no se puede delegar a nadie excepto al propio presidente", explicó Duterte, quien argumentó que la amnistía de Trillanes fue firmada por el entonces secretario de Defensa, Voltaire Gazmin, y no por el presidente Aquino.

El posible arresto de Trillanes depende ahora de la decisión del tribunal regional de Manila, que ha convocado una primera audiencia este jueves para escuchar los argumentos de las partes; aunque sus abogados esgrimen que no puede ser juzgado dos veces por los hechos por los que ya cumplió siete años de prisión.

Su eventual detención sería la segunda de un congresista durante el mandato de Duterte, después del sonado caso de la senadora Leila de Lima, en prisión sin juicio desde febrero de 2017 acusada de aceptar sobornos de narcotraficantes, cargo que niega y considera una fabricación del entorno del mandatario para dañarla.

EFE

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