Mundial Rusia 2018

Meluk le cuenta... (Dolor de pierna y metida de pata)

Y el verdadero escándalo es que James hubiera jugado lesionado y eso no ocurrió. 

10 de julio 2018 , 07:59 a.m.

Esa mentira de que hicieron jugar a James lesionado es eso: una mentira.
De fatiga muscular a edema mínimo y de edema mínimo a microrrotura fibrilar, es decir a desgarrito o desgarro. El tema de la segunda lesión de James Rodríguez en el Mundial, y que le impidió jugar el partido contra Inglaterra de los octavos de final, pasa por el diagnóstico revelado en el comunicado oficial de la Federación Colombiana de Fútbol, expedido en Kazán.

Repito eso: el asunto está en la información oficial.

La estrategia de no revelar debilidades al rival o de aparentar fortalezas - en el póquer le dice a eso cañar, blufear- es parte natural del juego. Bill Shankly, legendario y brillante técnico británico del Liverpool de los 60, iba enfrentar al Milán y le preguntaron por la alineación que pondría: “¡No voy a revelar un secreto como ese. Si por mí fuera procuraría que el Milán no se enterase ni de la hora del partido!”, contestó.

¿Qué tan grave es la lesión de James?¿Qué tan grave es la lesión de James?
¿Qué tan grave es la lesión de James?

¿Qué tan grave es la lesión de James?

Insisto: el problema no está en tratar de ocultar si James podía jugar. El problema ahora está en las declaraciones que el médico de la Selección, Carlos Ulloa, dio a nuestro programa ‘Debate final’, de la alianza mundialista de EL TIEMPO y Fox Sports, en las que él justifica lo que, en apariencia, es un mal diagnóstico de su parte. Ulloa asegura que edema y microrrotura es técnicamente y a la larga lo mismo, pero uno dicho en palabras menores y el otro con tremendismo.

Pero edema es edema y microrrotura es microrrotura. En principio en el primero solo hay inflamación y en el otro hay rompimiento, por mínimo que sea, de fibras musculares.

El médico se vuelve a jugar su credibilidad pública en el diagnóstico, como ya había pasado un par de veces, incluso una con el mismo James, por lo escrito en el comunicado oficial.

Si en ese comunicado se hubiera dicha algo así como: “James fue sometido a estudios que revelaron una dolencia menor, de baja gravedad, que se está tratando para su recuperación y posible participación en el juego contra Inglaterra”, pues vaya y venga. No hay ni error ni mentira alguna en un documento oficial.

Todo Kazán, todo Tartaristán, todo Moscú, toda Rusia, todos en el planeta sabíamos, empezando por los mismísimos ingleses, que James no iba a jugar así Pékerman hubieran querido esconder la situación hasta último minuto. Llámelo edema, llámelo microrrotura, llámelo desgarrito o llámelo desgarro, James no iba a jugar y no jugó.
El verdadero escándalo sería que James hubiera jugado lesionado, cosa que no ocurrió.

El caso James en el Mundial se resume de manera puntual:

1. No pudo empezar el partido contra Japón porque estaba recién recuperado de una fatiga muscular en el gemelo de la pierna izquierda por lo que no fue titular y solo estuvo en la cancha los últimos 36 minutos de ese juego. Estaba sano, si no lo hubiera estado sano, no juega ni un segundo.

2. Jugó contra Polonia todo el partido y fue la figura del partido, el jugador de la Selección que más corrió. Obvio, estaba sanísimo.

3: En el calentamiento del partido contra Senegal sintió una molestia nueva, diferente, incluso en la otra pierna. Ahora fue en el gemelo de la pierna derecha. Duró 30 minutos en la cancha hasta ser relevado.

4. Ahora sí lesionado, ya fuera por edema o desgarro, no jugó contra Inglaterra.

5. El cuerpo técnico intentó no revelar la información de la salud de James a su rival para mantener la expectativa y eso, en estrategia deportiva, es parte del juego.

6. El comunicado oficial de la Federación fue desafortunado y el médico Ulloa se juega un diagnóstico equivocado.

Esos son los hechos de un dolor de pierna que parece una metida de pata.

Gabriel Meluk
Enviado especial de EL TIEMPO
Moscú
Twitter: @MelukLeCuenta

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