Mundial Rusia 2018

Kylian Mbappé, la revelación; Luka Modric, una realidad

Las figuras de Francia y Croacia tendrán los focos en la final. Ambos, candidatos al Balón de Oro.

Modric vs. Mbappé

Modric vs. Mbappé

Foto:

AFP

14 de julio 2018 , 02:51 p.m.
Kylian Mbappé

Sonríe siempre, pero jamás se detiene. Pasa por las zonas de prensa a la misma velocidad que esquiva zagueros rivales en el campo y va chocando manos y saludando entre los dientes, refugiado en la sombra de sus compañeros para evitar las preguntas.

Así es Kylian Mbappé, el hombre de los 180 millones de euros, el chico que espera llevar a Francia de la mano a su segundo título mundial, exactamente 20 años después del primero.

Dice que quiere ganar títulos. No es pretencioso, quiere hacerlo y tiene el talento. Y no está mal, se le permite ser ambicioso y creo que es bueno a su edad

Él calla, pero no Pogba, quien explica bien lo que representa el ‘niño maravilla’ de Rusia dentro de su equipo: “Kyky es joven, lo sabemos, lo sabe, pero en el campo no hay jóvenes. Dice que quiere ganar títulos. No es pretencioso, quiere hacerlo y tiene el talento. Y no está mal, se le permite ser ambicioso y creo que es bueno a su edad”. El aprendizaje, según el carismático Pogba, va a la velocidad de la luz: “Va a aprender, va a crecer, es joven, obtendrá más experiencia, ya está adelantado a su edad, pero seguirá trabajando. Le hablo y lo aconsejo, pero ese es su talento. Es muy maduro para su edad”.

Y es que la experiencia ha ido llegando por oleadas, sin darle tiempo a sacar la cabeza. Tras un accidentado traspaso al PSG desde el Mónaco, este niño grande, de 19 años, 1,78 metros de estatura y dueño de una poderosa derecha, se apuntó 44 partidos en la temporada, que incluyeron títulos de la Liga de Francia (27 juegos, 13 goles), Copa de Francia (5 partidos, 4 goles) y Copa de la Liga (4 encuentros), además de 8 partidos de Champions (4 goles) en un sueño que truncó en octavos el Real Madrid, el equipo que, dicen en Moscú, repetirá con él la operación de James de hace cuatro años: fichar al jugador revelación del Mundial 2018.

Es por eso que Francia se ilusiona. En julio de 1998, cuando el país lograba el título de la mano de Zidane, Henry, Pires, Thuram, Barthez, Petite y Deschamps (hoy seleccionador nacional), faltaban todavía 5 meses para el nacimiento del chico de la sonrisa maliciosa que ha celebrado 3 anotaciones en la Copa de Rusia, uno para el triunfo 1-0 contra Perú y dos en su noche mágica en Kazán, en el 4-3 contra Argentina.

En los piques endiablados, los lujos en plena área rival, los desmarques y los remates cruzados envenenados de Mbappé descansa la ambición francesa de ganar otro mundial con un equipo lleno de jóvenes talentos. Será prematuro para algunos, no para él. Nació para ser campeón.

Luka Modric

La vida de Luka Modric fue siempre un entrenamiento para la batalla. Difícil y sin duda más doloroso resultó su proceso fuera de las canchas, pero todo sumó al final como preparación para esta lucha que él mismo eligió, contra Francia, en el estadio Luzhnikí de Moscú.

Antes no tuvo tanta suerte. La guerra en Croacia le arrebató a su abuelo, y su familia, en medio de las más difíciles condiciones económicas, huyó con él a Zadar, donde salvó su vida y, con el tiempo, la de todos los suyos. Con 16 años y usando canilleras de madera se incorporó al Dínamo de Zagreb (2003), al Tottenham (2008) y al Real Madrid (2012), el laboratorio perfecto para buscar lo que estará en juego ahora.

A sus 32 años, el director de la orquesta croata ya tiene cuatro Champions, tres Supercopas, tres Mundiales de Clubes,
una Liga de España, dos Supercopas y una Copa del Rey en la cuenta. Saber ganar, sabe.

Por eso, entre los hinchas croatas nadie duda del gigante del mediocampo, ese que apenas mide 1,72 metros de estatura, lo suficiente para entender el juego y dominar el espacio de la cancha con una claridad apabullante.

Es difícil que Croacia superara todas las dificultades que ha ido viviendo en esta Copa sin la solidez de su volante retrasado para la marca, pero adelantado para el ataque, cuyo premio fueron dos goles (a Argentina y Nigeria) y, más que nada, una clasificación a la final que muchos de los 4 millones de croatas no llegaron siquiera a soñar.

A Rusia llegó con 42 partidos a cuestas y ya lleva 6, además de los 10 de la eliminatoria. Aquí habla fuerte y claro a la hora de pedir respeto por su bandera: “Deberían ser más humildes y respetar a los adversarios”, les dijo a los ingleses, minutos después de haberlos devuelto a casa.

Eran favoritos Ronaldo, Messi o Neymar, pero Modric les ha ganado en el campo

Para Rakitic, su compañero en la selección y acérrimo rival de su club, debería haber ganado ya un Balón de Oro. Para su técnico, Zlatko Dalic, el torneo ruso debería coronarlo por anticipado: “Eran favoritos Ronaldo, Messi o Neymar, pero Modric les ha ganado en el campo. Por su gran temporada en Real Madrid y Europa es el hombre del torneo”, dijo.

Modric es realidad, talento, lucha, precisión, sacrificio y gol. Un jugador experimentado, confiado y en el pico más alto de su carrera. Sobre él se construyó la seguridad croata. Sobre su figura se armó el ejército que apunta a la batalla final contra los franceses: es ahora o nunca.



Jenny Gámez
Editora de FUTBOLRED
Enviada especial
Moscú
En twitter: @jennygameza

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