Testimonio de corrupción en la cárcel La Picota: Cárceles presas de la mafia - Investigación - Justicia - ELTIEMPO.COM
Investigación

‘Director de La Picota me pedía $ 50 millones por cambiarme de patio'

Escuche el testimonio de un colomboamericano que denunció corrupción del Inpec ante la CIDH.

Kaleil Isaza Tuzman

Kaleil Isaza Tuzman, hoy de 47 años, en La Picota. Fue extraditado a EE. UU. el 14 de julio de 2016.

Foto:

Archivo particular

Por: Justicia
11 de febrero 2019 , 03:12 p.m.

“Estuve preso en La Picota aproximadamente tres meses, en las celdas de extradición, en el patio 16, bajo el control del director César Augusto Ceballos (capturado el 30 de enero, cuando ya dirigía la cárcel Modelo). Me reuní con él en varias ocasiones y desafortunadamente viví muy de cerca toda la situación de esa cárcel. Temí por mi vida y estando adentro denuncié los abusos de poder.

Testimonio de Kaleil IsazaTestimonio de Kaleil Isaza, exinterno de La Picota.
Testimonio de Kaleil Isaza

Testimonio de Kaleil Isaza Tuzman, exinterno de La Picota. 

“Por mi fe no quiero mal para nadie, pero si hay alguien que merece estar ante la justicia es ese señor Ceballos. La corrupción en La Picota, cuando él era el director, era endémica. Era el jefe de una mafia en alianza con presos del cartel del Pacífico, que tenía mucho poder en la prisión y que peleaba con el clan del Golfo. Me da miedo mencionar esos nombres, incluso estando en Estados Unidos.

En La Picota fui víctima de asalto sexual y físico por no haber cedido a la extorsión. Hasta me mostraron fotos de mi familia, amenazando con hacerles daño. Me hacían ir escoltado por los guardias a la oficina de Ceballos, a veces estaba una mayor, a veces nadie. Si había otros guardianes, estos debían salir. Uno tenía l a sensación de que se trataba de una conversación bastante privada en su escritorio. Él (Ceballos) se acercaba, llevaba anillos de oro exagerados, lo recuerdo como si fuera ayer.

Kaleil Isaza Tuzman dice que fue asaltado y abusado en La Picota

Además, amenazaron a su familia.

“Dejaba claro que tu seguridad dependía de él. Sabía que yo tenía recursos. Me decía que si quería sobrevivir allí debía guardar silencio y tenía que recompensar a los que me iban a cuidar.

“Yo estaba en la torre, en el piso nueve. Él vendía la posibilidad de salir de la torre, zona de máxima de seguridad, para pasar a una de menor seguridad. Siempre me negué a pagar por eso. El precio mínimo de esos traslados empezaba en 50 millones de pesos y llegaba hasta los 300 millones, si uno quería pasar a la mejor parte. Te pasaba un número de teléfono al cual la familia de uno tenía que llamar para acordar cómo se entregaría el dinero.

Testimonio Isaza 2Testimonio Isaza 2
Testimonios Isaza2

Testimonio de Kaleil Isaza Tuzman, exinterno de La Picota.

“También había otro tipo de extorsiones. Los guardianes pasaban a cobrar. Uno sabía que había cierto grupo al que había que pagarle los martes o los jueves. La extorsión tomaba diferentes formas y me tocaron las peores. Requisaban la celda, inventaban que uno tenía droga o lo que fuera y lo sancionaban si uno no pagaba. Lo bajaban a uno para una supuesta entrevista con el director, pero era un invento para dejarlo en un lugar sin comida o baño todo un día.

“Como soy medio gringo, tuve la mala fortuna de creer lo que había visto en televisión y siempre me negué a pagar. Eso me puso en más problemas porque me hice conocer no solo como el terco que no quería pagar, sino también como alguien que podía declarar en su contra, algo que fue verdad. Lideré una denuncia de 164 presos de mi patio y el contiguo, el 12, ante la Comisión Interamericana de DD. HH. (CIDH). Gracias a Dios, por mi seguridad fui trasladado al búnker de la Fiscalía. Pero hasta allí llegaban las amenazas del director de La Picota.

Kaleil Isaza Tuzman habla de las amenazas de Ceballos

Escuche aquí el testimonio:

Carta de extraditables

Carta de extraditables de La Picota a la Comisión Interamericana de Derechos Humanos.

Foto:

Las visitas de abogados o familia, que son derechos fundamentales, las cobraban. Si tenías que hablar con tu abogado de forma urgente, te podían cobrar 200.000 pesos; una visita familiar te costaba hasta 300.000. Guardias y precios manejaban un mercado de droga, cuchillos, armas, teléfonos, comida. Desde el primer día que uno llegaba a La Picota, le hacían saber que había que pagar por todo y más quienes fuimos calificados como ‘vacas gordas’.

“Quiero ser honesto. Para cosas básicas, por ejemplo, comer, beber agua potable, el acceso al baño, tener una visita de mi papá, sí, pagué. Porque si no, literalmente no vivías. No hay forma, si identifican que tienes recursos.

“Seguramente en la cárcel no hay inocentes, pero el ser humano merece en cualquier condición que le respeten sus derechos. ¿Cuál es el castigo: estar en La Picota o ser víctima de esos abusos?. 

Participaron en la realización de este informe especial: Marisol Gómez Giraldo, Editora de Justicia y Paz; Saír Buitrago, Subeditor, y los redactores Michel Quiñones, Juan Camilo Pedraza, Alicia Méndez y María Isabel Ortiz. Los audios fueron editados por Maru Lombardo, redactora y productora de pódcasts de Especiales digitales.

En Twitter: @PazYJusticiaET

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