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¿Por qué la Corte termina escuchando las llamadas de Álvaro Uribe?

El alto tribunal ordenó interceptar a las personas vinculadas a la investigación.

Álvaro Uribe Vélez

Álvaro Uribe Vélez, senador y expresidente de la república.

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JUAN DIEGO BUITRAGO / EL TIEMPO

22 de febrero 2018 , 10:32 a.m.

Las supuestas amenazas y presiones que han recibido los Monsalve, quienes vivieron y administraron la finca Guacharacas, de propiedad de la familia del expresidente Álvaro Uribe Vélez, llevaron a la Corte Suprema de Justicia a interceptar las comunicaciones de los miembros de ese grupo familiar.

Todo comenzó con la denuncia que en el 2012 el expresidente interpuso contra el senador del Polo Democrático, Iván Cepeda, en la que Uribe afirmaba que el congresista supuestamente había fabricado un cartel de falsos testigos para que declararan en su contra en investigaciones por nexos con paramilitares.

En medio de la investigación, que duró más de seis años, la Corte resolvió archivar la denuncia contra Cepeda y, tras escuchar miles de llamadas, obtener documentos y diferentes testimonios, concluyó que el senador del Polo no estaba manipulando testimonios, como decía Uribe, sino que al parecer era todo lo contrario. Por eso, resolvió ordenar una investigación contra el senador del Centro Democrático por presunta manipulación de testigos.

Las interceptaciones de la Corte fueron claves para llegar a esa conclusión y pedir las investigaciones contra el expresidente.

Las escuchas legales se iniciaron tras recibir los testimonios de los exparamilitares Pablo Hernán Sierra y Juan Guillermo Monsalve Pineda, -testigos que Cepeda llevó ante el alto tribunal- y que han declarado contra el expresidente Uribe.

Pablo Hernán Sierra afirmó que en el 2011, cuando le dio unas declaraciones a Iván Cepeda en las que hablaba de los presuntos nexos de los hermanos Álvaro y Santiago Uribe Vélez con el Bloque Metro de las Autodefensas, en Antioquia, la familia de Monsalve comenzó a ser amenazada.

Ante la Corte, Sierra dijo que Monsalve “fue hostigado, incluso por su propio hermano, para que no hablara y no le causara problemas a la familia” y dijo que “los abogados de Álvaro y Santiago Uribe, Juan Guillermo Villegas y Santiago Gallón (ganaderos de Antioquia y mencionados por los exparamilitares en sus declaraciones) visitaron a los parientes de Juan Monsalve para que se "comprometieran a desmentirlo”.

Esa versión fue confirmada por el mismo Monsalve, quien dijo que después de que le dio su declaración a Cepeda su familia fue visitada por los Villegas (cercanos al expresidente Uribe) y que “les habían filmado una declaración, y que han sido presionados para descalificar el testimonio de él”.

Monsalve afirmó que por las supuestas amenazas de muerte había presentado una denuncia en el 2011, que en el 2012 fue atacado en la cárcel con un cuchillo y en el 2013 encontraron en su celda una sustancia “"altamente venenosa”.

El 20 de febrero del 2013, por petición de Uribe, la Corte llamó a declarar a Óscar Monsalve Correa, administrador de la finca Guacharacas y padre de Juan Guillermo Monsalve. En esa audiencia que se hizo por videoconferencia, Monsalve dijo que administró la hacienda Guacharacas entre 1986 y 1996, negó que de esa hacienda se hayan robado 600 reses –hecho que su hijo sí ha afirmado en diferentes oportunidades y que ha calificado como el detonante para que se creara el Bloque Metro, supuestamente con el apoyo de los Uribe Vélez- y dijo que si bien Cepeda le había ofrecido a él, su esposa y su hija sacarlos del país, no le había solicitado nada a cambio de sus declaraciones. También negó que él y su familia hubieran recibido amenazas.

Tras esas declaraciones “y con el fin de obtener pruebas que permitieran establecer quién le hacía ofrecimientos a la familia Monsalve”, en un auto del 10 de febrero del 2015 la Sala ordenó monitorear las llamadas de Óscar Monsalve. Así comenzaron las interceptaciones legales.

En esas interceptaciones la Sala Penal se dio cuenta de que Monsalve no estaba en Supía (Caldas), como siempre decía cuando era citado a declarar, sino que efectivamente sí estaba en Bogotá y estaba mintiendo para no tener que presentarse ante la Corte.

Donde yo me ponga a meter hijueputas mentiras allá como las que me preguntaba él, entonces qué, a dónde estuviera yo

Los magistrados evidenciaron que “la diligencia en el alto tribunal lo tenía "nervioso, incómodo y disgustado" con su hijo Juan Guillermo pues, al parecer, había personas muy interesadas en su declaración”.

En una de esas llamadas la Corte escuchó una conversación entre Óscar y su hijo:

-Óscar Padre (OP): Oiga, ¿a ud. dejaron de guevoniarlo con esa maricada que llamaban aquí parejo, dejaron de pendejiar o qué?

-Óscar Hijo (OH): No. No, pues conmigo nunca han hablado, por qué.

-OP: Pues a mí me llamaron. Me llamaron dos veces lo que hace que estoy aquí.

-OH: ¿Qué le han dicho?

-OP: Yo digo que vivo en Supía, como siempre, como les dije yo la primera vez que me llamaron, entonces dizque me necesitan para una diligencia en la Corte Suprema de Justicia.

(...)

-OH: Y usted estando esta semana allá, por qué no le dijo a ese guevón que lo están llamando pa' eso.

-OP: Es que yo no quiero hablar con él sobre esas maricadas, porque el domingo me dijo que vea, que yo había estrellado a Cepeda y a él (...) que porque ese señor lo había demandado (...) entonces le dije yo, donde yo me ponga a meter hijueputas mentiras allá como las que me preguntaba él, entonces qué, a dónde estuviera yo sin un hijueputa peso y sin quien me ayudara a mí a salir de ninguna parte y llevarme nada a mí, cómo estuviera yo de enredado. (...) Entonces me dijo que esa declaración mía no servía, y le dije, lo uno sí le sirve y lo otro, bórreme de ahí también. Y así le dije y si me toca volver a decir la misma cosa, vuelto y digo la misma cosa, así este no me vuelva a hablar, porque el domingo formal, lo único que me dijo malo fue eso, pero no me lo dijo bravo.

-OP: A mí sinceramente no me gusta ir porque no hace sino hijueputear a la familia.

La Corte asegura que la falsa ubicación que dio Monsalve llevó a recibir su testimonio por videoconferencia el 24 de marzo del 2015, día en el que “ocurrieron varias incidencias que corroboran que esa familia y el propio Juan Monsalve, sí estaban intimidados por lo que pudieran declarar ante las autoridades judiciales”.

Ese día, según el alto tribunal, su teléfono tuvo un incremento de llamadas entrantes aunque “con la fatal casualidad” que ese día el Sistema Esperanza, que se le encargó al CTI de la Fiscalía para hacer las interceptaciones, “no permitió la escucha de las comunicaciones de él y de Laura Monsalve”, su hija, ni las de un número que llamaba insistentemente.

La Corte dice que en un periodo de 20 minutos Monsalve recibió por lo menos 10 llamadas del número que justamente el Sistema Esperanza no grabó. La última de esas llamadas duró 12 minutos.

Para aclarar los hechos, la Corte buscó los datos biográficos para establecer quién era la persona que había llamado con tanto interés a Monsalve justo cuando había salido de su declaración en el alto tribunal. Allí encontró que era Juan Guillermo Villegas, ganadero de Córdoba y amigo del expresidente Álvaro Uribe, quien hacía las llamadas.

Esta fue la razón por la que el alto tribunal decide interceptar las comunicaciones de Villegas, ordenando esas escuchas en un auto del primero de septiembre del 2015. Para la Corte, las llamadas que Villegas hizo a Monsalve y a su familia el día de la audiencia se vieron traducidas en que el exmayordormo de Guacharacas se viera “nervioso y dubitativo” en la declaración.

En la audiencia, por ejemplo, dijo de “manera mendaz” que no tenía contacto con Juan Guillermo Villegas desde hace mucho tiempo y que no lo veía desde principios del 2014. También, dice la Corte, se molestó cuando le preguntaron si alguien le estaba haciendo ofrecimientos y mintió en que no le había comentado a nadie de su familia sobre la audiencia. “Fue notorio que se sintió en apuros, evitó continuar respondiendo, se paró, dijo que tenía afán, y que tenía que irse”, dice el alto tribunal.

A pesar de las fallas en el sistema para grabar las llamadas que recibía Óscar Monsalve, sí quedó grabada una llamada entre Laura Monsalve (su hija) con Óscar Hernán Monsalve Pineda, su hermano, en la que la joven estaba llorando y se la veía angustiada por las declaraciones que estaba dando su padre.

-Laura Monsalve: Bueno, otro, que si a nosotros nos han llegado amenazas. Entonces mi papá dijo que en ningún momento.

-Óscar Hernán: Pero venga pues Laurita, primero que todo cálmese, deje de llorar pues, porque se escucha muy feito así. Ahora sí, sígame contando pero cálmese (...) No va a pasar nada.

-LM: Es que me da mucha rabia ver a mi papá en estas.

-OH: No, no, pero cuente bien las cosas.

(...)

-OH: Yo les dije a usted Laura y a mi papá que se quedaran callados, si les llegaban a preguntar alguna cosa que se quedaran callados.

-LM: Pero es que mi papá es un testigo clave, Óscar. Mi papá no se puede quedar callado (...) Mi papá tiene que responder lo que le pregunten, no ve que entonces se embala (...) un testigo clave, es que mi papá vio todo lo que Juan está diciendo, si es que mi papá era el encargado de la finca. Si mi papá se queda callado es peor.

Luego los investigadores interceptaron una llamada entre Juan Guillermo Villegas Uribe y Óscar Monsalve Pineda, el hijo de Óscar Monsalve. En esa llamada Juan Guillermo Villegas le dice que lo van a llamar a declarar ante la Corte y que tiene que decir lo mismo que ya había dicho su papá.

-Juan Guillermo Villegas Uribe: Marica y usted por qué no me llama, hombre. ¿Por qué no me llamaste? (...) Venga lo van a llamar unos investigadores, pero pues la cosa es bien, sí me entiende, no hay ningún problema, todo está organizado.

-Óscar Hernán Monsalve: ¿Otra vez con eso?

-JGV: Cuál vez, si nunca lo han hecho.

-OHM: Comienzo a estresarme de una vez.

-JGV: No, no, no. Es decir, lo mismo, lo mismo que hemos dicho, lo mismo que se ha dicho. Pero entonces lo van a llamar. Entonces lo que usted tiene que decir es que usted sí viene y declara y que pues... aquí en Medellín y con su abogado, eso es la misma cosa.

-OHM: Pero quién, o qué.

-JGV: No, nada. Lo mismo, lo mismo. La misma cosa que estamos hablando hace unos 3 ó 4 años. Lo mismo pa' ayudarme a mí. Absolutamente más nada.

(...)

-JGV: Es mejor yo avisarles pa' que no se asusten. Es que no te asustes que no es nada, es como declara tu papá, es la misma cosa que declara tu papá (...) hombre, que si las reses? Eso es mentira señora, ahí no se han robado. (...) Esté tranquilo pues que no es ningún problema, y aquí se prepara todo y manejamos todo.

Según el alto tribunal, en esa llamada quedó claro que Villegas controlaba los movimientos de la familia Monsalve, y les dice que deben negar el hurto de ganado que sucedió en la finca de los Uribe Vélez, Guacharacas, hecho que sí había sido declarado por Juan Guillermo Monsalve, quien dijo que ese robo de 600 reses no sólo llevó a la conformación del Bloque Metro, supuestamente en esa propiedad, sino que además presuntamente desencadenó una serie de asesinatos contra los guerrilleros que las robaron y los carniceros de la región que compraron ese ganado.

De esas llamadas, la Corte concluyó que “Juan Guillermo Monsalve decía la verdad cuando estableció contacto con el doctor Iván Cepeda Castro, advirtiéndole de las amenazas que él y su familia recibieron desde el momento en que Sierra García lo mencionó como testigos de hechos delictivos ocurridos en la hacienda Guacharacas, y de otro, que el congresista no lo buscó para hacerle ofrecimientos y que declarara en contra de la familia Uribe Vélez”.

Al continuar las interceptaciones contra el ganadero Juan Guillermo Villegas, la Corte encontró que tenía una comunicación frecuente con el expresidente Álvaro Uribe Vélez. Por eso el alto tribunal ordena hacer unos seguimientos a una reunión entre Villegas, Uribe y Humberto Gómez Garro (un tercero) en la que, según el alto tribunal, se “trató el tema de los testigos”.

La cita en la frutería de la calle 70 de Medellín se dio el 21 de octubre del 2015. De ese encuentro, la Corte dice que “las comunicaciones sostenidas el 21 y 22 de octubre entre Juan Guillermo Villegas y Humberto Gómez Garro, así como las labores de verificación ordenadas para tal efecto y otras relacionadas con ingresos a la cárcel de Itagüí (donde estaban algunos paramilitares presos), indican que el objeto de la reunión entre los mencionados y el doctor Álvaro Uribe Vélez estaba relacionado con el caso de testigos dispuestos a colaborarle al senador (Uribe) incriminando falsamente al doctor Iván Cepeda de hacerles ofrecimientos a cambio de declaraciones en su contra".

En otras conversaciones interceptadas, Uribe habla con Villegas y le hace saber que le están escuchando sus comunicaciones, como lo confirmó el expresidente un día después en un mensaje que publicó en Twitter, el 23 de diciembre del 2015.

-Juan Guillermo Villegas: Presidente

-Álvaro Uribe: Juan, ¿cómo le ha ido?

-J. G. V.: Bien, Presidente, ¿qué has hecho?

-A.U.: ¿Cómo está su familia? (....) Le quería contar esto:

-J. G. V. : Señor.

-A. U. : ¿Se acuerda el día que usted y yo nos reunimos en la 70?

-J. G. V. : Sí señor.

-A. U. : Que hubo unas llamadas, que nos tomamos un jugo por allá.

-J. G. V.: Sí, ahí en la 70, en la frutera.

-A. U. : Las llamadas las interceptaron todas y la Fiscalía nos hizo seguimiento a la 70. Yo desde hace muchos días sabía eso, pero no lo había concretado. Me están investigando a mí con usted y que tienen interceptado el teléfono. O sea que esta llamada la están escuchando esos hijueputas.

-J. G. V.: Ah, sí, esos hijueputas interceptan todo.

-A. U.: Entonces sí, dije lo voy a llamar para decirle. Para que sepa, yo por la mañana voy a hacer un escándalo en Twitter con esto sin mencionarlo a usted (...).

La Corte también ordenó interceptar el teléfono de Wilser Darío Molina Molina, quien fue abogado del exparamilitar Luis Arnulfo Tuberquia, alias ‘Memín’, y ganó la Alcaldía de Amagá (Antioquia) por el centro Democrático para el periodo 2016-2019, candidatura que, según admitió, lanzó “con el acompañamiento de Luis Alfredo Ramos, el senador”, hijo del exgobernador Luis Alfredo Ramos, procesado por parapolítica.

El alto tribunal escuchó las conversaciones de Wilser Molina mediante un auto del 21 de octubre del 2015, después de verificar que estaba manteniendo comunicaciones con Juan Guillermo Villegas Uribe el 6 de octubre del 2015 en las que le pregunta por un testigo de la masacre de El Aro.

Molina también resultó de interés de la Corte porque fue quien consiguió y recaudó –a través de un investigador privado, exagente del DAS- los testimonios de los exparamilitares Jesús Henao Aguilar, alias Simón y Gabriel Muñoz Ramírez, alias Castañeda, quienes afirmaron que Cepeda les había hecho supuestos ofrecimientos a cambio de declarar contra Uribe.

La Corte calificó esos testimonios de los dos exparamiltiares como mentirosos y dijo que con esas declaraciones se intentó “distorsionar la verdad de lo ocurrido”.

En las interceptaciones a Wilser Molina la Corte se dio cuenta que mintió cuando decía que no tenía mayor cercanía con Álvaro Uribe y con la familia del exgobernador Ramos, pues de las grabaciones a sus llamadas se encuentra que tenían una comunicación frecuente con el expresidente y con el hijo de Ramos, Esteban Ramos.

Así, en el teléfono de Molina aparecen llamadas que sostuvo con el expresidente Uribe en las que hablaban sobre testigos. Curiosamente, dice la Corte, “las únicas llamadas que el Sistema Esperanza grabó con la voz del doctor Álvaro Uribe fueron las originadas por él desde su número privado para tratar el tema de los testigos que le hacen señalamientos y la urgencia de buscar mecanismos para neutralizarlos, lo cual evidencia un grado de confianza y cercanía superior a lo normal”.

Fuentes del alto tribunal aseguran que aunque la Sala Penal tiene la competencia para ordenar interceptar a Uribe en su condición de senador no lo hizo, y las escuchas que ordenó fueron las de personas cercanas al proceso y a los testigos que estaban declarando en la Corte con el fin de establecer realmente de dónde venían las presiones.

Así, las llamadas de Uribe que terminan siendo interceptadas son las que él les hizo a personas que hacían parte de la investigación y a piezas claves del proceso.

Con el fin de determinar cómo se enteró el expresidente de las interceptaciones lícitas y que hacían parte de un proceso reservado, y por qué el Sistema Esperanza no grabó conversaciones claves para el proceso, la Corte Suprema de Justicia compulsó copias para que dentro de la Fiscalía se indague una posible filtración de información.

JUSTICIA
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