Narcos colados en listas de Farc, otro capítulo que enreda a Jesús Santrich - Investigación - Justicia - ELTIEMPO.COM
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Narcos que intentaron colarse, otro capítulo del dosier de Santrich

El negocio de coca quedó al descubierto por el rastreo de la DEA a venta de cupos en la JEP a capos.

Caso santrich

Caso Santrich

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Rodrigo Sepúlveda / EL TIEMPO

16 de abril 2018 , 02:15 p.m.

Los intentos del capo del Pacífico Segundo Villota por conseguir un cupo en la lista de excombatientes de las Farc y frenar así su extradición fueron la génesis de la investigación que tiene hoy en una de sus coyunturas más críticas al proceso de paz: la captura por narcotráfico de Jesús Santrich, uno de los más reconocidos y beligerantes jefes de esa guerrilla.
 
La imagen de los agentes del CTI sacándolo detenido este martes de la casa en donde funciona una sede del partido Farc le dio la vuelta al mundo. Y, aunque sus compañeros de la cúpula de esa organización siguen hablando de un supuesto montaje, en el expediente hay evidencia recaudada desde hace más de un año por agentes de la DEA e investigadores de la Fiscalía que comprometen a Santrich.

El caso Villota, revelado en enero de 2017 por este diario, desencadenó una vehemente protesta del embajador de Estados Unidos en Colombia Kevin Whitaker y fue asumido como una prioridad por la agencia antinarcóticos, que rastreó a otros capos presos que intentaron comprar la fachada de desmovilizados y cuyos nombres destapó EL TIEMPO en exclusiva.

Villota no logró recibir los beneficios del proceso de paz y los controles implementados por las autoridades llevaron a que la irregularidad fuera detectada y se evitara su ingreso a la Justicia Especial para la Paz (JEP),

En medio del rastreo empezó a aparecer de manera reiterada un supuesto abogado caqueteño de 38 años: Marlon Marín Marín.

Aunque se trata de un desconocido, dentro de las Farc su nombre es sinónimo de poder. El supuesto excombatiente del bloque Martín Caballero es sobrino de Iván Márquez, segundo al mando de las Farc y cuyo verdadero nombre es Luciano Marín. Y, aunque no aparece en las listas de desmovilizados, se le vio en La Habana en plena negociación, tomándose fotos que luego subía a redes sociales.

“Marlon Marín es personaje central de todos estos episodios de corrupción y narcotráfico”, dijo el fiscal Néstor Humberto Martínez.

La investigación demostró que si bien el enrolamiento del capo Villota fue avalado por Iván Márquez y Mauricio Jaramillo, dentro de los listados que le entregaron a la oficina del Comisionado para la Paz, quien lo postuló fue Santrich. Eso indica un mensaje enviado por Jaramillo en 2017 a los comandantes, después de que EL TIEMPO reveló el nombre de los colados. Allí Jaramillo les pide ser más estrictos en estas inclusiones.

Y, aunque el caso fue asumido en Colombia como un tropiezo normal en un proceso de paz –el antecedente directo fue la entrada de 12 narcos al proceso de paz de los ‘paras’ en el gobierno Uribe–, para Washington se convirtió en un asunto de honor.

“Cualquier persona que conspire para entrar fraudulentamente a esa lista está sujeta a que sea extraditada. Vamos a buscarlos”, advirtió en septiembre del 2017 Whitaker.

Fuentes cercanas al proceso aseguran que por la casa en donde vivía Santrich pasaron familiares y abogados de capos que pretendían el blindaje de la Jurisdicción Especial de paz (JEP) frente a sus condenas y, sobre todo, a la extradición.

De hecho, en enero, el abogado cubanoamericano Joaquín Pérez le reveló a este diario que al menos uno de los narcos que compró la membresía de la guerrilla terminó confesándole a la DEA el negocio y delatando a tres abogados.

Y aunque el Fiscal dice que la investigación solo compromete a Santrich, uno de sus hombres de confianza y antigua ficha del ‘Mono Jojoy’, figura como el encargado de concertar las citas con el exnegociador de paz para conceder avales en la JEP.

Enviados de ‘Rafa’ Caro

A mediados del 2017, tras conjurarse el ingreso de narcos a la JEP –incluidos mexicanos y ecuatorianos–, se inició la segunda fase de la investigación. Para ese momento, la Fiscalía de Colombia ya tenía a Marlon Marín en la mira por exigir coimas para el direccionamiento de los jugosos contratos de la implementación del posconflicto (ver siguiente nota).

Lo que señalan las fuentes es que a Marín se le cayó un plan para quedarse con una tajada de los contratos de atención básica de urgencia en salud para las 26 zonas de ubicación de las Farc que, en algunos casos, implicaba el pago de 2 millones de pesos diarios por un médico, una enfermera y una ambulancia. El Gobierno decidió contratar con hospitales ese servicio, ante ruidos de corrupción.

En ese momento, Marín pasó de hablar de contratos y comisiones a embarques de coca y de un potencial cliente. Ahí aparece en escena un supuesto narco mexicano llamado ‘Marcos’, quien dijo venir en nombre de Rafael Caro, tercero al mando del cartel de Sinaloa.

En efecto, en las conversaciones interceptadas tanto por la Fiscalía como con la DEA, Marín habla del negocio con Sinaloa y empieza a mencionar a alguien que identificaban como ‘Trichi’.

El 8 de agosto de 2017 aparece en las grabaciones Fabio Younes, otro de los capturados esta semana, quien ya pidió ser extraditado de manera exprés para contar su versión. Aunque dice haber sido engañado, es a él a quien se oye hablando de una muestra de ‘5 televisores’ que se convirtieron después en 5 kilos de coca.

Además, en el indictment del distrito sur de Nueva York, Younes aparece como la persona que estaba consiguiendo los aviones para mover las 10 toneladas de coca hasta Miami. Pero, finalmente, se acordó que el cargamento iba a ser puesto en Barranquilla para que los mexicanos lo trasladaran.

Younes figura como el contacto con el cuarto capturado: el empresario Armando Gómez España, que según el expediente fue quien entregó en el lobby de un hotel de Bogotá los 5 kilos de coca. Younes dice que Gómez –ambos mayores de 70 años– lo enredó en el negocio que supuestamente era una inversión agrícola para el posconflicto.

En el prontuario de Gómez hay una anotación que lo vincula con un condominio en el Valle, ligado al cartel de Cali. En su momento, 1992, él calificó el episodio de malentendido. Y aunque no ha dado su versión sobre el nuevo capítulo que lo salpica, Gómez –padre de la exreina de belleza Carolina Gómez– permanece detenido en una clínica de Bogotá.

Marín continuó avanzando en el narcoenvío y cuando estaba a punto de cerrarse, ‘Marcos’, el supuesto emisario de Sinaloa, le exigió garantizar la seriedad de la transacción presentándole a un hombre de peso dentro de la organización.

Santrich reunido con emisarios del cartel de Sinaloa.

Jesús Santrich reunido con emisarios del cartel de Sinaloa que en realidad eran agentes de la DEA.

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La voz de Santrich

Así fue como el 28 de octubre del 2017, según los audios, Marlon se comunicó con un asistente de Santrich y le dijo que los mexicanos pedían “hablar con el ciego para que les diga que todo está tranquilo y que los negocios son con él”.

En Colombia se reveló el audio de Marín hablando con Santrich para coordinar esa cita, que según el exnegociador solo atendería si el sobrino de Márquez lo acompañaba: “Pero si vienes tú también. Yo solo no me reúno con nadie”, le dijo. Y en decenas de llamadas Marín deja en evidencia que el ‘Trichi’ al que se refiere es Santrich y le pide sacar tiempo para ‘el proyecto’.

A finales del 2017 le solicitó una primera reunión con ‘los amigos’, que fue grabada en video por ‘Marcos’, quien resultó ser un infiltrado de la DEA. Estregias similares fueron usadas por la DEA para cazar a los dos mayores traficantes de armas del mundo: Víctor Bout y Monzer al Kazar. En esas trampas, paradójicamente, los agentes se hicieron pasar por miembros de las Farc.

El encuentro ocurrió el 2 de noviembre, un día después de que Gómez entregó los 5 kilos.

La DEA asegura tener pruebas de que Santrich admitió que su grupo “proveyó cocaína a otras organizaciones” y además le dio luz verde a Marín para “coordinar una transacción más grande de droga”. Ese mismo día, y como prueba de confianza, le habría enviado a Rafael Caro uno de sus cuadros dedicado y autografiado. Hoy, el cuadro está en poder de la DEA y Caro acaba de ser elevado a la categoría de uno de los narcos más buscados por EE. UU.

El cuadro que Santrich le pintó a jefe del cartel de Sinaloa, Rafael Caro Quintero.

La dedicatoria del cuadro que Santrich le pintó a jefe del cartel de Sinaloa, Rafael Caro Quintero.

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Fiscalía

Y hubo un segundo encuentro en la casa de Santrich. Fue la madrugada del 8 de noviembre y corresponde a la foto que se reveló en medios y en la que se ve a Marín al lado de exjefe guerrillero, quien está recibiendo un billete de dólar.

Según la investigación, ese billete, con su serial, sería la llave para que un contacto en Miami recibiera el primer pago en efectivo: 5 millones de dólares desembolsados en una entrega controlada por la DEA.

La segunda cita fue grabada por un sofisticado sistema encubierto. Y, aunque el audio aún no se ha revelado por ser una de las evidencias que serán destapadas en Nueva York, en el indictment se lee que de manera explícita se habló de “proveer 10.000 kilogramos de cocaína” a cambio de 15 millones de dólares.

También se acordó que, como acto de confianza, los compradores entregarían los primeros 5 millones de dólares a uno de los socios de Santricht en Miami sin haber recibido el grueso el cargamento.

Finalmente, las 10 toneladas de droga prometidas nunca fueron entregadas, pero la conspiración para realizar el negocio criminal existió e incluso los socios de la red en EE. UU. recibieron el primer abono. Esa sola intención, sumada a la entrega efectiva de los cinco kilos de coca, es suficiente para cualquier jurado federal.

Por ahora, el expediente queda en manos de la JEP, que deberá establecer si los hechos que se le imputan a Santrich fueron cometidos tras la firma del acuerdo de paz. Si así fue, irá a la Corte Suprema y se abrirá paso a la extradición, que tendría que firmar en última instancia el nuevo presidente.

Quién es el exguerrillero

Seusis Pausivas Hernández Solarte, conocido como Jesús Santrich, nació hace 52 años en Toluviejo, Sucre, pero pasó buena parte de su infancia en Pasto, Nariño. En el bachillerato se enganchó con la Juventud Comunista Colombiana (Juco).

Después, siendo estudiante de derecho de la Universidad del Atlántico, se afilió a la Unión Patriótica, y de allí saltó a las filas de las Farc, en 1991, cuando cumplió los 25 años. Santrich empezó su militancia en el frente 19 del Bloque Caribe de esa guerrilla y tras la dejación de armas fue elegido congresista.

JUSTICIA y UNIDAD INVESTIGATIVA
justicia@eltiempo.com
​En Twitter: @JusticiaET y @UInvestigativaET

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