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Investigación

Los secretos que reveló el testigo estrella del saqueo a Reficar

Nicolás Isaksson enreda a dos presidentes de la empresa. Fiscales viajaron a Seúl por su testimonio.

Nicolás Isaksson

Nicolás Isaksson Palacios ingresó a Reficar en 2008 y se llevó a Corea decenas de documentos con los que está sustentando su declaración. Hoy vive en Estados Unidos.

Foto:

Archivo particular

21 de mayo 2018 , 06:56 a.m.

Poco antes de que estallara el escándalo por el saqueo a la refinería de Cartagena (Reficar), en enero de 2017, el abogado Nicolás Isaksson renunció a su cargo de líder del grupo legal de la empresa y literalmente se esfumó.

Tenía tiquetes para viajar a Seúl (Corea), donde lo había contratado una firma de servicios petroleros. Pero, previendo lo peor, antes de partir hizo una copia de toda la información que reposaba en el computador de la empresa. Gracias a ello se acaba de convertir en el testigo estrella del caso, calificado por el fiscal General, Néstor Humberto Martínez, como la mayor defraudación en la historia del país: más de 12 billones de pesos perdidos.

En su backup hay decenas de correos que intercambió con sus jefes y con directivos de la Chicago, Bridge and Iron (CB&I), la empresa que ejecutó la ampliación y modernización de la refinería.

Isaksson, nacido en Dinamarca y abogado de Los Andes, se llevó además las órdenes que recibió para levantar los controles de los pagos a CB&I, lo que permitió que cobraran lo que quisieran.

A principios de abril, en su primer interrogatorio, empezó a revelar lo que tenía en sus manos. Pero la señal de Skype era tan mala y la información tan buena que el fiscal Martínez autorizó que dos fiscales se desplazaran hasta Seúl a culminar el interrogatorio.

Viajaron el pasado 19 de marzo, y durante seis días le tomaron declaraciones en el consulado de Colombia, y de todo lo que dijo entregó soportes

“Viajaron el pasado 19 de marzo, y durante seis días le tomaron declaraciones en el consulado de Colombia. Algunas de las jornadas iban de 7 de la mañana a 9 de la noche, y de todo lo que dijo entregó soportes. Su declaración lo implica a él pero también a gente de mayor jerarquía y a personajes que aún no habían sido tocados”, le explicó a EL TIEMPO una alta fuente de la Fiscalía.

Corrupción en Reficar

Los sobrecostos de la obra superaron los 610.000 millones de pesos.

Foto:

Yomaira Grandett / EL TIEMPO

De hecho, esta semana, una juez aprobó el principio de oportunidad para que Isaksson, de 38 años, colabore a cambio de beneficios judiciales.

¿Qué dijo y a quién salpica?

EL TIEMPO estableció que sus declaraciones salpican a Reyes Reinoso, presidente de Reficar entre 2012 y 2016; a su antecesor, Orlando Cabrales; al vicepresidente jurídico, Felipe Laverde, y al vicepresidente ejecutivo, Pedro Rosales. Además, a Masoud Deidehban, Philip Kent Asherman y Robert Matis, de CB&I.

Pero Isaksson —formado en dos reputados bufetes bogotanos, al lado de personajes como el presidente de la Corte Constitucional, Alejandro Linares— ha señalado a personajes de mayor peso y relevancia en el país.

No podemos dar nombres, pero la investigación va a muy buen ritmo”, afirmó una alta fuente de la Fiscalía.

Lo primero que contó en detalle el abogado, a quien algunos describen como “un niño bien, irreverente y hasta grosero”, fue cómo se abolieron los controles a los pagos a CB&I, a través de los memorandos de acuerdo (MOA) y los programas de pago (PYP).

La propia CB&I hizo los ajustes a su medida, quedándose con una especie de ‘cheque en blanco’ (...) La junta de Reficar de ese momento y sus directivos estaban conscientes de que se habían dejado a la deriva los costos de la megaobra”, dijo.

En este punto, entregó los correos en los que, siguiendo instrucciones, él mismo le ordenó a Carlos Herrera, de la interventoría Foster Wheeler, que le pagaran de inmediato a CB&I 179 millones de dólares en facturas represadas. Y les desembolsara todo lo que facturaran, sin revisión previa y con problemas de fondo: unos 500 millones de dólares.

De hecho, reveló que Robert Matis, director de finanzas de CB&I, “de manera reiterada y dolosa modificaba facturas” para obtener mayores pagos.

‘Contrato doloso’

Sobre el exministro Cabrales dijo que participó directamente en la modificación del contrato de obra que pasó de ser ‘llave en mano’ a la modalidad de costos reembolsables.

“Cabrales mantenía una presión muy fuerte para que se variara la forma de pago, un modelo doloso para el país”, explicó el ahora testigo estrella.

Y dijo que Reinoso evitó que se le aplicaran sanciones a CB&I por sus incumplimientos y comulgó con que se dejaran sin efecto unas cartas de crédito que beneficiaban a Reficar.

“Isaksson no tomaba decisiones porque ni siquiera era directivo. Pero coordinaba el trabajo de todos los asesores legales y por su computador pasaba todo lo que enviaba CB&I y salía de Reficar. Él no se robó un peso y su participación en el desfalco fue menor”, dijo un investigador.

Durante meses, los terabytes con la información que se llevó, permanecieron archivados en Seúl, pero Isaksson decidió revisarlos cuando se enteró de que la Contraloría General avanzaba en la reconstrucción de correos y facturas de la obra, y la Fiscalía le iba a imputar interés indebido en la celebración de contratos, peculado por apropiación, enriquecimiento ilícito y falsedad en documento.

Pero la información que tiene es tan importante que permitió que el fiscal del caso, Julián Rendón, abriera cuatro líneas adicionales de investigación, tras regresar de Corea. Una de ellas son los millonarios pagos dobles que se hicieron.

De hecho, aunque Reficar acaba de ser clasificada como la cuarta empresa del país en registrar mayores ingresos (más de 9 billones de pesos), la Contraloría le acaba de emitir una ‘opinión negativa’ a sus finanzas. Significa que las cifras que la tienen en el top de las más rentables no son confiables.

¿Qué pasa en EE. UU. con este caso?

En paralelo con el proceso penal en Colombia, la corte del Distrito Sur de Nueva York adelanta otro en el que CB&I demandó a la nación por detrimento patrimonial. Allí ya fue a declarar Carlos Herrera, de la interventora Foster Wheeler (FW). Aseguró que el director de CB&I ha entregado información inexacta y engañosa a esa corte sobre pago de anticipos y gastos laborales.

Según Herrera, aunque FW tenía 34 auditores revisando cobros, se pagaron 179 millones de dólares sin soporte, por orden de Reficar. Y otras sumas mayores sin justificar. No se sabe quiénes son los abogados colombianos, pero si el fallo nos es adverso, la condena sería cuantiosa.

UNIDAD INVESTIGATIVA
u.investigativa@eltiempo.com
Twitter: @uinvestigativa

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