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Investigación

Las claves de la histórica jornada electoral de este domingo

La mayor participación obedece a los efectos de la paz. La izquierda apunta a los comicios de 2019.

Jornada electoral en Bogotá

Los bogotanos durante las votaciones de la segunda vuelta presidencial.

Foto:

Carlos Julio Martínez / Reuters

17 de junio 2018 , 09:20 p.m.

Como ha sido la constante desde el 2002 –con la sola excepción de la segunda vuelta presidencial del 2014–, Colombia volvió a inclinarse por la derecha: con 10’371.525 votos, el candidato del Centro Democrático se convirtió en el Presidente de la República con mayor respaldo en las urnas en la historia del país.

Pero esta realidad incontrastable tiene una contracara también histórica: los 8’033.078 votos del candidato del progresismo, Gustavo Petro Urrego, los cuales representan de lejos el mayor logro electoral de la izquierda en todas sus participaciones democráticas.

Son 3,5 millones de votos más que los alcanzados por el mismo Petro hace tres semanas, en la primera vuelta presidencial, y casi más de tres veces los 2,61 millones de sufragios que logró en el 2006 el candidato del Polo Democrático Carlos Gaviria Díaz en las mismas elecciones en las que Álvaro Uribe logró su segunda presidencia.

Tras su polémica alcaldía en Bogotá, Gustavo Petro fue capaz de consolidar un proyecto que en 8 años logró multiplicar por 6 sus 1,3 millones de votos del 2010.

Esos 8 millones de votos largos representan, según los analistas, un importante capital para una eventual nueva aspiración presidencial en el 2022. Su escaño en el Senado –figura que la última reforma política creó para el candidato perdedor en la segunda vuelta– le dará también una vitrina destacada ante la opinión pública.

Los resultados de este domingo marcan también un interesante partidor para las elecciones regionales del año entrante para el proyecto de la izquierda. Así, Petro logró imponerse en 13 de las principales ciudades del país, incluyendo Bogotá, Barranquilla, Pasto, Cali, Sincelejo y Cartagena (Medellín fue la única gran capital donde triunfó Iván Duque). De allí que en el discurso en el que el candidato del progresismo reconoció su derrota envió también varios mensajes dirigidos a los electorados locales.

En Bogotá, en todo caso, las fuerzas de Petro tendrán que imponerse a las del sector de los ‘verdes’, que lo apoyó en segunda vuelta (Claudia López y Antanas Mockus), pero que tiene su proyecto propio para la Alcaldía de la capital.

Otro hecho clave, la altísima participación ciudadana (la segunda mayor votación en la historia del país, con poco más de 120.000 votos menos que la alcanzada el pasado 27 de mayo), tiene sin duda una de sus explicaciones en el proceso de paz con las Farc. La jornada del domingo, como la primera vuelta y las elecciones al Congreso, estuvo marcada por la tranquilidad y la ausencia de hechos violentos. Así ocurrió en departamentos como Meta, Guaviare, Cauca y Caquetá, donde por décadas las jornadas electorales fueron alteradas o impedidas por los actos de los violentos.

En todas las votaciones de este año se demostró además que el fantasma de la supuesta presión de las Farc desmovilizadas en sus antiguas zonas de influencia simplemente no existió. El partido político de esa guerrilla, la Fuerza Alternativa Revolucionaria del Común, apenas logró 85.134 votos para Congreso. Y en los departamentos donde más fuerza tuvo el movimiento armado, como Meta, Caquetá y Guaviare, el Centro Democrático ganó en primera y segunda vueltas.

Las redes sociales, que cada vez tienen más peso en las elecciones y en la actividad política, siguen desconectadas de las urnas. Así, mientras en los últimos días Petro fue tendencia –la noche de este domingo alcanzó a ser tendencia nacional #IvanDuqueNoEsMiPresidente y #GraciasPetro–, los resultados no reflejaron esa intensa actividad en redes. Esto ya había ocurrido también durante el plebiscito y en el 2010 con la candidatura presidencial de Antanas Mockus.

Un detalle también relevante es que pese a que importantes líderes, como Sergio Fajardo (tercera votación en la primera vuelta) y Humberto de la Calle, llamaron al voto en blanco, sus fuerzas terminaron tomando partido, probablemente en su mayoría, por Gustavo Petro.

Los partidos, en cuidados intensivos

Desde el 27 de mayo quedó claro que los partidos tradicionales, que terminaron alineados con Duque, enfrentan su momento más crítico. El conservatismo no tuvo, de nuevo, candidato propio y se dividió entre el apoyo a Duque y a Germán Vargas (líder natural de Cambio Radical que apenas logró 1,4 millones de votos en primera vuelta). El liberalismo logró menos de 400 mil votos para su candidato oficial.

JUSTICIA
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