El sangriento capítulo colombiano del juicio al ‘Chapo’ tendrá efectos en el país - Investigación - Justicia - ELTIEMPO.COM
Investigación

El sangriento capítulo colombiano en el juicio al ‘Chapo'

Ante un juez de Nueva York, alias 'Chupeta' detalló pagos a la campaña Samper y a otros políticos.

Juan Carlos Ramírez

Juan Carlos Ramírez Abadía, alias Chupeta, terminó confesando decenas de crímenes y pagos a políticos de los cuales guarda relación.

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Jane Rosenberg / EFE

Por: Unidad Investigativa
09 de diciembre 2018 , 10:28 a.m.

El día en que aparecieron flotando en el río Cauca los brazos y piernas de Alfonso Ocampo Fómeque el país supo de la sevicia y alcances del narcotraficante colombiano Juan Carlos Ramírez, ‘Chupeta’.

En ese entonces, mediados del 2006, ordenó llamar a la madre del muerto para notificarle que ese era uno de los 35 crímenes de familiares y abogados que tenía planillados como venganza contra Víctor Patiño Fómeque –medio hermano del descuartizado–, por testificar en su contra ante la justicia de Estados Unidos.

Este fue uno de los crímenes que, con desfachatez y prepotencia, ‘Chupeta’ se cobró esta semana, en medio del juicio que se le sigue a su exsocio mexicano Joaquín ‘Chapo’ Guzmán Loera, en una corte de Nueva York.

Tal como lo reveló EL TIEMPO en octubre del 2017, ‘Chupeta’ es uno de 5 testigos colombianos que el Gobierno de EE. UU. usará para probar que el ‘Chapo’ merece ser condenado a cadena perpetua.

Y aunque para algunos las confesiones del capo colombiano son tan solo capítulos cerrados de la violenta historia del país, que incluso ya prescribieron, EL TIEMPO estableció que la Fiscalía ordenó hacerle seguimiento al juicio para usar información relevante en casos locales pendientes por lavado, narcotráfico y corrupción.

En efecto, la Dirección Especializada contra el Narcotráfico, a cargo del fiscal Ricardo Carriazo, monitorea los testimonios para solicitar la evidencia pertinente a través de asistencia judicial.

De hecho, el primer documento que ha despertado interés es la contabilidad de ‘Chupeta’, en la que hay nombres de testaferros y de poderosos colombianos a los que sobornó, que siguen vigentes en la política nacional, en las Fuerzas Armadas y en otros círculos de poder.

Además del violento capo del Valle, de 55 años, ya empezó a hablar el abogado de la mafia Germán Rosero, enlace con el cartel de Sinaloa, y en enero desfilarán alias don Diego, Luis Caicedo y Julio Lozano Pirateque, otrora accionistas de un equipo de fútbol local, así como jefes de Daniel ‘Loco’ Barrera, cuyos testimonios aportó la Oficina de Inmigración y Aduanas (ICE).

Pero, por ahora, la atención está puesta en ‘Chupeta’. En efecto, en un primer turno habló durante tres días de cómo le envió cientos de toneladas de coca al jefe del cartel de Sinaloa, entre 1990 y 2007, en aviones, barcos y hasta en latas de jalapeños.

Poder corruptor

Según dijo, sacaba 14 narcoaviones al día, con droga de la mejor calidad. “Juan Esparragoza, alias el Azul, me dijo que estaban llegando tantos aviones con coca de Colombia que los gabachos (estadounidenses) decían que parecía que estaban invadiendo México en la madrugada”, alardeó, y entregó fotos de un ‘narcojet’.

También aprovechó el juicio, seguido en tiempo real por la prensa del mundo, para revelar que el crimen del medio hermano de Patiño le costó 340.000 dólares, tal como consta en su contabilidad.

Se cobró, además, el asesinato de su abogado Pedro Arboleda, en marzo del 2004, cuando un sicario le propinó siete disparos: “Lo mandé matar porque hablaba mucho cuando estaba borracho”.

Y empezó a hacer gala de su poder corruptor reviviendo la financiación de la mafia a la campaña presidencial de Ernesto Samper y el soborno a congresistas, policías, periodistas y agentes de la DEA.

El colombiano, que impactó a los asistentes al juicio por las secuelas y protuberancias que el bisturí de cirujanos estéticos brasileños dejó en su rostro, dijo bajo juramento que aportó 500.000 dólares en la colecta mafiosa que financió la campaña liberal de 1994.

Y mientras manipulaba los guantes que llevó a las audiencias, dijo que encimó 10 millones de dólares para repartirles a congresistas que se encargarían de frenar la extradición.

Pero no le sirvió de nada la narcoinversión ni el millón de dólares que dijo haberle desembolsado a un congresista a cambio de un salvoconducto.

En efecto, aunque purgó una corta condena y se voló a Venezuela con documentación falsa, fue capturado, en 2007, en São Paulo (Brasil), y extraditado en 2008.

El abogado nariñense Germán Rosero, quien representó a ‘Chupeta’ y a otros mafiosos del cartel del norte del Valle, confirmó el pago y el monto para frenar la extradición. Incluso, dijo que sirvió de emisario para entregar el efectivo y para cientos de envíos de coca colombiana al cartel de Sinaloa, a través de una ruta por Acapulco y Cancún.

Rosero, que no ha pagado un solo día de cárcel, prometió para esta semana dar detalles de sus encuentros con el ‘Chapo’ y otros datos claves.

En el entretanto, la defensa del jefe del cartel de Sinaloa intenta desvirtuar el testimonio de ‘Chupeta’ diciendo que es un criminal sin credibilidad.

De hecho, cuestionaron por qué había obtenido beneficios si confesó más de 150 crímenes e intentaron meterse en su vida íntima preguntándole por qué le decían ‘Chupeta’. “Quiere decir dulce, ‘candy’, bombón”, dijo sonriente el sangriento capo colombiano.

Luego, ‘Chupeta’ fue devuelto a su celda, en donde practica fisicoculturismo y espera quedar en libertad algún día.

La contabilidad del capo, una de las piezas claves para la Fiscalía

Si bien para muchos, Juan Carlos Ramírez Abadía, alias Chupeta, está hablando de crímenes y delitos proscritos, la Fiscalía cree que hay mucha información relevante que está suministrando en el juicio al ‘Chapo’.

Por ejemplo, los investigadores ya tienen en la mira la contabilidad en la que el capo colombiano detalla pagos a políticos y campañas, así como coimas a funcionarios judiciales. También está la relación de los desembolsos que hizo para asesinar a abogados, miembros del CTI y rivales. Igualmente, aparecen nombres de testaferros que hoy disfrutan en silencio su fortuna, tasada en más de mil millones de dólares y representada en lujosas haciendas, edificios, caballos de paso y hasta bienes en otros países.

De hecho, la Fiscalía de Colombia revisa qué casos vinculados a ‘Chupeta’ siguen vivos para pedir, a través de la figura de colaboración judicial, la información que el capo está revelando y con la que incluso terminó eclipsando a su exsocio mexicano, que lo observaba en silencio.

UNIDAD INVESTIGATIVA
u.investigativa@eltiempo.co
En Twitter: @uinvestigativa

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