Investigación

Corte archiva proceso contra exdefensor Jorge Otálora por acoso sexual

El tribunal aseguró que hay pruebas de que hubo una relación consentida entre él y su exsecretaria 

Jorge Armando Otálora, exdefensor del Pueblo.

Jorge Armando Otálora, exdefensor del Pueblo (izq), acompañado de su abogado Jaime Bernal, a la salida de la Corte Suprema de Justicia.

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Claudia Rubio / EL TIEMPO

28 de mayo 2018 , 07:06 p.m.

La Corte Suprema de Justicia precluyó (archivó) este lunes la investigación que se había iniciado contra el exdefensor de Pueblo, Jorge Armando Otálora, por acoso sexual y laboral contra una funcionaria de esa entidad.

La investigación contra Otálora se había iniciado en enero del 2016, cuando fue denunciado por su exsecretaria privada Asdtrid Helena Cristancho, quien aseguró que él la había acosado.

Al leer el auto, el magistrado de la Sala Penal Luis Antonio Hernández recordó que la denuncia se presentó el 28 de enero del 2016. Tras la investigación preliminar la Fiscalía pidió precluir el caso "ante la imposibilidad de desvirtuar la presunción de inocencia de Otálora".

La Corte aseguró que aunque el acoso sexual no es un delito de resultado, pues se consuma al margen de que se logre o no la finalidad perseguida,  "no puede haber delito en aquellos casos en donde el consentimiento es libre y la asimetría de la subordinación laboral no influye en la aquiescencia del trato sexual". 

En el caso de Otálora, el alto tribunal aseguró que se encontró con múltiples pruebas que entre los dos hubo una relación consentida por más de un año y medio.

La Corte dijo que mucho se ha teorizado sobre el consentimiento, y precisó que "no existe ilicitud en el caso de adultos que de manera consciente deciden libremente el rumbo de su sexualidad y afectos. No hay delito, no puede haberlo, cuando la sexualidad es la manifestación de la autonomía ética y la más genuina expresión de la dignidad humana que tanto tiene que ver con la libertad, el afecto, la sensibilidad, el aprecio y el respeto por el otro".

El alto tribunal recordó que la doctora Cristancho se desempeñó como secretaria de la Defensoría del Pueblo desde el 16 de julio del 2013 hasta el 20 de noviembre del 2014. "Ella se refirió a los encuentros sexuales con él, los narró en detalle, cuidó precisar los momentos y las formas", dijo el alto tribunal.

Según la Corte, en el proceso se demostró que Cristancho entraba "subrepticiamente al apartamento de su jefe, y cuando tenían viajes a otras ciudades", asegurándose de no ser sorprendida en sus visitas. 

"Aunque al entrar al edificio tomaba precauciones para no ser identificada, algo que ella acepta, los escoltas y conductores también lo sabían", dice el auto. 

Para la Corte,  "en 16 meses como secretaria dio muestras de afecto no propias de una persona mancillada, sometida o apabullada por el acoso".

Incluso, el tribunal habló de una carta que Cristancho le envió a Otálora, cuyo contenido fue leído en la audiencia: 

“Dicen que solo los salvajes se obsesionan con la idea de los obsequios. Para muchos estas fiestas y en general todas las fechas especiales son el resultado de una idea económica de movilidad del mercado. Para mi es la oportunidad de dar algo de mi cariño a personas que son especiales en mi vida. Por eso me detengo a pensar que es eso que mi persona especial disfrutaría, necesita o desea y luego de un análisis minucioso tomo la decisión. No siempre acierto, pero siempre lo hago con mucho amor… Con amor, Astrid Helena”. 


El alto tribunal dijo que, además de esa misiva, hay varias muestras de las que se infiere que Cristancho no fue obligada a tener una relación con Otálora.

Por ejemplo, la "empleada del servicio de Otálora la distinguía por sus constantes visitas. La vio en pijama, al amanecer, cuando él salía al gimnasio. Incluso una vez los sorprendió en su siempre respetada y cuidada intimidad", dijo la Corte.

La Corte dijo que quienes los que acompañaban sabían el trato que tenían, como un procurador delegado ante la corte, el propietario del restaurante al que iban, entre otros testigos.

"Las pruebas confirman sus versiones. Las bitácoras de libros de vigilancia que registran las frecuentes visitas de Cirstancho a Otálora", dice el auto.

"¿Cómo es posible, entonces, que un comportamiento acreditado por tantos e incuestionables elementos materiales de prueba pueda ser la manifestación de una sumisión provocada por el maltrato, el acoso, el hostigamiento o el producto de una debilidad de carácter que los peritos de medicina legal dijeron que la doctora no tiene?", aseguró el alto tribunal. 

Para la Corte, el comportamiento de Cristancho se debe analizar como un todo. "No es que el proceder de él no importe, sino que el de Cristancho no corresponde a una persona obligada", aseguró el magistrado.

'Abrumadora evidencia' deja en entredicho versión de Cristancho

La Corte recordó que las denuncias contra Otálora se dieron luego de que estallara un escándalo en el que supuestamente funcionarios señalaban al Defensor de acoso labora. Así, dijo el alto tribunal, aunque versiones en el proceso hablan del "carácter recio del defensor, su forma de ser no la usó para doblegar la voluntad de sus subalternas. No se tiene evidencia".

El alto tribunal dijo que aunque en las investigaciones sí se puede tumbar la presunción de inocencia de un acusado cuando se tiene un testigo único, se debe ser más incisivo por los derechos que están en conflicto: el de la víctima y el del presunto victimario.

Así, señaló que en este caso: "el problema no radica en que no hay prueba periférica, sino que fue desmentida por la fuerza de los acontecimientos y por una abrumadora evidencia que deja en entredicho y en franco aprieto su versión". 

"No es que la presunción de inocencia no se pueda desvirtuar con un único testigo. Es que las relaciones consentidas entre adultos, no son un delito", dijo la Corte.

Para el alto tribunal, "una cosa es el trato descortés y otra el acoso con fines sexuales". 

"Puede suceder que el acoso sexual se realice no con maltrato, sino con un falso halago, y con finura se la haga saber a la víctima las consecuencia del rechazo. Pero solo habrá delito cuando la relación de poder ejerce una influencia determinante en un asunto sexual que en condiciones normales no se aceptaría", dice el auto.

Según la Corte en la investigación contra Otálora, se reconstruyeron los rastros de la relación con Cristancho y salieron a la luz los detalles de su intimidad. "Todo para descubrir que entre ellos existió una relación consentida y voluntaria", dijo, señalando que se encontró un "interés de Astrid Helena Cristancho por escribir una historia diferente en la que su pareja sería el agresor".

Incluso, según la Corte, hay testigos que dicen que recibieron la sugerencia de declarar en contra de Otálora, chats, y otras pruebas que desnudan ese propósito.

"¿Cómo decir que hubo acoso si existe la evidencia que entre los dos hubo una relación sobre la que había planes para el futuro? Puede que no sea lo mejor para la institución que su jefe se relacione con sus subaterna, pero eso no es delito. No se configura si no hay relación entre el asunto sexual y la relación de poder", precisó la Corte.

JUSTICIA 

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