Capturan a Germán Trujillo, implicado en fraude de refrigerios escolares - Investigación - Justicia - ELTIEMPO.COM
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Así cayó el ‘zar’ de los refrigerios y esposo de exgobernadora

Germán Trujillo participó en desvío de contrato por $ 35.700 millones. Le dieron domiciliaria.

Germán Trujillo

Germán Trujillo Manrique se escondía desde diciembre en una finca en Boyacá. Ahora deberá responder por cinco cargos.

Foto:

Archivo Particular

23 de mayo 2018 , 12:02 p.m.

Desde hace al menos siete años, el empresario bogotano Germán Trujillo Manrique estaba en la mira de las autoridades.

El hombre, de 48 años, se había convertido en uno de los ‘zares’ de la contratación de raciones escolares y seguía contratando a pesar de que, desde 2011, EL TIEMPO denunció que distribuía comida vencida y, al parecer, con gorgojo, en asocio con un clan político de Bogotá.

Pero Trujillo, esposo de la exgobernadora del Huila Cielo González, era una especie de intocable y seguía contratando millonarias sumas con departamentos y alcaldías de todo el país.

Sin embargo, se entregó a la justicia este martes, tras conocer que la Fiscalía tiene evidencia que lo compromete con la ejecución irregular de un contrato por 35.700 millones de pesos, firmado en 2016, para entregar refrigerios en 82 municipios de Santander, los cuales ni siquiera tenían capacidad de contratación.

El propio fiscal Néstor Humberto Martínez aseguró que, además, hay pagos a proveedores ficticios y millonarios desvíos de fondos.

Por ese caso ya están tras las rejas la exsecretaria de Educación de Santander Ana de Dios Tarazona y el coordinador del Programa de Alimentación Escolar (PAE), Aníbal González.

La arepa loca

Pero Trujillo estaba escondido en una hacienda de Boyacá, a pesar de tener orden de captura vigente. Ahora, no se descarta que sus abogados estén buscando un acuerdo de colaboración.

Según documentos en poder de los investigadores, el contrato se ejecutó a través de la Cooperativa Surcolombiana de Inversiones Ltda.

Esa empresa, en consorcio con Alfaba –la compañía de la familia de Trujillo–, ha ganado decenas de contratos hasta con el ICBF para suministro de raciones a abuelos, niños y población desplazada en Huila, Caquetá, Tolima y Meta.

De hecho, Alfaba es la piedra angular del emporio de Trujillo, que comenzó en un modesto local de Unicentro: La arepa loca.

Pero, tras asociarse con un político bogotano, empezó a acaparar contratos en todo el país y a aumentar su fortuna.

“Pasó de andar en bus a manejar un BMW X5, tiene cuenta bancaria en Panamá, frecuentes viajes a Estados Unidos y una acción en el Club El Nogal”, le dijo a este diario un allegado.

Y aunque EL TIEMPO reveló su prontuario en 2011, Trujillo salió a decir que era un empresario de bien.

Pero este martes fue presentado ante un juez de control de garantías y se le imputarán los delitos de firma de contrato sin cumplimiento de requisitos legales, peculado por apropiación y falsedad ideológica en documento público y privado, en calidad de determinador.

Su esposa, la exgobernadora Cielo González, quien sigue activa en la política nacional, aún no se ha pronunciado sobre el caso. Este martes, Trujillo aceptó los cargos que se le imputaron, reintegró 2.000 millones del ilícito y logró que le dieran prisión domiciliaria, a pesar de estar 5 meses fugitivo.

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