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Alerta por reducción en las filas de las Fuerzas Militares

Desde 2013 han salido 39.675 soldados, pero el cuerpo de oficiales y suboficiales se ha sostenido.

Fuerzas Armadas de Colombia

Las Fuerzas Armadas esperan que en el año 2022 el registro de incorporación en las tropas llegue hasta los 111.424 soldados.

Foto:

Jáiver Nieto / Archivo EL TIEMPO

13 de octubre 2018 , 10:00 p.m.

El ministro de Defensa, Guillermo Botero, le acaba de revelar al Congreso un dato que generó alerta entre legisladores de distintos partidos e inquietud en un sector del alto mando militar.

En un informe remitido el 3 de octubre, en poder de EL TIEMPO, Botero reconoció que en los últimos 5 años el número de miembros de las Fuerzas Armadas –sin incluir a la Policía– tuvo una sensible caída: el pie de fuerza pasó de 288.256 integrantes en el 2013 a 248.581 en el 2017.

Esta disminución, que incluye a un pequeño porcentaje de civiles, coincide con el comienzo de la bonanza cocalera. De hecho, sobre este aspecto, el propio Botero informó en el documento que en el 2013 había 48.000 hectáreas de narcocultivos y que para el 2017 se dispararon hasta 180.000.

Y si bien algunos sectores tenían contemplada la reducción de la tropa tras el acuerdo de paz con las Farc, el ministro Botero señala en su documento que no se puede perder de vista que hay al menos 8.369 hombres de las disidencias de ese grupo, del Eln, del ‘clan del Golfo’, de ‘los Pelusos’ y de ‘los Puntilleros’, que son un reto de orden público.

A eso se une una reciente solicitud de varios secretarios de Seguridad de ciudades capitales que pidieron una mayor presencia militar en las cabeceras urbanas para garantizar entornos más seguros. Entre otras, la petición la elevaron Cali, Medellín y Barranquilla. Incluso advirtieron que sienten un déficit policial.

Incentivos económicos

Lo cierto es que el hecho de que haya 39.675 soldados menos ha despertado inquietudes en sectores políticos, castrenses y sociales.

En el Comando de las Fuerzas Militares le atribuyen el bajonazo de tropa al proceso que se venía aplicando para incorporar nuevos soldados.

Y las cifras lo demuestran: el enrolamiento pasó de 123.511 que ingresaron en el 2013 a tan solo 86.023 en el 2017.

Una de las causas a las que atribuyen el bajonazo es que en el 2015 la Corte Constitucional prohibió las llamadas batidas, lo que impactó en el número de reclutamientos.

También dicen que la Ley 48 de 1993 establecía un servicio militar diferenciado de 12, 18 y 24 meses, con remuneraciones que no superaban los 90.000 pesos al mes.

Esto era desmotivador y, con el recrudecimiento de la guerra con las Farc para que negociaran, se frenó el interés de los jóvenes entre 18 y 24 años de enrolarse

“Esto era desmotivador y, con el recrudecimiento de la guerra con las Farc para que negociaran, se frenó el interés de los jóvenes entre 18 y 24 años de enrolarse”, precisó otro militar autorizado.

Pero otro alto oficial advirtió que eso fue coyuntural y que no tiene que ver con querer reducir a nuestro Ejército Nacional: “Los problemas que teníamos en incorporación los corregimos y esperamos que al final de este Gobierno volvamos a niveles de hace 5 años”.

En efecto, en agosto del año pasado se expidió la Ley 1861 que, entre otras cosas, determinó un pago del 30 por ciento de un salario mínimo a los reclutas (240.000 pesos), capacitación obligatoria en el Sena y mejoramiento en las condiciones de prestación del servicio, lo que ha hecho más atractivo el enrolamiento.

Ahora el Ejército Nacional se va a dar el lujo de elegir a quién incorpora”, dijo un oficial de reclutamiento.

Y fueron claros en que el cuerpo de oficiales y suboficiales, cuya cantera son las escuelas militares, se ha mantenido estable en el mismo lapso.

Mientras que en 2013 había 14.819 oficiales y 46.084 suboficiales, en el 2017 la estadística es de 15.331 y 44.973, respectivamente.

Eso deja claro, aseguran fuentes castrenses, que el mando encargado de la estrategia militar se mantiene y que las funciones y misiones nunca han dejado de ejecutarse.

Reclaman más tropa

Pero más allá de la explicación técnica de las Fuerzas Armadas, entre los mismos uniformados reconocen que hubo un duro pulso político desde que comenzó el proceso de paz, que terminó golpeando la conformación de las tropas.

Si bien los militares no son deliberantes, el presidente de la Asociación Colombiana de Oficiales en Retiro (Acore), general (r) Jaime Ruiz, dijo que todo comenzó cuando el ahora expresidente Juan Manuel Santos acuñó para su reelección, en el 2013, la frase “¿estaría dispuesto a enviar a sus hijos a la guerra?”, con el fin de ambientar la paz y contrarrestar la campaña del uribista Óscar Iván Zuluaga.

“Es indudable que la reducción de las unidades impactó en el orden público, porque para hacer control territorial se necesitan más uniformados. Por fortuna tenemos mandos, pero es claro que faltan soldados”, precisó Ruiz.

El presidente del Congreso, el senador Ernesto Macías, es más crítico: “La preocupación sí es grande, porque en lugar de enfrentar un fenómeno creciente de inseguridad y de cultivos ilícitos, lo que se hizo fue reducir el pie de fuerza y ahora sufrimos las consecuencias”.

Pero hay otra postura. Para el senador del Polo Iván Cepeda era previsible que haya menos soldados tras el desarme de la guerrilla de las Farc.

“Lo que hay es interés de generar una alarma armamentista, porque tenemos una de las fuerzas más numerosas del continente y la actividad militar no cesa”, precisó.

Y el analista en seguridad Hugo Acero advirtió que en lugar de buscar un incremento en el número de uniformados, lo que se debe es seguir apostando por su profesionalización. “Hay que potenciar la calidad y no a la cantidad”, dijo.

Lo cierto es que las Fuerzas Armadas sí le apuestan a robustecer sus tropas. En el 2019 esperan enrolar 99.584 soldados y mantener ese promedio de incorporación para cubrir a los que van saliendo del servicio cada año.

Eso sí, jamás dejamos de cumplir con nuestro deber”, señaló una oficial de alto rango.

‘Este año hemos logrado mejores resultados’

Las Fuerzas Armadas están potenciando sus campañas de incorporaciones, apostándoles a las redes sociales y a llegar con impacto a los jóvenes de entre 18 y 24 años. Incluso, han firmado convenios con el sector privado para darles beneficios como descuentos en comidas y compras.

Este año hemos tenido un repunte en las incorporaciones con el enrolamiento de más de 10.000 soldados y aspiramos a que los estímulos económicos surtan efecto”, dijo un oficial. Esta estrategia es clave para el representante Samuel Hoyos, del Centro Democrático, pues “la violencia que vivimos nos exige más pie de fuerza”.

UNIDAD INVESTIGATIVA
u.investigativa@eltiempo.co
En Twitter: @uinvestigativa

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