Violencia sexual en Colombia analizada por el Reino Unido - Conflicto y Narcotráfico - Justicia - ELTIEMPO.COM
Conflicto y Narcotráfico

‘La violencia sexual es un problema cultural, no se cambia en un día’

El embajador del Reino Unido es uno de los abanderados para acabar la violencia sexual en el país.

‘La violencia sexual es un problema cultural, no se cambia en un día’

Peter Tibber, embajador del Reino Unido en Colombia, lidera #EndStigma

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Carlos Ortega / EL TIEMPO

27 de noviembre 2017 , 08:26 p.m.

El pasado 25 de noviembre se iniciaron los 16 días de activismo a escala global en contra de la violencia de género. Uno de los mayores crímenes cometidos contra las mujeres es el abuso sexual, que deja millones de víctimas anualmente y sigue siendo el delito invisible, por el estigma que genera.

En Colombia, las cifras y la impunidad siguen en aumento, con un 98 por ciento de casos sin resolver. El Reino Unido es uno de los mayores aliados del país para luchar contra este crimen; por eso, su embajador Peter Tibber habló con EL TIEMPO acerca de los retos que enfrenta la sociedad actual para encarar la violencia sexual, tras la firma de los acuerdos de paz con las Farc y de cara a su implementación.

¿Por qué el Reino Unido decidió asumir las banderas en el ámbito global en contra de la violencia sexual?

Es un tema principal en nuestra política extranjera, por las graves consecuencia que conlleva para las mujeres. En 2014, nuestro secretario de Estado lanzó, con el apoyo de Angelina Jolie, esta campaña para contrarrestar la explotación sexual de la mujer en situaciones de conflicto, y de ahí en adelante hemos hecho grandes inversiones, enviando expertos a 85 países del mundo y capacitando a más de 17.000 soldados y policías.

Ahora están promoviendo End Stigma. ¿Por qué se enfocaron en acabar con el estigma?

En la erradicación de la violencia sexual hay problemas de conocimiento, de capacitación de las mujeres, de medidas de protección para ellas, y en cambios de las leyes. Pero creo que lo más importante es dar a las mujeres la posibilidad de protegerse, de reclamar, de tener la confianza de contestar o visibilizarse y no sentir vergüenza. Y esto se hace con recursos para que puedan organizarse, como lo han hecho en Colombia.

Es la única forma para que todos entiendan que la víctima no es la causa del problema y que no puede ser estigmatizada.

Precisamente, el domingo, EL TIEMPO publicó el informe del Centro de Memoria sobre el drama de la violencia sexual ocurrida en las últimas cinco décadas en Colombia. ¿Qué panorama tienen ustedes de la situación?

Es claro que es un problema muy grave. Además, no hay ninguna sanción para los victimarios, y nosotros hemos trabajado justamente para cambiar el perfil de este problema. Yo personalmente me siento orgulloso del apoyo que les hemos dado a las mujeres. Tenemos una experiencia muy positiva con la Red de Mujeres Víctimas y Profesionales, a quienes apoyamos porque logramos darles la confianza, las posibilidades de cambio y el apoyo logístico y psicológico para que ellas pudieran organizarse y hablar de este problema.

Pero, claro, es un trabajo duro, de mucho tiempo, de largo plazo; estamos hablando de cambiar una cultura, e indudablemente el fin del conflicto en Colombia va a ayudar mucho.

¿Hay algún trabajo con las Fuerzas Armadas colombianas?
Estamos trabajando principalmente con socios no gubernamentales, pero afortunadamente en Colombia se puede trabajar con el Gobierno, a diferencia de otros países. Tenemos contemplado trabajar en la capacitación de cambiar esa cultura y perfil de violencia. Colombia tiene varios elementos en el tema de derechos humanos, pero nosotros estamos enfocados específicamente en trabajar en el de violencia sexual.

¿La estigmatización sigue siendo el mayor problema para una víctima de violencia sexual?

Definitivamente. El principal mensaje que debemos enviar es que la víctima no es la responsable del crimen. En Inglaterra y otros países aprendimos que uno puede cambiar la cultura, y se entendió que la víctima es víctima y necesita ayuda y apoyo. Por eso insisto en que hay que buscar a los victimarios y exponerlos a ellos, y esto solo puede cambiar en una cultura donde la violencia sexual no sea aceptada y vista como algo normal.

No como embajador, sino como un ciudadano común y corriente, ¿qué les pediría a los medios de comunicación sobre cómo manejar ese tema del estigma?

Es importante hablar del asunto, visibilizar historias personales y explicar que no es una cosa rara, que hay muchas víctimas, que hay que darles herramientas para que puedan organizarse y buscar ayuda. Porque el problema para la víctima es que se siente totalmente aislada; piensa que es la única víctima del mundo, y es cuando los medios deben ser un canal de ayuda, no de revictimización.

Sobre este tema, el Reino Unido está apoyando la capacitación de periodistas en Colombia...

Es importante hacerlo. Que los periodistas entiendan la problemática. Es claro que el crimen sexual es un problema de la sociedad colombiana, no está vinculado directamente con el conflicto, pero el conflicto sí es un elemento que favorece la posibilidad de violencia sexual, y parte de nuestro apoyo a Colombia está encaminado a entender esa problemática.

Y parte de nuestro trabajo es que podamos brindar la experiencia que hemos tenido en nuestro propio conflicto, pero también el apoyo financiero. Desde 2015 hemos gastado alrededor de 20 millones de libras esterlinas, y contribuimos a los fondos multinacionales de Naciones Unidas y la Unión Europea, apoyando los programas del Gobierno sobre paz. Nuestro compromiso es grande, y seguiremos apoyándolos.

Usted ha estado al frente del apoyo a las víctimas de violencia sexual, ¿cómo ha sido ese proceso?

Uno de los momentos más impresionantes de mi estancia en Colombia fue con la ministra británica, encargada del tema de derechos humanos. Ella visitó Colombia hace un año, y tuvimos una cita con la Red de Mujeres Víctimas y Profesionales, y ellas fueron tan honestas que su coraje nos llenó. Ellas no hablaron del drama de su violación, nos contaron cómo han sobrevivido y convertido en algo positivo lo que les ocurrió. Ese es un gran ejemplo.

Ellas han logrado ayudar a otras víctimas...

Era un grupo pequeño, y ahora están en una docena de regiones donde hemos logrado, a través de ellas, decirles a otras mujeres víctimas, primero, que no están solas, que pueden organizarse y compartir experiencias, y que sin el estigma encima ya pueden hablar y utilizar su voz. Eso es lo mejor que podemos hacer como gobierno extranjero, darle poder a la voz de las mujeres víctimas.

Qué otras acciones tiene en su agenda el Reino Unido, en el ámbito global, para seguir visibilizando el drama de la violencia sexual?

Estamos en el proceso de planificar para 2018 la segunda cumbre mundial sobre violencia sexual, y nuestro objetivo y compromiso no son cosa de una hora, de un día, de un año ni de un gobierno. Estamos comprometidos como Reino Unido ciento por ciento, y sabemos que es un trabajo de largo plazo porque es un problema cultural, y no se cambia una cultura de un día a otro.

Seguiremos empeñados en apoyar para eliminar este flagelo, pero sobre todo en trazarnos nuevos retos hacia el futuro.

Visto desde fuera, ¿cuál cree usted que es el mayor reto que tenemos como colombianos?

A mi juicio, Colombia está pasando por un momento determinante para su futuro. Tiene, con la paz, la posibilidad de modernizar y cambiar su perfil ante el mundo; francamente, en muchas partes del mundo la gente no conoce a Colombia o tiene algunos imaginarios, y con la paz y con el Noble de Paz para el Presidente, realmente es el momento de cambiar el perfil del país.

Ya es hora de mostrar un país moderno, en paz, democrático, con una economía fuerte, desempeñando un papel positivo en el mundo, y espero que en 5 o 10 años, Colombia realmente haya avanzado con esta paz.

El conflicto armado no era el único problema...

Hemos hablado de la violencia sexual, pero también está el problema de la tierra, el narcotráfico, y la paz no es solo el cese del fuego. Es una receta para acabar con esos problemas; si después de 10 años hubiera un progreso concreto, real, que impacte al pueblo de Colombia, esto, a mi juicio, sería un gran éxito.

JINETH BEDOYA LIMA
SUBEDITORA DE EL TIEMPO
Twitter: @jbedoyalima

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