Medellín y la lucha contra las bandas criminales y la mafia - Conflicto y Narcotráfico - Justicia - ELTIEMPO.COM
Conflicto y Narcotráfico

Medellín está en guerra para librarse del estigma mafioso

Logró quebrar la jerarquía criminal con las capturas de ‘Tom’, ‘Lindolfo’, ‘los Triana’ y ‘Chivo’.

Comuna 13 de Medellín

La seguidilla de golpes a la mafia paisa desencadenó una ola de violencia que ya deja más de 200 muertos este año.

Foto:

Joaquín Sarmiento / AFP

06 de mayo 2018 , 04:24 p.m.

La mafia en Medellín está acorralada. En menos de cinco meses la Policía, en llave con la administración de Federico Gutiérrez, ha capturado a cuatro de los más sanguinarios y poderosos capos, haciendo trizas la jerarquía criminal.

En noviembre del 2017 cayó William Moscoso, alias el Chivo, sobrino de ‘Douglas’ y jefe de la banda ‘la Terraza’. Un mes después fue capturado Juan Carlos Mesa, alias Tom, la gran cabeza de ‘la Oficina’; y en febrero, Sebastián Murillo, el popular ‘Lindolfo’, patrón en las comunas de Buenos Aires y La Candelaria. Entre marzo y abril el turno fue para Carlos Mario y Elkin Fernando Triana, cabecillas de bandas en Castilla.

Pero, paradójicamente, la seguidilla de golpes a la mafia paisa desencadenó una ola de violencia que ya deja más de 200 muertos este año, militarizada la comuna 13 y afectada la imagen de la Medellín que lleva casi tres décadas intentando borrar el estigma del narcotráfico.

Mientras sus autoridades recogen los reconocimientos como la ciudad innovadora de América Latina, destino turístico para extranjeros y polo de desarrollo regional, mandos medios de la mafia, que se le rebelaron a sus jefes presos, se disputan un botín de 24.000 millones de pesos al mes.

Echando mano de cerca de 2.000 integrantes de bandas, son ellos los que están extorsionando a comerciantes, cobrando peajes de 100.000 pesos a conductores de bus, exigiendo una cuota de seguridad de 5.000 pesos por casa y un porcentaje de las jugosas líneas de microtráfico.

Algunos, ya no le hacen caso a sus exjefes presos, entre los que están ‘Carlos Pesebre’ y ‘Douglas’, grabados hace un mes pidiendo que se intensifique la violencia en la ciudad.

“Herederos de ‘Lindolfo’ –pareja de la modelo Vaneza Peláez– son los que atracan carros lujosos y roban apartamentos de las zonas más exclusivas. Estaban bajo las órdenes de ‘Juancito’, quien se sometió hace dos semanas (...). Ahora, el poder criminal se atomizó”, explicó un investigador de la Fiscalía a EL TIEMPO.

Y agregó que no hay duda de que después de la captura del secretario de Seguridad, Gustavo Villegas, se rompieron todos los pactos de no agresión que estaban vigentes desde el 2013.

Esa ruptura ha elevado los índices de criminalidad”, explicó el investigador y director de Corpades, Fernando Quijano, quien cree que para romper la renovación generacional de bandidos hay que diseñar una herramienta jurídica que facilite el sometimiento de este tipo de grupos.

La lucha por el túnel

Pero el proyecto de ley para el sometimiento de estas bandas se quedó sin oxígeno en el Congreso: el Ministerio de Justicia le quitó el mensaje de insistencia.

Y al llamado efecto medusa (cortan una cabeza y salen cinco), se une otro factor que ha agravado la seguridad: la irrupción de dos poderosos actores.

Un reducto del ‘clan del Golfo’ y la mafia mexicana, que quieren control territorial y van por una tajada más jugosa: adueñarse del occidente de Medellín por donde se va a abrir paso el túnel del Toyo que dejará a Medellín a solo tres horas y media de los puertos de Urabá. Por allí, y por el aeropuerto de Medellín, es por donde sale la coca que va a Europa.

Eso explica por qué el sector de la ciudad más golpeado es el occidente, en donde ahora patrullan Policía y Ejército. Este último, también ha participado en los golpes a la mafia paisa.

Además, la Fuerza Aérea de Colombia (FAC), desplegó la Operación Aurora que, en coordinación con la Policía, ha permitido la inmovilización de 24 aeronaves, por irregularidades, y la inspección de 80 hangares y 183 aparatos.

El factor ‘Pichi’

Una alerta temprana, del 24 de abril, firmada por el defensor del Pueblo, Carlos Negret, advirtió que los nuevos cabecillas usan pandillas, combos y bandas delincuenciales para invisibilizar su presencia militar.

Uno de ellos es Juan Carlos Castro, alias Pichi Castro o el ‘criado por el Inpec’, porque pasó 19 años tras las rejas y aún así no perdió su poder. Para algunos, heredó el emporio de alias Tom.

Y se enfrenta a otro ‘Pichi’: Edison Rojas, que puede agrupar al 70 por ciento de los combos, a pesar de estar tras las rejas.

“Uno a uno irán cayendo estos enemigos de la ciudadanía (...). Contra ellos se aplicará toda la fuerza del Estado”, puntualizó Andrés Tobón, secretario de Seguridad de Medellín.

UNIDAD INVESTIGATIVA
u.investigativa@eltiempo.com
En Twitter: @uinvestigativa

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