Entrevista de Yamid Amat al comandante del Ejército sobre corrupción y Eln - Conflicto y Narcotráfico - Justicia - ELTIEMPO.COM
Conflicto y Narcotráfico

‘La corrupción es un mal que puede afectar la seguridad nacional’

Comandante del Ejército, B.G. Ricardo Gómez, dice que esto ‘puede arruinar desarrollo de un país’.

General Ricardo Gómez, comandante del Ejército

Para el general Gómez, el próximo gobierno debe garantizar una paz estable y duradera.

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Claudia Rubio / EL TIEMPO

04 de marzo 2018 , 12:10 p.m.

El comandante del Ejército, brigadier general Ricardo Gómez, está de acuerdo: la corrupción y la inseguridad son los problemas que más inquietan hoy a los colombianos, como lo reveló una encuesta contratada por EL TIEMPO a la empresa Gallup, de medición de opinión, y divulgada esta semana. El alto oficial fue, inclusive, muy enfático: “La corrupción es un mal que puede afectar la seguridad nacional y arruinar el desarrollo”.

El general Gómez, magíster en Defensa y Seguridad, habla también en esta entrevista sobre la posición del Ejército frente al Eln.

General, EL TIEMPO publicó una encuesta con la empresa Gallup en donde se muestra que la mayor preocupación de los colombianos, hoy, es la inseguridad y la corrupción. ¿Qué piensa usted?

Cuando salimos de una guerra tan dura, donde lo que se veía era centenares de muertos, cuando se abre una esperanza de paz, lo que viene luego es algo que se llama el ‘vértigo de la paz’. Todo el mundo siente tranquilidad relativa, porque se disparó la delincuencia en las ciudades; eso es lo que mina la percepción de seguridad. Pero las cifras gruesas muestran algo distinto a la percepción: caen los homicidios, baja el robo de celulares, se reducen los atracos.

Para que la percepción de seguridad corresponda más a la realidad, estamos trabajando y usted verá a nuestra Policía Militar en patrullas mixtas en ciertos sectores de las ciudades bajo el plan Escudo Democrático, ordenado por el señor Presidente de la República, precisamente, para mejorar los índices de seguridad.

Estamos en vísperas de elecciones, ¿qué plan de seguridad tiene el Ejército?

Tenemos en ejecución el Plan Democracia con presencia en el 100 por ciento de los puestos de votación, con los anillos de seguridad correspondientes.

¿Y la queja sobre corrupción?

La corrupción es un mal que puede inclusive afectar la seguridad nacional y eso puede arruinar el desarrollo de un país; nosotros hemos sido estudiosos del fenómeno de la corrupción y por eso creamos la estrategia Dante, que es la Dirección de Aplicación de Normas de Transparencia para el Ejército. Esa estrategia tiene tres componentes, porque nosotros también podíamos ser sujetos de actos de corrupción. El primer componente es preventivo. Somos incisivos en la reeducación en los principios éticos y los valores, desde el soldado hasta el último general. El segundo componente es la Inspección General del Ejército, que verifica que todas las normas que lo rigen se cumplan. Y el tercer componente es el control interno disciplinario, que está bajo mi mando.

El Contralor General de la Nación dijo aquí, en EL TIEMPO, que el Estado está en peligro si no se combate eficientemente la corrupción...

Eso es cierto, si el Estado no combate la corrupción como tal, si nosotros no nos ponemos con juicio a erradicar la corrupción, no solamente en los estamentos del Estado, sino en toda la sociedad, se puede llegar a amenazar la seguridad del Estado.

Si el Estado no combate la corrupción como tal, si nosotros no nos ponemos con juicio a erradicar la corrupción, se puede llegar a amenazar la seguridad del Estado 

¿Usted comparte que la inseguridad y la corrupción son la gran amenaza?

Sí, claro, además, esa es la percepción de los colombianos.

Como Comandante del Ejército, a usted, hoy, ¿qué es lo que más le preocupa?

Lograr estabilizar y consolidar la paz de Colombia. Nosotros estabilizamos las áreas y el Estado como un todo debe llegar a las áreas e impulsar un desarrollo regional.

¿Qué es lo que usted desea para el próximo gobierno?

Es el mismo anhelo de todos los colombianos: paz estable y duradera, y que garantice un país en franco desarrollo, con oportunidades para todos, pero con una libertad que permita el crecimiento y el logro de los objetivos nacionales.

General, el Presidente de la República dijo esta semana que él tenía una encrucijada en el alma sobre si reanudar o no los diálogos con el Eln, ¿usted cree que es conveniente reanudar esos diálogos?

Los estudios de estrategia a través de la historia del mundo siempre han concluido que las guerras son decisiones políticas, no de los ejércitos; es el poder político el que declara la guerra o negocia la paz. La decisión que debe tomar el señor Presidente de la República es muy compleja y difícil.

El planteamiento que el Presidente hizo fue: qué es mejor, seguir contando muertos o avanzar en una negociación si hay la seguridad de no más víctimas…

El pensamiento y el sentimiento propio del ser humano, incluido el del estadista y del soldado colombiano, es evitar a toda costa más víctimas. La opción de la paz la quiere todo el mundo, pero le repito: es una decisión de carácter político. Y los soldados en cumplimiento de su misión constitucional le aportan a la paz.

¿Usted cree que, con sus actos de guerra, el Eln está tratando de ocupar los espacios que tenían las Farc?

No. Lo que les interesa es el negocio. Son luchas por el control del tráfico de drogas entre el Eln y los ‘Gaos’, que son los grupos armados organizados, como el ‘clan del Golfo’, como grupos residuales de las Farc. Son delincuentes dedicados al negocio del narcotráfico y la minería ilegal. Con respecto al Eln, ellos son incoherentes entre lo que anuncian y lo que hacen. Casi que uno se preguntaría si existe un comando central que dirija o es un grupo anárquico de delincuentes donde cada frente delinque independiente.

Con respecto al Eln, ellos son incoherentes entre lo que anuncian y lo que hacen

¿La antigua lucha del Ejército contra las Farc se prolonga ahora contra el Eln?

No. Las Farc eran una organización mucho más numerosa. Tenían frentes con amplias avanzadas y fuerte retaguardia. Del Eln lo que estamos viendo es un despliegue cobarde, criminal y terrorista; lo que pasó con nuestros 5 jóvenes soldados fue un ataque con explosivos que hicieron tres bandidos, utilizando una moto, a la 1 de la mañana; instalaron dos cilindros al paso del vehículo, activaron la carga explosiva y se perdieron en la penumbra. En el atentado en Barranquilla fue igual: terrorismo, como lo han hecho en el Chocó. Las operaciones interagenciales que realizamos exitosamente con la Fiscalía General de la Nación son trabajos importantes de inteligencia y de ahí vienen las capturas numerosas de terroristas del Eln.

Pero en la opinión pública se escuchan críticas a una supuesta o real ausencia de labores de inteligencia…

La inteligencia del Estado funciona. En los 60 días que han trascurrido de este año, llevamos 139 afectaciones al Eln: 61 capturados, 67 desmovilizados por presión de las operaciones militares, menores recuperados y 11 muertos en desarrollo de operaciones ofensivas. Por ejemplo, en la operación que se realizó en el Chocó, se calcula que fueron más de 15 bajas del Eln, de la facción armada.

¿Usted se considera un hombre de paz o de guerra?

Todo soldado en un estado constitucional y de derecho es un servidor público garante de la soberanía, de la independencia, del orden territorial y constitucional, respetando y garantizando siempre los derechos humanos del pueblo colombiano; por ello, en un conflicto armado nuestra misión es clara: claudicar la voluntad de lucha del enemigo y con ello contribuir al logro de la paz.

Pero como militar, ¿a usted le gustaría más la paz con el Eln o la guerra?

Todo aquel que atente contra el Estado, contra la organización democrática, contra los habitantes de nuestro país, tiene que sentir la presión y la fuerza de las operaciones militares. Yo soy general de la República, comandante del victorioso Ejército Nacional y mi misión es esa: proteger de toda amenaza al pueblo colombiano, a nuestra infraestructura y al orden constitucional.

Por el bien del país, para evitar más muertos, como dijo el Presidente, ¿se deberían reanudar las negociaciones de paz con el Eln?

La decisión de conversaciones de paz, así como las decisiones de hacer la guerra, deben ser tomadas por el ente político; nosotros somos el instrumento para hacer la guerra o defender la paz. Nunca hemos sido una piedra en el zapato en el desarrollo de las negociaciones con los grupos armados ilegales.

Como usted sabe, con las Farc vivimos más de 50 años de guerra. ¿Qué opina de la reacción de bloqueos y rechazo a los miembros de las Farc, como políticos?

Las reacciones del pueblo colombiano son propias de un sistema democrático.

¿Y no le parece una increíble ironía que el Ejército sea ahora el que proteja la vida de los que tanto combatió?

Yo no creo que sea una ironía, es grandeza. En procesos de paz en cualquier país del mundo, aparecen terceros países, vigilando el cumplimiento de los acuerdos de paz y que se cumpla lo pactado. La decisión de que sea el Ejército de Colombia el que proteja primero esas zonas de concentración y ahora los espacios territoriales de concentración y reinserción fue tomada por el señor Presidente y estimulada por un análisis que hizo la Organización de Naciones Unidas cuando señaló que sabía de la ética del Ejército. Nosotros tenemos condiciones intelectuales y éticas para ser los responsables de cuidar a quienes eran nuestros enemigos. Desde cuando el Ejército asumió este gran compromiso, no ha habido queja alguna en ninguno de esos espacios territoriales por el comportamiento de algún soldado. Eso es grandeza y eso nos ubica a nosotros en la cima moral de este país.

Desde cuando el Ejército asumió este gran compromiso, no ha habido queja alguna por el comportamiento de algún soldado. Eso es grandeza y eso nos ubica a nosotros en la cima moral de este país

Al principio, me pareció que no estaba usted muy convencido de que se deban reanudar conversaciones con el Eln, pero ahora me deja la impresión de que usted prefiere no más muertos, no más terrorismo, sino dialogar…

No es una contradicción, es mi sentimiento como ser humano. ¿A quién le gusta el dolor? ¡A nadie! Pero definitivamente siempre que existan grupos que atenten contra la tranquilidad e integridad de la patria, siempre habrá un soldado que esté en la capacidad de defender a los colombianos. El soldado no odia; el soldado no tiene odio en su corazón; pero al soldado, si le toca pelear, pelea en pro de construir la anhelada paz de los colombianos.

¿Cuando un grupo amenaza la paz hay que combatirlo?

Totalmente.

¿Entonces qué piensa que se debe hacer con el Eln?

Lo que estamos haciendo se debe continuar con fuerza y contundencia; mientras persistan en su violencia, tenemos que seguir atacando al Eln hasta que entienda que la única salida que tienen es la paz, no hay otra puerta.

¿Usted es partidario de que haya un cese unilateral por parte del Eln?

Ese es un problema de ellos, nosotros simplemente cumplimos la misión constitucional de combatirlos mientras no cesen el fuego ni las hostilidades.

¿Mientras el Eln no cese el fuego ustedes no dejarán de combatirlos?

Nosotros actuamos acorde con decisiones del Gobierno Nacional, mientras ellos sigan realizando actividades terroristas y criminales nuestra misión es combatirlos.

¿Lo ideal es un cese bilateral con unos compromisos mutuos que se deben cumplir?

Ya existen en este posible escenario las experiencias del pasado.

El ministro de Defensa y el general Mejía confirmaron que el comando central del Eln está en Venezuela, pero que hay una segunda estructura aquí que está impulsando esos atentados…

Algunos de los cabecillas de primer nivel, que son del Coce, están fuera del país. Los que se encuentran en Colombia son cabecillas de segundo y tercer nivel.

¿En Venezuela, Policía y Ejército dan cierta protección al Eln?

Los señores ministros de Defensa de Colombia y de Venezuela convinieron reunirse y sentarse para hablar sobre esos temas particularmente.

Pero ¿sí está ocurriendo eso?

Esperemos los resultados de la reunión.

¿El Eln está reclutando menores?

Sí, aún. En el bombardeo en el Chocó, por ejemplo, encontramos una niña herida con uniforme camuflado y era una indígena menor de edad. Hace unos días que capturamos a un bandido del Eln que tenía 44 años y desde hacía 30 estaba en la organización, ¿de qué edad entró al Eln? ¡De 14 años!

YAMID AMAT
Especial para EL TIEMPO

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