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Así ha crecido el nivel de vida de los colombianos en más de 100 años

Los indicadores de ingresos, educación y salud han tenido un aumento sostenido desde 1920.

Nivel de vida de  los colombianos

Desde finales de la década de 1970 el índice de desarrollo humano de las mujeres ha estado por encima del de los hombres, al superar el nivel de 0,2.

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Héctor Fabio Zamora / Archivo EL TIEMPO

26 de noviembre 2017 , 01:46 a.m.

Pese a que los últimos años no han sido los mejores para el país en materia económica, por factores como la caída de los precios del petróleo, la desaceleración, la reducción del consumo y los efectos de los impuestos en las empresas y en los consumidores, Colombia ha dado un salto importante en materia de bienestar y calidad de vida de su población en los últimos 200 años, y recientemente ha logrado consolidar varios indicadores en niveles superiores a los de los países de la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos (Ocde).

En cuanto a la evolución de largo plazo, un estudio del Banco de la República, bajo el cual se construyó el Índice Histórico del Desarrollo Humano en el país (IHDD) tomando las variables de educación, ingresos y salud, muestra que luego de permanecer varios años cerca de cero y sin avance durante el siglo 19, en el siglo 20 este indicador ha subido de forma progresiva –hubo algunos altibajos–, hasta ubicarse cerca del 0,2.

Según el documento, liderada por Adolfo Meisel, uno de los codirectores de la entidad, y las economistas Juliana Jaramillo y María Teresa Ramírez, desde finales de la década de 1970 el índice de desarrollo humano de las mujeres ha estado por encima del de los hombres, al superar el nivel de 0,2.

“Colombia mejoró notablemente el nivel de vida de su población durante el siglo veinte. En la primera mitad del siglo las mejoras en calidad de vida se debieron principalmente a un mayor ingreso per cápita, mientras que las mejoras posteriores a la década de 1950 fueron impulsadas por mayores inversiones públicas, como en el caso de educación y salud”, señala el análisis.

Al revisar la primera variable, se evidencia que mientras entre 1870 y 1906 el producto interno bruto por habitante era inferior a los 1.000 dólares al año, para 1986 ya superaba los 4.000; en el 2002 ya estaba en 5.000 dólares y en el 2010 superó los 7.000. Sin embargo, todo fue parte de un proceso, pues mientras el PIB por habitante comenzó a crecer más rápido durante la primera mitad del siglo 20, las principales mejoras en la esperanza de vida y la educación se vieron durante la segunda mitad del siglo.

Pero un logro clave para el país fue la disminución de las tasas de mortalidad, que ha incrementado la esperanza de vida, situación que obedeció a la provisión de bienes públicos, especialmente en relación con las condiciones sanitarias derivadas de tener acueductos y alcantarillado.

Y es que antes del siglo 20 la expectativa de vida al nacer para hombres y mujeres no pasaba de los 35 años, nivel que para 1970 se acercaba a los 60 años y con datos al 2015 superaba los 65 años, con la particularidad que se amplió la diferencia entre mujeres y hombres, toda vez que las primeras tienen una expectativa de vivir hasta los 80 años al momento de nacer.

No obstante, mientras en el siglo pasado las muertes por tuberculosis, neumonía y enfermedades gastrointestinales bajaron de forma significativa,

Educación despegó lento

En cuanto a la educación, la investigación encontró que solo a comienzos de la década de 1950 inició su despegue, debido al aumento del presupuesto asignado al sector, producto de las mejores condiciones económicas durante esos años.

Y aunque todavía hay muchos retos en este campo, Colombia era uno de los más atrasados, pues a finales del siglo 19 la tasa de analfabetismo era del 66 por ciento, por encima de la de Argentina (48,7 por ciento), Brasil (65 por ciento), Chile (56,5 por ciento) y Uruguay (40,6 por ciento). Y la expansión del conocimiento iniciando el siglo 20 traía un ritmo bajo, porque la proporción de niños matriculados en primaria frente a la población total subió apenas de 1,5 por ciento en 1827 al 2,6 por ciento en 1898.

En este proceso también ayudó que, desde 1960, Colombia ha mostrado cambios importantes en su estructura económica, que pasó de la agricultura a la producción industrial, a las actividades de comunicación y de servicios, lo cual produjo no solo una migración desde las zonas rurales y un aumento de la urbanización, sino que hizo necesaria una mano de obra mejor capacitada, lo cual aumentó la demanda de trabajadores educados.

Desde fines de la década de 1950 hasta fines de la década de 1970, el número de estudiantes, docentes y escuelas creció a un ritmo sin precedentes para la educación primaria y secundaria

“Desde fines de la década de 1950 hasta fines de la década de 1970, el número de estudiantes, docentes y escuelas creció a un ritmo sin precedentes para la educación primaria y secundaria”, señala el documento.

Así, mientras en el siglo 19 el porcentaje de estudiantes de primaria como proporción de la población total no pasó del 3 por ciento, en el siglo 20 se lograron picos cercanos al 8 por ciento hacia 1975. Y para el 2010 bordeó el 6 por ciento.

Otro logro llamativo fue el espacio que ganaron las mujeres en la educación superior, ya que mientras en 1935 casi el 100 por ciento de los universitarios eran hombres, en 1980 la cuota de las mujeres superó el 40 por ciento y, en años recientes, desde 1990, la cuota ha sido casi igual entre ambos géneros, con una leve ventaja para ellas.

El estudio destaca que el índice de desarrollo humano de las mujeres mejoró básicamente por los avances en la esperanza de vida y los grandes logros educativos, ya que entre 1905 y el año 2000, el primer indicador creció más de 41 años, de 35 a 76 años, mientras la esperanza de vida para los hombres creció 36,5 años, de 32,5 años en 1905 a 69 años al final del siglo.

Pese a mejoras recientes, la desigualdad persiste

Un informe publicado en noviembre, por la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos (Ocde), titulado ‘¿Cómo es la vida en la Ocde?’, muestra que Colombia ya tiene varias fortalezas frente a estos 34 países de mejores prácticas y en comparación con las naciones que han firmado, al igual que nuestro país, la implementación de las directrices del organismo.

Por ejemplo, la accesibilidad de la vivienda es buena y la calidad del aire es mejor que los promedios de la Ocde y los cinco países socios analizados (Brasil, Costa Rica, Lituania, Rusia y Sudáfrica).

Además, el año pasado la tasa de empleo fue del 67,2 por ciento, superior a la del promedio de la Ocde (67 por ciento) y la de los países socios (63,9 por ciento), mientras que en aspectos como la esperanza de vida al nacer, de 74 años, o la calidad del aire, el país supera a las naciones socias de la Ocde, pero está por debajo del promedio de los que hacen parte de la entidad.

Y en los aspectos en los que Colombia aún está por debajo de los dos grupos figura que el 28 por ciento de los empleados trabajaba en el 2016 durante jornadas largas, muy por encima del 13 por ciento en la Ocde, así como en las tasas de logro educativo de secundaria de los adultos (52 por ciento) y las habilidades cognitivas de los estudiantes a los 15 años.

La participación electoral (44 por ciento en 2014) es la más baja, y la tasa de homicidios fue la más alta que en todos los países de la Ocde y los países socios”, agrega.

Además, recalca que las habilidades cognitivas de los estudiantes de 15 años se distribuyen de manera muy desigual en la población y el nivel de desigualdad en los ingresos es el más alto entre todos los países socios de la Ocde analizados.

Asimismo, el país tiene resultados mixtos en desigualdad de género, ya que mientras hay grandes brechas entre mujeres y hombres en cuanto al empleo y el desempleo, ya que las mujeres tienen un 70 por ciento más probabilidades de estar desempleadas que los hombres, a ellas les va mejor que a ellos en cuanto a educación y habilidades, y, a diferencia de la gran mayoría de los países de la Ocde, las mujeres en Colombia corren un menor riesgo de bajos salarios.

ECONOMÍA Y NEGOCIOS
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