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Reglamento de propiedad horizontal, clave para la vivienda turística

Además, quienes ofrezcan estos servicios deben inscribirse en el Registro Nacional de Turismo.

Propiedad horizontal

Al ofrecer la vivienda turística es importante tener las normas claras para evitar problemas de convivencia con otros residentes.

Foto:

Istock

Por: Nora Pabón G*
07 de diciembre 2018 , 06:32 p.m.

El decreto 2590 del 2009, compilado en el decreto único reglamentario de los sectores de comercio, industria y turismo (1074 del 2015), reguló por primera vez la vivienda turística.

Estas normas definieron al prestador de servicios de esta como “cualquier persona natural o jurídica que entregue la tenencia de un bien inmueble para uso y goce de una o más personas a título oneroso por lapsos inferiores a treinta días calendario, en forma habitual”.

El contrato para tal fin se entiende como de hospedaje y no de arrendamiento. Así, esta oferta y otros tipos de alojamientos no permanentes deben inscribirse en el Registro Nacional de Turismo (RNT). Sin embargo, la norma dejó claro que cuando se trate del servicio en inmuebles de uso residencial o mixto de manera ocasional o permanente, se debe prever en el reglamento de propiedad horizontal la posibilidad de destinarlos para este fin.

De igual manera, estableció como obligación de los administradores reportar al Viceministerio de Turismo, aquellos inmuebles que no estén autorizados por el reglamento o no se encuentren inscritos en el RNT, y se utilicen para hospedaje. Incluso, dispuso que los propietarios de las viviendas o los administradores de los edificios deberán diligenciar las tarjetas de registro.

Vale resaltar que muchos de los inmuebles destinados de manera parcial o total como viviendas turísticas, han cumplido las previsiones. No obstante, el Gobierno, mediante el decreto 2119 del 15 de noviembre del 2018, modificó las normas y reglamentó, entre varios aspectos, la “prestación de servicio de alojamiento turístico”.

La norma definió las tres opciones de esta figura en Colombia que deberán inscribirse en el Registro Nacional de Turismo (RNT) para operar legalmente. Por un lado, están los establecimientos de alojamiento turístico que mantienen una oferta habitual, como es el caso de hoteles, hostales, centros vacacionales y campamentos.

En segundo término, se incluyen las que se definen como la “unidad inmobiliaria destinada en su totalidad a brindar el servicio de alojamiento según su capacidad, a una o más personas
, la cual puede contar con servicios complementarios y como mínimo con dormitorio, cocina y baño”.

Para efectos de lo dispuesto en la Ley General de Turismo y algunas modificaciones que se han hecho, adicionan o sustituyen, los apartamentos, fincas turísticas y demás cuya destinación corresponda a esta definición, son de esta clasificación. Igualmente, menciona que todos los que no operen de manera permanente y estén excluidos de las categorías anteriores, deberán inscribirse en el RNT.

También se le impuso la obligación al Ministerio de Comercio de gestionar en un plazo determinado por la norma, el software para diligenciar la Tarjeta de Registro Hotelero, con el fin de que las autoridades nacionales tengan estadísticas.

Protección de las partes

El decreto 2119 del 2018 fue dictado con el propósito de proteger tanto al huésped como al prestador de esta clase de servicios. Por eso se ha señalado que con la norma fueron determinados los lineamientos jurídicos para formalizar servicios, por ejemplo, a través de plataformas como Airbnb y booking.

Sin restar los fines que tuvo el Gobierno al regular la actividad turística, considero que al preparar el decreto, el Ministerio debió mantener las previsiones de la norma única de los sectores de comercio, industria y turismo.


Esta contempla los inmuebles del régimen de propiedad horizontal que se usan total o parcialmente para vivienda turística, lo cual la misma entidad había regulado, por lo cual se generan vacíos que afectan la convivencia.

La preocupación de la eventual falta de regulación es mayor por los conflictos que surgen en edificios y conjuntos, donde se mezclan los usos turístico y residencial. Mincomercio aún puede analizar el tema para aclarar el decreto que deja en limbo jurídico a los propietarios y a los administradores. Y si la actividad turística se relaciona con la propiedad horizontal no puede reglamentarse de manera aislada.

NORA PABÓN GÓMEZ
Abogada, asesora externa
Especial para EL TIEMPO

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