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‘Acceso al capital en países de A. Latina podría volverse más difícil’

Jim Yong Kim, presidente del Banco Mundial, dice que no se debe retroceder en reducción de pobreza.

Jim Yong Kim, presidente del Banco Mundial

Jim Yong Kim, presidente del Banco Mundial.

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Shawn Thew / EFE

Por: José del Río - La Nación (Argentina) - GDA
01 de diciembre 2018 , 10:15 p.m.

Nació en Corea del Sur, vivió en Estados Unidos y también en Perú. Estudió medicina, es antropólogo social y una de las 100 personas más influyentes del mundo, según la revista 'Time'.

Jim Yong Kim tiene en su currículum otro hito: fue el primer presidente del Banco Mundial en visitar la Argentina tras 25 años de ausencia. Y lo hizo dos veces en menos de dos años.

En entrevista con La Nación, anticipa sus desvelos: las discusiones obsoletas que cada tanto regresan en América Latina y el nuevo orden mundial que surge tras las diferencias entre Estados Unidos y China.

La entidad que lidera tiene dos objetivos bien claros: eliminar la pobreza extrema a más tardar en el 2030 y promover la prosperidad, con especial foco en el 40 por ciento más pobre de la población de los países en desarrollo.

¿Cuál es su análisis sobre América Latina?

Hace no más de ocho meses estábamos diciendo cosas como que la economía se ve muy bien.

Mi buena amiga Christine Lagarde, del FMI, dijo: “El sol está brillando, es momento de reparar el techo”. Pero el sol no está brillando tanto para toda la economía mundial. Vemos la mayoría de los riesgos por el lado negativo. Hemos reducido los pronósticos de crecimiento global, y eso incluye América Latina.

Hay mucha incertidumbre ahora (fundamentalmente por la tensión comercial entre China y Estados Unidos) y una de las cosas que suceden con estas situaciones es que caen las tasas de inversión. La inversión como porcentaje del PBI se ha retraído en todo el mundo y mucha gente se retira y quiere ver qué sucede.

¿Qué puede pasar entre China y Estados Unidos en el marco del G-20?

Lo que sabemos con certeza es que ese tipo de tensiones, que se hable de guerra comercial, no es algo bueno para el mundo.

Pero puede haber algunas oportunidades. En el largo plazo estas tensiones no son buenas para nadie.

¿Cómo inciden la situación de las tasas a nivel global?

Estamos preocupados porque en un período de incertidumbre la Fed (Reserva Federal de los Estados Unidos) ha dado señales de que va a haber un aumento más de la tasa de interés este año. No estamos seguros de cuántos incrementos va a haber el año próximo. Puede haber dos o tres. Lo que puede pasar para los países latinoamericanos es que, cuando hay incertidumbre y la tasa sube, el acceso al capital podría volverse más difícil. Y eso vale para América Latina y para la Argentina en particular.

La situación en la región vive fuertes cambios...

Durante el 'boom' de las 'commodities', cuando China estaba creciendo tan aceleradamente, América Latina hizo algunas cosas realmente maravillosas.

Redujo la desigualdad y también creó una clase media en expansión. Creo que lo más importante ahora, en este período en el que las cosas se van a poner más difíciles, pasa por varios procesos en curso. Hay tensiones comerciales, pero también hay un fin del ciclo de negocios.

Pero América Latina necesita mirar las cosas y decir: nuestro éxito es la reducción de la pobreza, nuestro éxito es el desarrollo de la clase media, no podemos retroceder.
En los períodos de dificultades económicas la gente rica siempre puede protegerse. Es importante proteger a los pobres.

¿Por qué considera tan importante construir una gran clase media?

Es bueno que la gente no viva en lo que algunos llaman el “precariato”, una combinación entre precariedad y proletariado. La esperanza es que la clase media esté en una situación de menos precariedad. Y eso es algo bueno. Pero otra manera de verlo es que si uno mira a América Latina y ve qué tanto del crecimiento se ha basado en la exportación de materias primas, ahora tiene que ir por otra senda.

Entonces, si uno tiene una creciente clase media que tiene aspiraciones mucho más altas para sus hijos, de mejor educación, de otros tipos de educación –se pueden dedicar a las ciencias, la tecnología, la matemática–, de ahí va a venir el crecimiento en el futuro.

En su pasado, usted fue muy crítico de los roles de los organismos multilaterales...

Yo soy doctor en Medicina y he sido un activista. Hace veinte años yo fui parte de un movimiento que se llamó ‘50 años son suficientes’. Estábamos tratando de cerrar el FMI y el Banco Mundial en su 50.° aniversario, que fue 1994.

Pero desde entonces, por supuesto, mi visión ha cambiado completamente. Pero la razón por la que éramos tan críticos del Banco Mundial y el FMI es que la ideología, al menos para mucha gente, era que uno invertía en la salud y la educación después de que se había hecho rico.

Nosotros sosteníamos que eso no funcionaba. Por lo que queríamos demostrar a todos lo estrechamente correlacionadas que están la salud y la educación con el crecimiento económico. Hicimos un trabajo extenso tomando cuatro factores: retraso infantil, mortalidad infantil, mortalidad adulta y algo que llamamos años de escolaridad ajustados por el aprendizaje, basado en las pruebas que se hacen en todos estos países.

Acabo de estar en China. Fui a una de sus provincias más pobres, Guizhou, donde ellos redujeron la pobreza de un 30 por ciento a un 8 por ciento en solo cinco años. Lo hicieron en una provincia casi exclusivamente agropecuaria.

Lo que sucedió es que Alibaba y el Gobierno actuaron juntos, ambos dieron subsidios muy orientados. Y lo que era una provincia muy pobre se convirtió en una meca del comercio electrónico.

¿Cree que el populismo puede volver a la región?

Los argumentos ideológicos respecto de si debemos ser capitalistas o socialistas o si debemos optar por salir del sistema capitalista global y hacer las cosas a nuestro modo son debates académicos.

Pero lo bueno de eso es que esos debates jamás se convierten en políticas efectivas. Aquí, en América Latina, a menudo se convierte en política. Y lo que hemos estado intentando decir es que si quieren saber cómo piensa el resto del mundo sobre el capitalismo de mercado global, miren a los países que son comunistas, China y Vietnam.

Mis conversaciones con los chinos y los vietnamitas nunca son sobre socialismo versus capitalismo.

Entienden que para hacer crecer la economía, sacar a la gente de la pobreza, crear empleos, tienen que encontrar la manera de insertarse en el sistema global de mercado capitalista de la manera más efectiva.

JOSÉ DEL RÍO
LA NACIÓN (ARGENTINA) - GDA
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