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Un billón de dólares y adiós a la pobreza, según analista

Eliminar la pobreza está realmente al alcance de la humanidad en términos financieros.

Pobreza

Experto dice que antes que seguir reduciendo pobreza, se debe mejorar en la distribución del ingreso.

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Óscar Bernal / ELTIEMPO

23 de julio 2017 , 02:46 a.m.

La pobreza es la aflicción más cruel de la humanidad. Si usted es extremadamente pobre, lo más probable es que no pueda evitar ser víctima de enfermedades fácilmente curables y que causan una de cada seis muertes humanas. Sus pulmones probablemente estén llenos de contaminación, y especialmente porque en el interior de su casa, al igual que les sucede a otros 2.700 millones de personas, usted cocina con combustibles como la madera, lo que tiene el mismo efecto que fumar dos paquetes de cigarrillos por día.

Una dieta inadecuada causará que sus hijos crezcan con un mal desarrollo físico y que su desarrollo cognitivo sufra una pérdida de entre 4 y 8 puntos de coeficiente intelectual, en promedio. Lo que hará aún más difícil que puedan hacer algo para mejorar sus vidas.

Por supuesto, el mundo ha hecho grandes progresos en la lucha contra la pobreza. En 1820, nueve de cada diez personas vivían en condiciones de extrema pobreza. El Banco Mundial estima que, por primera vez en la historia, la tasa de pobreza global cayó a cifras de un solo dígito en el 2015. Hoy el 9,1 por ciento de la población del mundo, casi 700 millones de personas, vive con menos de 1,90 dólares por día.

Este umbral de 1,90 dólares es, en realidad, un límite ajustado: no es lo que un turista adinerado podría comprar en un país en desarrollo, donde las cosas cuestan poco. Es lo que un estadounidense podría comprar en Estados Unidos por 1,90 dólares. El nivel se ajusta al poder adquisitivo equivalente en la moneda local.

El difunto economista Anthony Clunies Ross hizo un intento inicial de calcular el costo de resolver el problema de la pobreza para siempre, estimando cuánto dinero haría falta en concepto de transferencias de efectivo para sacar a cada persona del planeta de la pobreza.

Actualicemos su abordaje (ejercicio que también llevó a cabo recientemente la 'Brookings Institution'). Tomemos el caso de Indonesia: 257 millones de habitantes, el cuarto país más poblado del mundo. Hace 20 años, la mitad de los indonesios eran pobres, pero en el 2014 (dato más reciente) había poco más del 8 por ciento, unas 21 millones de personas, por debajo del umbral de 1,90 dólares por día. En promedio, a esos indonesios les faltan 29 centavos para llegar a 1,90 dólar; de modo que 21 millones de personas necesitan 29 centavos más por día –alrededor de 6 millones de dólares en total– para salir de la extrema pobreza. Lo que en un año suma US$ 2.200 millones.

Teniendo en cuenta que esto se basa en lo que los estadounidenses pueden comprar con 2.200 millones de dólares en su país, el costo real en rupias indonesias sería mucho menor: unos US$ 700 millones.

Con un cálculo de 268 millones de personas en condiciones de extrema pobreza en la última encuesta del 2011, la India es el hogar de la mayor cantidad absoluta de pobres en el planeta. Cada uno, en promedio, está 38 centavos diarios por debajo de la línea de extrema pobreza. Para la India, considerando el tipo de cambio, alcanza casi 11.000 millones de dólares.

Los países donde más cuesta acabar con la pobreza serían la República Democrática del Congo y Nigeria.
En el primero, el 77 por ciento de la población es extremadamente pobre y está un dólar por debajo de la línea de pobreza en promedio. Combinado con un tipo de cambio débil, el costo para la RDC asciende a más de 12.000 millones de dólares reales.

Si ajustamos los números por la falta de datos de estados como Corea del Norte o Yemen, el costo total de erradicar la pobreza con base en los últimos datos disponibles parece ser algo menos de 100.000 millones de dólares reales. Y 'Brookings' ha extrapolado tendencias anteriores y datos, y calcula que el costo en 2015 podría ser tan bajo como 75.000 millones de dólares al año. Para poner esta cifra en contexto, el mundo gasta cada año 140.000 millones de dólares en ayudas al desarrollo.

Por supuesto, este es un ejercicio de pensamiento con limitaciones. En el mundo real, no sería posible identificar a todos los pobres necesitados del mundo y distribuir exactamente 29 centavos o 38 centavos sin incurrir en costos mucho mayores. Pero sí nos permite identificar la magnitud del mayor problema del mundo.

Se espera que haya poco menos de 400 millones de pobres en el 2030, y el crecimiento del ingreso debería erradicar la pobreza casi por completo en el 2060.

Si apartamos ese dinero hoy en un fondo (que generaría intereses en los próximos 45 años), necesitaríamos poco menos de 1 billón de dólares para erradicar la pobreza humana para siempre

Con base en esta información, podemos calcular el futuro costo agregado de erradicar la pobreza en aproximadamente 1,5 billón de dólares. Si apartamos ese dinero hoy en un fondo (que generaría intereses en los próximos 45 años), necesitaríamos poco menos de 1 billón de dólares para erradicar la pobreza humana para siempre. Parece mucho, pero esa cifra equivale al 1 por ciento del PIB global anual, 18 meses de gasto militar de Estados Unidos o una veinteava parte de su deuda nacional.

La verdadera tragedia es que la mejor solución para la pobreza no costaría nada. El crecimiento económico siempre ha sido el camino más efectivo para reducir la privación. En solo 30 años, la racha de crecimiento económico de China puso a 680 millones de personas por encima de la línea de pobreza. Un acuerdo de libre comercio global –como una conclusión exitosa de la Ronda de Doha, hoy estancada– sacaría a otros 160 millones de la pobreza.

El escepticismo global respecto del libre comercio de parte del presidente Donald Trump y otros significa que nos estamos perdiendo una oportunidad increíblemente importante. Mientras tanto, deberíamos abogar por inversiones más fructíferas para el desarrollo: invertir en cosas como nutrición, inmunización y educación que realmente permitan mejoras significativas y duraderas.

Pero también deberíamos tomar conciencia de que, por primera vez en la historia, el fin de la pobreza está realmente al alcance de la humanidad en términos financieros. Y deberíamos desafiar a nuestros líderes políticos a que respondan por políticas costosas que arrojan un beneficio mucho menor.

(*) Bjørn Lomborg es profesor en la Escuela de Negocios de Copenhague y ha estado en la lista de las 100 personas más influyentes del mundo que elabora la revista ‘Time’.

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