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Aportes de padres del crecimiento verde para ganar Nobel de Economía

Paul Romer y William Nordhaus llamaron a priorizar los hechos científicos sobre las opiniones.

William Nordhaus, Nobel de Economía 2018

William Nordhaus, de 77 años, es profesor en la Universidad de Yale.

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AFP

Por: Economía y Negocios
08 de octubre 2018 , 10:56 p.m.

El haber integrado el cambio climático y la innovación tecnológica al crecimiento económico, aliando clima, innovación y economía, fue la razón determinante para que la Real Academia de las Ciencias Sueca les concediera este año el premio Nobel de Economía a los estadounidenses William Nordhaus y Paul Romer.

“Han desarrollado métodos que abordan algunos de los desafíos más fundamentales y apremiantes de nuestro tiempo: combinar el crecimiento sostenible a largo plazo de la economía global con el bienestar de la población del planeta”, indicó la institución.

Y es que el anuncio de este Nobel coincide con un informe de expertos de la ONU sobre el cambio climático, en el que abogan por emprender transformaciones “rápidas y sin precedentes” en sectores como la energía, la industria o la infraestructura para limitar el calentamiento global.

Por ello, los dos economistas, al recibir la noticia del galardón, subrayaron la importancia de luchar contra el cambio climático y de darles mayor peso de los hechos científicos probados frente a opiniones.

Romer, de 62 años, execonomista jefe del Banco Mundial (BM), y profesor en la Stern School of Business de la Universidad de Nueva York, ha sentado las bases del “crecimiento endógeno” desde 1986.

Con ello demostró cómo la innovación y el progreso técnico influyen de forma importante en el crecimiento económico. “Muchos creen que la protección del medioambiente es tan costosa y difícil de llevar a cabo que prefieren ignorar el problema, o incluso negar su existencia”, declaró Romer a la Academia.

“Podemos realmente realizar sustanciales progresos para proteger el medioambiente sin por ello renunciar a garantizar un crecimiento duradero”, asegura Romer, quien dimitió a principios de año de su cargo de economista jefe del Banco Mundial, por un desacuerdo con el presidente de la institución.

En relación con la negativa de algunos gobiernos de aceptar la importancia del cambio climático, como Estados Unidos, Romer afirmó que “la gente tiene derecho a tener sus propias opiniones, pero no a sus propios hechos”, y se mostró preocupado porque “parece que la gente está perdiendo su compromiso por los hechos”. La ciencia es lo que nos ha facilitado poder hacer declaraciones sobre hechos. Es lo más importante que ha inventado la gente”, aseveró Romer, que advirtió del peligro que supone mirar hacia otro lado cuando se detectan fraudes académicos.

Midiendo impactos

Por su parte, su compatriota William Nordhaus, de 77 años, profesor en la Universidad de Yale, se ha especializado en la investigación de las consecuencias económicas del calentamiento global.

Nordhaus fue el primero en los años 1990 en establecer el modelo sobre el vínculo entre actividad económica y clima, introduciendo teorías y experiencias procedentes de la física, la química y la economía, según el jurado.

El galardonado ha “integrado el cambio climático en el análisis macroeconómico a largo plazo”, explica el jurado del Nobel. Estas investigaciones sirven actualmente para predecir o cuantificar las consecuencias de las políticas climáticas, por ejemplo la tasa carbono.

Nordhaus es partidario en particular por una tasa carbono uniforme, e impuesta a todos los países para reducir las emisiones de gas con efecto invernadero en la atmósfera.

“Estoy agradecido por el ambiente intelectual en Yale que me ha enseñado como estudiante y nutrido como profesor y académico, y que me ha dado la libertad para dedicar mi vida a uno de los problemas más críticos a los que se enfrenta la humanidad”, dijo Nordhaus en una rueda de prensa.

La creciente preocupación de la comunidad científica sobre la influencia de los combustibles fósiles en el calentamiento global hizo que Nordhaus comenzara a estudiar en la década de 1970 los ciclos de retroalimentación entre la actividad humana y el clima.

Combinando teorías básicas y datos empíricos de física, química y economía, fue dos décadas más tarde el primero en diseñar modelos cuantitativos simples sobre cómo interactúan economía y clima, los modelos de evaluación integrada.

CON INFORMACIÓN DE AGENCIAS

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