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Rafael Nadal, el deportista internacional del año para EL TIEMPO

El tenista español recuperó el número uno. Ganó su décimo Roland Garros.

Rafael Nadal

Rafael Nadal tiene diez mordiscos en las copas de Roland Garros. Es el rey del polvo de ladrillo.

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Reuters

24 de diciembre 2017 , 11:36 a.m.

Dicen que cuanto más oscura la noche, más brillantes las estrellas. Ese fue el caso de Rafael Nadal en este 2017. Uno de los más grandes tenistas de toda la historia vivió un ocaso en los últimos años debido a lesiones y una carencia de nivel que lo hicieron entrar en una nebulosa de la que algunos especulaban no iba a salir. Pero su poder mental y sus ganas de que el tenis no lo retirara fueron más grandes que cualquier adversidad. Vivió un año de ensueño y su nombre aún se forja en letras doradas. El español está de regreso.

Cuando uno tiene por costumbre trabajar, pienso que al final las cosas se alcanzan con naturalidad, y esto es lo que ha hecho Rafael toda la vida

“El trabajo que él ha hecho en toda la vida es tener fe y creer en la victoria, que, entiendo yo, es fundamental. Ha estado dispuesto a batallar hasta el final. Las cosas pueden ser bastante más simples de lo que uno pretende hacer. Cuando uno tiene por costumbre trabajar, pienso que al final las cosas se alcanzan con naturalidad, y esto es lo que ha hecho Rafael toda la vida. No es un trabajo, es una visión del mundo. No es una forma de trabajar, insisto”, fueron las palabras de Toni Nadal, su tío, el encargado de coger este diamante en bruto para convertirlo en leyenda, a EL TIEMPO cuando el tenista volvió a ser el número uno del mundo.

Uno de los más fuertes castigos sufridos por Rafa Nadal en su carrera ha sido que su cuerpo, en algunas temporadas, ha decaído y las lesiones han aparecido. Problemas en la muñeca derecha, en la rodilla izquierda y en un pie han condicionado el juego de un tenista que se ha visto en el exilio. La ansiedad y los golpes anímicos lo llevaron a una confusión de emociones, desánimo y a cuestionarse sobre si seguir o no. El año pasado vio desde octubre terminada su temporada. La incertidumbre luego de un 2016 de picos muy altos y demasiado bajos era por saber si iba a volver.

Como todo un guerrero preparó su cuerpo durante varios meses para la batalla del 2017. Mejoró sus movimientos, su agilidad y entendió las nuevas dinámicas del tenis mundial: los puntos se resuelven más rápido y sin tanto peloteo. Con su raqueta como arma y su brazo izquierdo como cañón volvió a la élite apenas comenzó el año. Llegó a la final del Abierto de Australia, primer grand slam de la temporada, en la que perdió en un sublime partido con su némesis, Roger Federer.

“Sin duda que Nadal en este 2017 tuvo una temporada espectacular, después de una inactividad de largos meses en el 2016. Se le vio con mucha energía, bien físicamente y tenísticamente también rindió. Si bien en Australia se le vio un gran nivel aunque perdió esa final, después de a poco fue agarrando cada vez más el ritmo. Luego llegó al polvo de ladrillo y a Roland Garros, su torneo, en la mejor de las formas. Era el gran objetivo de él en esta temporada. Se le vio muy enérgico, recuperado y descansado. Pudo soportar un año muy intenso, muy duro”, le dijo a este diario Javier Frana, extenista argentino y hoy comentarista de ESPN.

Masters 1000 de Madrid

Rafael Nadal, ganador del Masters 1000 de Madrid

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Reuters

Las claves

El juego de Nadal siempre se ha destacado por ser muy físico, algo que para algunos amantes del tenis no es el más estético. Sin embargo, bajo esos lineamientos forjados por su tío Toni, siempre fue efectivo y ganador. Para este año sabía que se tenía que reinventar, probar con nuevas rutinas y estrategias para volver a tener ese resplandor. Así fue, Rafael revivió de las cenizas como el ave fénix.

“Fueron varias las claves. Hubo una gran evolución en su juego. Encontró una combinación con el tema de su drive por encima de todas las cosas. Su drive fue la combinación de los típicos tiros de él, con esos que van con mucho efecto, que pican y saltan, con tiros mucho más rectos y más rápidos que le dieron la capacidad de ser más agresivo y contundente. A partir de ahí, con esa contundencia tuvo la claridad de salir de los problemas o ganar partidos mucho más rápido”, agregó Frana.

Rafael Nadal

El español Rafael Nadal recibió el trofeo que le acredita como número uno al final de la temporada 2017

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EFE

Por otro lado, Nadal siempre mantuvo su fortaleza mental. Nunca dejó de pensar en que podría recuperar su nivel y mucho menos que sería de nuevo el jerarca de la ATP. Así fue como conquistó su décimo Roland Garros, sobre polvo de ladrillo, la superficie que no ha tenido un mayor patriarcado como el del tenista español. En el 2017 quiso imponerse a todos sus rivales y en casi todas las oportunidades los hizo ver minúsculos.

Él es aquel que siempre está dispuesto a dar lo máximo y no entiende otra manera que competir dando el máximo

“Vi a un Nadal muy dominante, una estructura de juego muy clara. Su cabeza sigue respondiendo muy bien y cuando se le fueron a acumular partidos los supo llevar y resistir físicamente. Sobre el final del año sí se había notado un cansancio y a eso se le sumaban problemas físicos de una temporada superdifícil. Él es aquel que siempre está dispuesto a dar lo máximo y no entiende otra manera que competir dando el máximo”, comentó el tenista argentino que se colgó la medalla de oro en la modalidad de dobles en los Juegos Olímpicos de Barcelona 1992.

E insistió: “Yo creo que el cambio tuvo que ver con ser más agresivo. Todo comenzó a ir de la mano de la combinación del drive. Uno que genera espacios, obliga a su adversario a retrasarse por esa pelota que va con mucho efecto y golpes que provocan en su rival que jueguen tiros cortos para él ir a resolver en la malla de forma contundente”.

Este año Nadal tuvo el mejor de sus regresos. Ganó 67 partidos y solo perdió 11. Conquistó seis títulos, dos de ellos fueron de grand slam (Roland Garros y el US Open). Todo esto estuvo acompañado de un cuerpo técnico que nunca dejó de pensar en qué sería lo mejor para él y quien lo impulso a un cambio, pese a que él se mostraba reacio a dejar una estrategia que tanto goce le había dado.

El equipo de Nadal siempre es muy ecuánime, muy de lo que es el perfil de Rafa. Cuando está en las buenas no se vuelven locos y cuando está en las malas lo manejan con tranquilidad

“El equipo de Nadal siempre es muy ecuánime, muy de lo que es el perfil de Rafa. Cuando está en las buenas no se vuelven locos y cuando está en las malas lo manejan con tranquilidad, con experiencia y mucha calma. En general estuvieron todos muy en sintonía, con un cuerpo técnico en general bastante numeroso que entiende cuáles son los roles de cada uno. En ese sentido Rafa siempre sabía estar alineado. En algunas cosas Rafa marca el camino y en otros Rafa entiende que se debe alinear a lo que determina su preparador físico, su entrenador o su médico. Es un ejemplo de obediencia”, dijo Frana.

Este espléndido nivel se robó todos los aplausos y admiraciones. Pasó de ser un jugador en medio de las dudas y que veía cerca el fin de su carrera a terminar el año como el mejor del mundo.

“Cuando un deportista deja durante muchos meses su actividad siempre habrá incertidumbre de si seguirá o volverá a un mejor nivel. Lo increíble es que no solo volvió a ganar los torneos que habitualmente ganaba y a mostrar su nivel, sino que hubo una evolución. Hubo un crecimiento y eso lo que más sorprendió. Como que sus versiones fueron hasta versiones mejoradas de lo que se vieron en el pasado”, dijo el comentarista de tenis.

Toni Nadal

Toni Nadal,, entrenador de Rafael Nadal.

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EFE

El reto ahora será mayor. Los reflectores y las miradas apuntan hacia él. Este 2017 terminó con problemas en una de sus rodillas y paró su actividad, porque sabe que se viene una temporada con mayores expectativas y nuevos retos. Su mentalidad será la de siempre: arrollar a todos y ser una leyenda viviente del tenis mundial. Enfrente tendrá a poderosos rivales y una nueva camada que querrá ponerlo en jaque, pero aún así sabrá cómo salir de problemas y poner a todo el mundo a sus pies.

“En general me imagino que seguirá acumulando resultados en polvo de ladrillo, porque es algo que se plantea año tras año. Buscará un número de récords en Roland Garros que puede ser inalcanzable. Nadal es una cuestión de superación, porque ya lo ha ganado todo”, concluyó Frana.




FELIPE VILLAMIZAR M.
Redactor de DEPORTES EL TIEMPO
En twitter: @FelipeVilla4

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