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Un día como hoy Rentería sentenció la Serie Mundial para los Marlins

El colombiano logró el título para el conjunto de la Florida, el juego se fue a 11 entradas.

Édgar Rentería

Rentería, con el trofeo de la Serie Mundial que ganó con los Marlins hace 21 años.

Foto:

AFP

Por: Deportes
26 de octubre 2018 , 04:33 p.m.

Este viernes el beisbolista colombiano Édgar Rentería cumple 21 años desde que le dio la victoria a los Marlins en el séptimo juego de la Serie Mundial contra los Indios de Cleveland. 

La crónica del día...

Craig Counsell estaba en tercera, Jim Einsenreich esperaba en segunda. Devon White miraba desde la primera. La casa de los Indios estaba llena de Marlins.

En la pizarra había dos outs y empate a 2 carreras.

Y el único colombiano, para más pistas un barranquillero, que ha jugado una Serie Mundial, se paró en la caja de bateo. Era el último turno al bate de los de la Florida, y el madero lo blandía amenazante Edgar Rentería.

Charles Nagy, uno de los lanzadores abridores de los Indios, era el sexto serpentinero en subirse a la loma de Cleveland. Fue la segunda vez, en toda la carrera, que ingresó como relevo. El sudor corría por la frente de Nagy, como escurría a gotas del casco de Rentería.

El derecho soltó la bola. Una curva que rompió en la esquina de afuera del plato.

Strike!, gritó y señaló el umpier al disparar su mano derecha al aire.

Dos a dos en la pizarra, los cojines congestionados, final de undécima entrada y el bateador con la cuenta en contra. El estrés elevado a su máxima potencia.

Nagy aceptó la seña del veteranísimo Sandy Alomar. La pelota voló hasta el plato. Rentería agitó el leño y le pegó. Seguro que le vio las costuras.

La bola salió disparada por encima del montículo. Nagy saltó y extendió su brazo como queriendo que llegara hasta el cielo, pero la bola fue más alta y lo sobró.

Rentería empezó a correr, como Counsell, que tenía en sus piernas la carrera del triunfo, del título.

La bola picó antes del segundo saco. Omar Vizquel, el guante de oro, el paracortos de los Indios, intentó llegar hasta ella, pero la vio pasar. Esa pelota siguió sobre la segunda base, quemó la arena y el pasto del Proplayer Stadium buscando el jardín central.

Rentería, que no le quitaba de encima la mira a la bola en su carrera a la primera, tiró el casco, levantó sus brazos, sonrió con esa blanquísima e inocente sonrisa y con la alegría de un chiquillo que acaba de cometer una pilatuna pisó la estación.

Una fracción de segundo antes, Counsell aterrizaba en el home y los Marlins se coronaban campeones de la Serie Mundial de Béisbol: 3-2 al final y el título.

Y los más de 67 mil espectadores que llenaron el estadio, como los millones de colombianos que siguieron el juego por TV, crearon un estallido con sus gritos. Rentería aseguraba la Serie.

Un colombiano, sí, un barranquillero del barrio Montecristo disparó el hit con el que se definió la Serie Mundial. El bateó el triunfo de los Marlins. El acabó con los Indios. El ganó el Clásico de Otoño.

El triunfo en su guante Pero el triunfo lo dio Rentería desde antes. No fue en ese infartante momento del undécimo inning. El partido lo ganó antes con el guante.

En la novena entrada, cuando los Indios ganaban 2-1, empezó a marcar el destino final del juego. A la defensiva, también hizo la jugada de la noche.

Recibió roletazo duro de frente del peligrosísimo Marquis Grissom y antes que jugar al dobleplay (en segunda y primera), lanzó al home y allí murió Sandy Alomar que amenazaba con poner el juego 3-1. Era importantantísimo evitar esa carrera. Y no entró. Fue el segundo out de la entrada. El out del partido.

Quién iba a pensar que un colombiano iba a definir la Serie Mundial? Pues bien, Rentería con su guante de imán, su brazo de cañón y su bate oportuno puso a los Marlins como el primer equipo de expansión en ganar el famoso Clásico de Otoño en solo 5 años.

El colombiano fue clave. Ganó el primer juego de postemporada con otro sencillo impulsador (contra los Gigantes), conectó el primer hit de su equipo en la postemporada, marcó la primera carrera, logró el out con el que ganaron el Banderín de la Liga Nacional contra los Bravos y, como si fuera poco, metió el metrallazo con el que los Marlins ganaron la serie Mundial.





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