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Yoreli Rincón, la 10 que puso a soñar al Atlético Huila

La referente colombiana marcó el penalti decisivo para conseguir la Copa Libertadores.

Yoreli Rincón

Yoreli Rincón, futbolista colombiana.

Foto:

Tomado de @YoreliRincón

Por: Deportes
02 de diciembre 2018 , 09:57 p.m.

A los cuatro años ya prefería la pelota de fútbol a jugar con muñecas. Ahora, por su talento, tiene una oferta profesional del Palmeiras de Brasil.

A los cuatro años, Hazleydi Yoreli Rincón Torres no jugaba con muñecas sino con una pelota de fútbol. Era su juguete preferido, el que la hacía feliz como ningún otro y con el que ya intentaba movimientos de malabarista.

“A ella siempre le gustó la pelota y además desde esa época jugaba muy bien. Por eso siempre la apoyé, incluso en contra de mis papás” dice su hermano Daniel, uno de los responsables de que Yoreli Rincón se haya convertido, en la mejor futbolista de Colombia.

La propia Yoreli confirma lo dicho por su hermano y, al hacerlo, sus ojos brillan igual que cuando se escapaba de la casa para darle patadas a la pelota, que además ya era su mejor amiga. “A mi mamá no le molestaba tanto que yo jugara, pero a mi papá, sí. Por eso mi hermano se inventaba cualquier cosa para llevarme a las canchas sin que ellos se enteraran. Incluso, él tenía una novia en Piedecuesta y generalmente decía que iba a visitarla y que me llevaba, pero en verdad nos íbamos a jugar”, afirma.

Paradójicamente, su papá, Elber Rincón, fue uno de los ‘culpables’ de que Yoreli se apasionara por el fútbol, ya que por entonces tenía una fábrica de balones y ella se apropiaba de algunos para disfrutar del juego y perfeccionar sus condiciones.

Yoreli recuerda esos momentos en medio de la algarabía de la gente, que la felicita con frases, palmadas en la espalda y aplausos, en reconocomiento a su gran actuación con la Selección Colombia femenina.

La jugadora, natural de Piedecuesta, fue el símbolo del equipo tricolor en el reciente torneo Suramericano de Bucaramanga y el hecho de llevar el número 10 en el uniforme no fue coincidencia, pues mostró una refinada capacidad técnica y también liderazgo.

Al cumplir 11 años, Yoreli empezó a jugar fútbol en serio. El técnico del Club Nantes de Floridablanca, Víctor Hugo González, la observó y no dudo en proponerle jugar en el equipo masculino. Ante esta invitación y la insistencia de Yoreli, sus padres no tuvieron otra alternativa que acceder.

“Aunque al principio no les gustaba, cuando entré al equipo me acompañaban a los partidos y me apoyaban. ¡Eso era lindo!”, agrega. Sin embargo, Yoreli también sufrió. Al ver que en Floridablanca no tenía futuro jugando con hombres y que en la selección de Santander la habían rechazado, empezó a buscar opciones de formar parte de equipos femeninos en otras regiones del país.

González, convencido del talento de Yoreli, mandó videos a las Ligas de Bogotá, Antioquia y Tolima; tocó puertas para ver si la adoptaban futbolísticamente.

En las dos primeras no respondieron, mientras la de Tolima ofreció llevarla a prueba. Fue así como después de un entrenamiento le dieron el sí. “En Ibagué demostré que sí podía jugar como yo quería”, asegura Yoreli, quien recuerda con agrado cómo le anotó a Santander en un Torneo Nacional. “A ese mismo equipo que no me quiso, le hice un gol y le ganamos en un campeonato. Yo creo que en ese momento la entrenadora se arrepintió de haberme rechazado”. 

En el 2007, Yoreli se coronó campeona Nacional con Tolima, hecho que le hizo ser  convocada posteriormente a la Selección Colombia Sub-17. Su nombre empezó a ser reconocido en el país y fuera de él, ya que sus gambetas, su fuerte remate y su astucia brillaron en el Suramericano de Chile, aunque no tanto en Nueva Zelanda. “Esa fue una alegría muy grande, siempre soñé con estar en un Mundial y lograrlo era algo demasiado importante; es algo indescriptible”, confiesa.

En el Mundial, sin embargo, no pudo desplegar a tope sus virtudes, porque poco antes de iniciarse el torneo sufrió una lesión muscular. Desde ese momento se propuso como meta principal jugar el Suramericano de Bucaramanga y obtener una nueva clasificación mundialista. 

Para ello, Yoreli Rincón se trasladó a Bogotá y empezó a jugar con el club Goldstar, con el que adquirió más experiencia y madurez para integrar la Selección Colombia Sub-20 y convertirse en la figura del equipo en el reciente Suramericano de Bucaramanga.

En Santander, Yoreli fue profeta en su tierra y se ganó la admiración de sus paisanos, que durante las dos semanas del certamen hicieron fila para tomarse fotos con ella y pedirle autógrafos.

La ‘10’ de Colombia les respondió con creces a sus admiradores y con el mismo gusto con el que jugaba cuando tenía cuatro años, con la desfachatez para intentar un túnel, una gambeta o un ‘ocho’ a sus rivales.

Mientras tanto, Yoreli Rincón celebra títulos, este domingo alzó la Copa Libertadores de América al ganarle la final al Santos, y al anotar el penalti definitivo para dar la vuelta Olímpica. con el Atlético Huila 



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