Santa Fe Vs Junior: análisis del partido - Copa Sudamericana - Fútbol Internacional - Deportes - ELTIEMPO.COM
Fútbol Internacional

Junior hizo colapsar más a Bogotá: venció 0-2 a Santa Fe en la Copa

Teo Gutiérrez y Piedrahita ponen a los de Barranquilla con un pie en la final de la Suramericana.

Junior

Junior ganó 0-2 a Santa Fe, en el juego de ida de la semifinal de la Copa Suramericana.

Foto:

AFP

Por: REDACCIÓN EL TIEMPO
08 de noviembre 2018 , 10:57 p.m.

La tarde-noche de este jueves en Bogotá condensó varias historias de terror, desórdenes y lamentos tras las marchas estudiantiles que colapsaron toda la ciudad. Santa Fe no fue ajeno a la anarquía que se vivió en la capital, perdió los papeles y fue superado 0-2 por el Junior de Barranquilla, en la semifinal de ida de la Copa Suramericana, que con orden y eficacia se vistió de autoridad y puso medio pie en la final del torneo continental.

Mientras los transeúntes que intentaban llegar a su casa se enfrentaban a los manifestantes a punta de insultos, en El Campín, Santa Fe y Junior se trenzaban en una batalla para ver quién pegaba más fuerte. Entre el minuto 13 y el 23, el árbitro uruguayo Esteban Ostojich tuvo que sacar cuatro amarillas (Jeferson Gómez y Victor Cantillo, en Junior, y Diego Guastavino y Yeison Gordillo, en Santa Fe).

Pero así como algunos afectados en las protestas entendieron que había que encontrar soluciones al caos y caminar por las calles hasta encontrar una salida, también hubo jugadores que se dieron cuenta de que dejar de darse patadas era su mejor opción para llegar al gol.

Así, pues, Jarlan Barrera y Teófilo Gutiérrez se vistieron de pacificadores. A los 39 minutos aprovecharon que el mediocampo de Santa Fe tenía una capucha puesta y en tres toques, Teo quedó mano a mano contra el arquero ‘Rufay’ Zapata, a quien dejó tirado en el piso y empujó el balón a la red para el gol.

Lamentablemente, en muchas ocasiones la policía no soluciona nada y así como en las marchas apareció para generar más desórdenes, como los que se vieron en la calle 100, en el partido, el línea de occidental levantó la bandera para invalidar el gol.

Sin embargo, afortunadamente para el Junior llegó el VAR y puso las cosas en su sitio. La tecnología determinó que Teo había arrancado casi tres metros habilitado y que el jugadón fue totalmente lícito.

Ante la adversidad, Santa Fe tuvo una rápida reacción, pero Junior puso su barrera en defensa tal y como estaban los Transmilenios por toda la Caracas formados sin poder andar. Aunque en la defensa del Junior hubo fisuras y Guastavino y Carlos Arboleda pudieron empatar, pero no fueron precisos.

Al finalizar los primeros 45 minutos, todavía había hinchas que apenas llegaban a El Campín para ver el partido tras la maratónica carrera en medio de los gases lacrimógenos, bolas de pintura y bloqueos por doquier en todas las vías. La diferencia era apenas de un gol, y la esperanza estaba viva.

Pero Junior tenía otros planes. Apenas a los tres minutos del segundo tiempo, Luis Díaz y Marlon Piedrahíta elaboraron una pared, y, con una bomba molotov, este puso el balón en la red lateral para el 0-2.


El segundo gol dejó a Santa Fe al borde del nocaut; fueron varios minutos en los que los locales no veían una y solo perseguían el balón de lado a lado, buscando una respuesta; un bus que lo llevara a ver una luz.

Pero no hubo ninguna ruta del SITP, ni TransMilenio ni taxi que llevara al rojo; la vía fue la de la señora en la calle 97 con carrera 19, que ante el desespero, ni corta ni perezosa arrolló a varios estudiantes para salir del trancón. Durante la última media hora fue la hermosa táctica “4-4-como sea”.

Facundo Guichón y Jorge Aguirre, que entraron en el segundo tiempo, le dieron otro aire a Santa Fe y con disparos al arco, de donde vinieran, pusieron en aprietos a Sebastián Viera, que sacó sus reflejos felinos para dejar en cero su arco.

Faltando cinco minutos apareció otra vez la policía; mal. Y de nuevo el VAR hizo justicia tras una patada criminal de Javier López a Jarlan. El juez había sacado amarilla, pero la tecnología supo que el central de Santa Fe puede acompañar al delincuente que le prendió fuego a un policía en la tarde.

Se acabó la noche en Bogotá, una ciudad que quedó trastornada por sus habitantes; y Santa Fe acabó aturdido, pero no muerto: aún falta la vuelta para intentar la hazaña en Barranquilla.

CAMILO MANRIQUE V.
Redactor de EL TIEMPO
En Twitter: @camilomanriquev

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