Perfil de Miguel Ángel Russo, técnico de Millonarios - Fútbol Internacional - Deportes - ELTIEMPO.COM
Fútbol Internacional

Miguel Ángel Russo, el campeón del optimismo

Lo que le habían pintado como un infierno terminó en paraíso, al ganar la estrella 15 para Millos.

Miguel Ángel Russo

Miguel Ángel Russo (der.), técnico de Millonarios, celebra con el preparador físico Guillermo Cinquetti.

Foto:

Héctor Fabio Zamora / EL TIEMPO

18 de diciembre 2017 , 10:12 p.m.

La intempestiva salida de Diego Cocca le dejó una puerta abierta que a estas alturas de su vida quizá no esperaba trasponer. Le pintaron que Millonarios esto, que Millonarios lo otro, que no tenía plantel, que la impaciencia de los hinchas, las presiones, que es un club complicado… Miguel Ángel Russo fue un novio sencillo: dio el sí de inmediato y entró confiado, con una sonrisa. Y lo que le habían pintado como un infierno terminó en paraíso. Millonarios ya es una parada especial en el largo viaje de su vida profesional, que cuenta con 19 estaciones. Estos once meses y medio han sido para él de una hermosa intensidad.

–No he dirigido tanto en el exterior porque no he querido salir del país. Valoro mucho lo de mi familia, que me acompañó en todo momento acá; van, vienen, siempre hay mucha gente en mi casa, estoy rodeado. Aparte es fácil venir de Buenos Aires, hay muchos vuelos. Estoy muy cómodo con la gente de Millonarios y muy cómodo en Bogotá, me siento respetado, me pasa en general cuando voy a Chile, a Paraguay, a Uruguay, donde viajo seguido, respetan el pasado futbolístico de uno y eso lo hace sentir halagado.

Logró la Copa Libertadores con Boca en el 2007, había sido semifinalista en gran campaña con Universidad de Chile en 1996 (los eliminó River con un arbitraje discutidísimo), fue campeón en Vélez, ganó tres ascensos con clubes importantes como Estudiantes, Lanús y Rosario Central. No obstante, esta estrella de Millonarios le quedará bordada en el pecho.

–Esto es una bisagra en mi carrera hacia lo más alto, no es un título más, por varios motivos: el momento que vivía el club, porque fue ante el rival clásico... Nos vamos a morir y se va a seguir hablando de esta final. Es un antes y un después, para el club, para los jugadores y para mí; un campeonato que va a quedar en la historia como algo distinto. Personalmente uno lo vive siempre como si fuera el primero, pero además se da en el extranjero, con las dificultades que eso genera, y en un lugar donde Osvaldo Zubeldía, Bilardo, Verón fueron campeones, lo cual tiene mucho que ver con mis raíces. Es la gente que me formó.

Lo dirigió el primer Bilardo técnico y jugó con la última versión de la Bruja Verón. Y se enorgullece de su cuna. Nació y se crio en el laboratorio de Estudiantes de La Plata, el del trabajo, el esfuerzo, el compromiso, los detalles, las pelotas paradas, los centros con pierna cambiada, los cabezazos que ganan partidos y campeonatos. Los goles de Matías de los Santos y Cadavid en las finales son ensamblados en Colombia, pero los componentes vienen de la fábrica estudiantil.

–Se habló mucho de la fuerza aérea de Santa Fe, que debíamos cuidarnos especialmente de eso, y es cierto, pero Millonarios también tiene lo suyo, ¿no?

Pese a todo, nunca se lo vinculó futbolísticamente con el bilardismo; por el contrario, su Boca campeón 2007 era bastante ofensivo.

–El estilo futbolístico es otra cosa, porque el fútbol va cambiando y las ideas se van distanciando, pero me formaron en la vida, como ser humano, Estudiantes te forma, es el mayor legado que me dejó, y esa escuela de vida se transmite de generación en generación.

Cuando le sugieren de las limitaciones de su plantel sale al paso enseguida, en su estilo correcto, no desafiante, sí contundente.

–Los números indican que es el segundo equipo con mayor cantidad de puntos en el año, uno de los más goleadores, una de las defensas menos batidas… Eso habla de una regularidad, y en los momentos más difíciles, como cuando nos quedamos afuera de la Copa Águila, el equipo no se cayó, al contrario, agarró la onda ganadora y no paró más.

–Miguel, tal vez la prensa y el hincha exageren, pero sostienen que el 70 o el 80 por ciento de este título es obra de Russo.

–¡Noooo…! Este es un grupo muy fuerte de la cabeza y ha sido muy humilde, se alimentó siempre en la adversidad, fue muy cuestionado por ese clamor de que Millonarios no tenía figuras y ha ido creciendo, no ha contestado a una sola crítica, ha aguantado todo y ha sacado fuerzas de donde no tenía. Y eso fue clave, porque normalmente en el fútbol prevalecen los egos, pero los jugadores han dejado todos los egos de lado. En eso sí creo que el cuerpo técnico ha colaborado. Y se han repuesto de situaciones adversas. Hay muchísimo mérito de los jugadores, también de la directiva y nuestro de no perder la calma. Fue clave que después del primer semestre comenzáramos a hablar de renovación; los jugadores entendieron cuál era el camino, el club, yo, todos.

Si el primer gol de Santa Fe a los 16 minutos de la final supuso un golpe inesperado, el segundo de Morelo, a ocho del final, pareció más bien un mazazo. Pero ahí las cámaras enfocaron a un Russo compuesto, sereno pese a todo.


–Siempre tuve fe porque este grupo responde bárbaro, de la cabeza no se cae, sí fue duro el final del primer tiempo. En el vestuario les dije que yo quería jugadores para finales, que en el primer tiempo no habíamos estado como nosotros podemos estar y que para los que no habían tenido nunca enfrente la posibilidad de un título, esta era la primera vez, pero era hoy, no mañana. Por suerte lo entendieron y salieron a jugarse. Les vi cambiando la carita y eso me animó. Después del primer gol nos enderezamos en el juego. Y aunque llegó el segundo de ellos, tenía una luz de esperanza.

Hace un culto de la amistad, del cuidado en el aspecto personal, siempre impecable, de las formas para el trato y la sobriedad verbal. Gusta de la charla de café. Va mucho a Uruguay, donde tiene un apartamento. De allí se llevó a De los Santos.

–De los Santos es un producto de las charlas de café con mis amigos, con el portero del edificio, de hablar con el taxista. A todos les pregunto por jugadores. Varios me recomendaron a Matías y lo traje a mitad de año. Nos va a dar mucho.
Quería traer a Palacios también, el 9 de Peñarol. En ese momento no se hizo; terminó el año con 27 goles. Ahora ya no se puede, piden una locura.

En una extensa nota en El Gráfico del año 2003, de lo único que se ufanaba era de tener buen relacionamiento con los jugadores. ¿Por qué? Le preguntó el periodista:

– Porque soy claro y no miento. El jugador es el que mejor entiende estas cosas. Si marcás las reglas de entrada, es más simple.

Miguel es seguramente el primer gran acierto de Gustavo Serpa y Enrique Camacho en la dirección de Millonarios. “Encontramos en él una gran solidaridad de entrada, entendió el proyecto y las necesidades del club. Y de inmediato se adhirió a la causa y fue un líder de esta. Y un ejemplo concreto es la sede deportiva. Cuando él llegó estábamos en la tarea de definir qué queríamos hacer. No solo le gustó la idea, se involucró tanto que hoy es uno de los más fervientes impulsores”, relata Serpa.

Creyó desde el instante en que se subió al avión para ir a Bogotá. Fue el campeón del optimismo.

Jorge Barraza
Para EL TIEMPO
@JorgeBarrazaOK

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