Participación de Messi en otro Mundial está en veremos,luego de derrota frente a Francia - Fútbol Internacional - Deportes - ELTIEMPO.COM
Fútbol Internacional

El peor Mundial de Messi y quizás no vuelva a tener la oportunidad

El crac argentino perdió frente a Francia en los octavos de final en Rusia.

Messi

Ahora habrá que dejar pasar un tiempo prudencial para plantear el mismo interrogante de si Messi va a Qatar 2022.

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Dylan Martinez / REUTERS

01 de julio 2018 , 09:51 a.m.

Didier Deschamps se apartó del eufórico festejo de sus jóvenes jugadores tras el trepidante 4-3 sobre la Argentina para acercarse a un futbolista que parecía petrificado. Llegó desde atrás, por eso Lionel Messi no sabía quién lo estaba consolando. No podía ser Jorge Sampaoli, que apenas terminó el partido se fue al vestuario. El abrazo del técnico francés fue genuino, un gesto noble de alguien que en 1998 fue campeón mundial, ese objetivo que quizás ya nunca alcance el ‘10’ argentino.

Antes del Mundial, si se le preguntaba a los Messi si el de Rusia sería su último Mundial, la respuesta llegaba con convicción: "No, va a estar en Qatar, va a llegar bien aunque tenga 35 años, jugará más atrás, repartirá más juego en vez de ser el que defina, pero va a llegar bien". Ahora habrá que dejar pasar un tiempo prudencial para plantear el mismo interrogante, porque la Copa del Mundo es ya, clarísimamente, el arcón de los malos recuerdos de Messi. Javier Mascherano le pidió que siga, pero podría suceder que Messi no quiera saber nada más con la selección.

Fanático de la celeste y blanca desde que era un nene, esa camiseta le hizo conocer los costados más duros del fútbol, aunque le haya dado también enormes alegrías. Si José Perkerman lo dejó en el banco en 2006 ante Alemania, en un partido en el que los locales veían con profundo temor la posibilidad de enfrentarlo, en 2010 sufrió a Diego Maradona como técnico. Brasil 2014 fue un logro con el subcampeonato, pero Messi falló en la final ante Neuer un gol que metió muchísimas veces en su vida,
llegando en diagonal desde la izquierda.

Es el día de hoy que, cuatro años después, nadie en su familia le habla de aquel gol que no fue. "Le duele demasiado", explican. Seguro que duele, pero aquello fue al menos en la final. Rusia 2018, en cambio, entró en la historia como el Mundial más incomprensible en la carrera del crac del Barcelona, y no sólo por el adiós en octavos de final. Consuelo de tontos: si pasaron veinte años y nadie sabe a ciencia cierta qué le sucedió a Ronaldo en la final de Francia 98, bien pueden pasar unos días, semanas y, cómo no, años, hasta tener claro qué le pasó a Messi en la peor Copa del Mundo de su carrera. Las tres semanas en Rusia abollaron de forma importante su imagen de mejor jugador del planeta. Que Cristiano Ronaldo siguiera su camino un par de horas después sólo habla de lo competitivo que es el fútbol de hoy.

Brasil 2014, un Mundial de siete partidos para la Argentina, mostró a un Messi que fue de mayor a menor. Sin él no se hubiera superado la fase de grupos, pero con él no se pudo imponer una ventaja decisiva en la final. Rusia, en cambio, fue otra cosa, un casi permanente querer y no poder. O peor: la impresión de que por momentos lo abrumaba la certeza de que el asunto no tenía solución. Es bien cierto que la selección de Sampaoli fue caótica y cayó como pocas en el pecado habitual con Messi, el de no saber qué hacer con él, el de no hacerle llegar la pelota en el momento y el lugar adecuados.

Pero a esta altura de los tiempos, con casi 13 años en la selección, Messi debe tener cierta idea concreta de cuál es el problema. Lo llamativo, entonces, es que no le encuentre al menos algo que se acerque a una solución. El ‘10’ sólo brilló ante Nigeria, con un gol y un enorme despliegue de fútbol cuando el equipo estaba contra las cuerdas. Tuvo de aliado a Ever Banega, algo que no sucedió este sábado ante Francia. Lo más llamativo, sin embargo, fue lo sucedido tras lanzar mal un penal en el debut ante Islandia. Messi entró en días de silencio e introspección, que se profundizaron con la derrota por goleada ante Croacia. Todo un enigma.

En todo caso, el ‘10’ es demasiado grande como para que el fútbol se apresure a amortizarlo. Lo dijo este sábado Paul Pogba, uno de esos franceses impetuosos que lo echó del Mundial: "Hace 15 años que lo veo jugar a Messi. Aprendo de él y me hace amar al fútbol. Siempre va a ser mi ídolo".

Un torneo lejos de Antonela

A diferencia de Sudáfrica y Brasil, cuando su entonces novia fue una visita y una presencia frecuentes, Lionel Messi vivió Rusia 2018 lejos de Antonela Roccuzzo. Su esposa y sus tres hijos recién lo visitaron el viernes tras no haber estado ni en los tres primeros partidos, ni en su cumpleaños.

La familia Messi alegó una gripe y resfrío de un par de los más chicos para demorar el viaje desde Rosario, primero, y desde Barcelona, después. Antes de que comenzara el Mundial se filtró un video en el que Messi bromeaba con su compañero y amigo Sergio ‘Kun’ Agüero. ¿Influyeron realmente en su ánimo todas las especulaciones que se desataron a partir de las "cositas lindas" de las que ahí se hablaba, y que nadie puede afirmar categóricamente en qué consisten?

LA NACIÓN (Argentina) / GDA

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