Fútbol Internacional

El secreto tras la demora de la Conmebol (Opinión)

En un Tribunal de Disciplina de cinco, el argentino no podía votar, al igual que el brasileño.

05 de noviembre 2018 , 08:51 p.m.

Ni la velocidad ni la transparencia han sido históricamente señas distintivas de la Conmebol. Y aunque muchas cosas hayan mejorado desde que Alejandro Domínguez está al frente, las inercias del pasado son potentes. A las llamativas demoras para sancionar a Marcelo Gallardo y Guillermo Barros Schelotto antes de la vuelta de las semifinales se les sumó la ‘final limbo’, el partido con asterisco. Era Boca vs. River. ¿O era Boca vs. Gremio?

Era Boca vs. River, no podía ser otra cosa. “Fallar en contra del superclásico era fallar en contra de la propia Conmebol”, aseguró a La Nación un hombre que estuvo toda la semana en el corazón de los tironeos entre Núñez y Asunción. “Esta final entre Boca y River es lo mejor que le podía pasar internacionalmente a la Conmebol para promocionar la Copa Libertadores a nivel mundial. No hay partido que genere más atracción”. Y es así. No hay nada más distintivo del fútbol suramericano que el superclásico argentino. ¿Arruinar algo que sucede por primera vez? No, dijo la Conmebol, aunque para llegar a ese ‘no’ le regalara un sábado de tensión extrema a Rodolfo D’Onofrio, a toda la comisión directiva y, sobre todo, a los hinchas.

Llovió intensamente ese día en Asunción, una ciudad a la que no llegaron ni abogados ni dirigentes de River, aunque sí de Gremio, el equipo interesado en cambiar la historia. El descargo de River ante el pedido brasileño de descalificación había ingresado recién a las 2:20 de la madrugada del viernes a las oficinas cercanas al aeropuerto de Asunción. En parte, por eso es que no se resolvió nada el viernes: se necesitaba tiempo para analizar los argumentos de River.

“Las normas no se aplican por analogía”, argumentó River en un escrito largamente meditado, en el que se destacó que no existe en el reglamento de la Conmebol un artículo que prevea la pérdida de un partido ante las indicaciones de un técnico.

¿Por qué se demoraron tanto en Asunción para anunciar la decisión? La obsesión de la Conmebol se resumía en una palabra: unanimidad. En un Tribunal de Disciplina de cinco integrantes, el miembro argentino, Carlos Hernán Pirota, no podía votar, al igual que el brasileño, Antonio Carlos Meccia. Apartados los dos nacionales de países involucrados, todo estaba en manos del paraguayo Eduardo Gross Brown, la venezolana Amarilis Belisario y el chileno Cristóbal Valdés. Dos de los miembros estaban a favor de rechazar el pedido de Gremio de descalificar a River, mientras que uno lo admitía. La Conmebol no podía darse el lujo de la sospecha, de que solo dos de los cinco miembros del Tribunal de Disciplina decidieran. Y así fueron pasando las horas en la tarde del sábado, interminables horas hasta que el 2-1 se convirtió en 3-0 para que River, al fin, pudiera respirar.


Sebastián Fest
Periodista de La Nación (Argentina-GDA)

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