Fútbol Colombiano

Azules y Rojos, en blanco y negro (Opinión)

Santa Fe y Millonarios tienen más excusas que los puntos que llevan en la tabla.

14 de septiembre 2018 , 08:35 p.m.

Que es que “merecimos más”, que es que “tenemos muchos partidos seguidos”, que es que “creamos y no definimos”, que es que “un error nos cuesta un gol”, que es que “hicimos todo para ganar y no ganamos”, que es que “jugamos bien, pero empatamos mucho”, que es que “tenemos más ganas que juego”, que es que los árbitros, la cancha, el balón y las lesiones... Santa Fe y Millonarios tienen más excusas que los puntos que llevan en la tabla.

Van nueve fechas, ya arrancó la décima, y ambos equipos deambulan por el campeonato como si todavía estuvieran en pretemporada. ¿No se han enterado de que ya va la mitad de la Liga? ¿No les han contado que Equidad, el chico de la capital, va de puntero? ¿No se han dado cuenta de que están comprometidos para clasificar?
No se puede reparar en el papel –ni en la tabla– lo que no se hace en la cancha. Ambos equipos tienen dificultades. Millonarios tiene 11 puntos y hoy está por fuera de los ocho; Santa Fe llegó a 14 y está en la frontera, de octavo. Pero ha sufrido igual que su tradicional rival de casa. A ambos les va a anochecer la Liga, y ellos siguen amaneciendo. Con un panorama en blanco y negro.

Sus campañas son tan irregularmente parejas que los dos equipos grandes e históricos de Bogotá caben en un solo costal. Porque sus diagnósticos no son tan diferentes: a Millonarios, que está más grave, al menos en la tabla, le quema jugar en Bogotá. No ha ganado de local un solo partido en este arranque de campeonato, que ya no es tan arranque: cinco juegos, cero victorias; cuatro puntos de 15 disputados; 11 puntos escapados de casa. Es tan mala su campaña de local que hoy agradece jugar en Montería contra Jaguares...

En El Campín el equipo anda como en un pantano: sufre, se hunde, se entierra. Su técnico, Miguel Ángel Russo, lo sabe, pero no encuentra la fórmula para remolcarlo. No gana porque le falta profundidad y gol. Acá le han quitado puntos Chicó y Rionegro Águilas –esos son los que más duelen, los que pueden hacer falta al final–, pero también se los llevaron Medellín, Cali y Junior. De nada le sirve a Millonarios tener la pelota, atacar e intentar los 90 minutos –exagerando el dato– si no anota, si no gana. En la fecha pasada se encontró el empate contra Junior por un penalti ficticio. Millonarios no anda, gatea, y así puede que no llegue al final.

De visitante, el equipo mejora, se siente más cómodo. Venció a Patriotas, al América; le empató a Nacional y solo perdió contra Alianza –otros puntos que pueden doler–.
Es cierto que parecen un hospital, con Jhon Duque, Santiago Montoya, Matías de los Santos, Roberto Ovelar y César Carrillo en recuperación. Y que Mackalister Silva apenas regresa. Pero con todos ellos también perdió puntos. Debe excusarse menos y ganar más.

En el mismo costal está a Santa Fe, pero, que aunque sí ha ganado de local, tiene falencias similares. Es un equipo raro. Tan taro que parece mentira que tenga 14 puntos y esté de octavo, gracias a que encadenó dos victorias seguidas, contra Envigado y Huila –los puntos que no se deben perder–. Así tomó un aire, asomó la cabeza, aunque por su juego y funcionamiento aún parece ahogado.

Si el gran problema azul es su campaña de local, el lío rojo es más de forma. El equipo no gusta. También tiene bajas, porque se le lesionaron Leandro Castellanos y José Moya, que se pierden el resto del año, y Juan Roa, que apenas está de regreso. Pero sus fallas van más allá de la mala suerte y los pretextos. Santa Fe ha sido un equipo mezquino. Promulga que le gusta tener el balón, pero no promulga que no sabe qué hacer con él. Le faltan, como a Millos, profundidad, efectividad y goles. Además, es el equipo de los empates, lleva cinco, un registro que solo le podía igualar un equipo tan irregular, sí, Millonarios... ¿Así cómo les va a rendir? Equidad ha empatado uno y ganado nueve. Por eso es el puntero.

La hinchada de Santa Fe aún espera al Seijas que conoce y al Guastavino que todavía no conoce. Espera los goles que siempre hace Morelo (lleva 3, pocos) y los que no hacen ni Carmelo ni Bentancourt. No están pidiendo poesía, piden victorias. Y hoy, cuando reciben a Chicó, no quieren nuevos pretextos.

El martes, Santa Fe y Millonarios jugarán el clásico internacional de la Copa Suramericana, suficiente disculpa para que las hinchadas afilen sus emociones, aunque, por ahora, los equipos solo despiertan angustias y escepticismo. Pueda ser que ambos ganen hoy y queden mejor ubicados en la tabla. Eso no reparará todos sus males, pero será un analgésico. De paso, alimentará la esperanza de que el clásico que viene sea con goles y no con empates, tampoco con excusas.



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PABLO ROMERO
Redactor de EL TIEMPO
En twitter: @PabloRomeroET

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