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Entrenamiento neuronal: la fórmula de Equidad para buscar el éxito

Con mucho ingenio e innovación artesanal, en el equipo de fútbol bogotano se entrena el cerebro.

Equidad

El psicólogo deportivo de Equidad, Felipe Camacho, coordina un ejercicio en el muro de precisión. Aquí se trabajan las habilidades del cerebro.

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Equidad

Por: Pablo Romero
28 de octubre 2018 , 02:22 p.m.

Es una jaula. Adentro hay un futbolista. Una máquina le lanza balones, y él debe apuntar a un cuadrado que se ilumina en cualquier parte de la jaula. Así funciona la sofisticada máquina de pases del club Borussia Dortmund de Alemania, un sistema impensado, por costos, para un equipo colombiano.

Pero en Equidad, equipo profesional de Bogotá, no hay barreras: tienen su propia máquina artesanal de pases, así como otras herramientas para estar a la vanguardia y, de paso, trabajar el cerebro. En Equidad, la mente se entrena con mucho ingenio.

Es la sede deportiva del equipo, en el norte de Bogotá. El cuerpo técnico, comandado por Luis Fernando Suárez, junto al psicólogo Felipe Camacho, tiene dispuesto un sistema de entrenamiento que se sale de lo convencional en el fútbol colombiano.

Durante 30 o 45 minutos, de dos a tres veces a la semana, los jugadores entrenan la toma de decisiones, la precisión, la agilidad cognitiva, la visión. No cuentan con la tecnología que tienen los mejores clubes del mundo, pero toman los ejemplos y, con mucha creatividad, modelan los ejercicios más provechosos para sus jugadores.

Máquina Criolla

Un futbolista pasa al centro del rectángulo, que es casi un cuarto de la cancha normal. Tiene cuatro compañeros, uno en cada esquina, que hacen la función de máquina lanzapases.

El del centro no sabe de dónde vendrá el balón. Cuando lo recibe, le gritan un color. Entonces debe apuntar a uno de los cuatro arcos pequeños que están allí distribuidos y diferenciados con hojas de colores –no con luces, como la máquina profesional–.

Dispara. Recibe el siguiente pase, desde otra esquina, y remata hacia otro color. Luego otro, y otro más. Y cada vez más rápido.Con esta máquina criolla, Equidad simula la sofisticada máquina de pases del Dortmund para potenciar técnica y concentración. El objetivo es el mismo.

“Es parecido a la máquina que tiene el Borussia, solo que esa máquina vale dos millones y medio de euros y es muy linda, je je je. Nosotros hacemos lo nuestro. Como buenos colombianos buscamos de manera artesanal hacer cosas que les pueden ayudar a los jugadores.

Con esa máquina del Borussia, el jugador debe patear donde se abra la portería; nosotros, guardando las proporciones, recreamos esa situación”, explica el técnico Suárez.

La improvisada máquina de pases ha sido una de las numerosas ideas que han tenido en Equidad. Pero tienen muchas más. Un día compraron parches de pirata para cubrir el ojo fuerte del futbolista y entrenar el más débil. Luego fueron por balones para ciegos (los que tienen cascabel adentro), vendaron los ojos de los futbolistas y así trabajaron el sentido del oído.

El psicólogo Camacho cuenta que no se gastó más de 12.000 pesos en unos pimpones con los que simulan un sistema de entrenamiento que usa el Bayern Múnich, con bolas de colores de diferentes tamaños, para activar el mayor número de áreas del cerebro.

“Tratamos de no vararnos por nada. Guardando las proporciones, lo que hacemos es coger el ejercicio y lo replicamos artesanalmente, con las uñas, pero cumpliendo el mismo objetivo”, dice Camacho.

Nosotros hacemos lo nuestro. Como buenos colombianos buscamos de manera artesanal hacer cosas que les pueden ayudar a los jugadores

Hacia la tecnología 

El arquero titular del equipo, Diego Novoa, que este semestre acumuló 664 minutos sin recibir gol, pasa al frente, en tenis, dentro de un salón, y se pone unas gafas negras que parecen para ver una película 3D.

En realidad tienen una tecnología de cristales líquidos que permite modificar el campo visual. A veces se cierra un lente y Novoa queda ciego de un ojo; a veces, el lente parpadea y reduce su visión.

Detrás del arquero no está el arco, es una pared de precisión, que es azul y tiene pintados símbolos alfanuméricos. “¡Arriba, abajo, a la derecha!”, le ordena el entrenador, y Novoa, que no puede ver en plenitud, obedece para atrapar el balón.

“Arriba, abajo, ¡rojo!”, y el arquero corre a ambos lados y luego va atrás para tocar en el muro el círculo de ese color. “¡Arriba, abajo, ¡dos!”, y así sigue el movimiento cíclico. Cuando se quite las gafas y vaya a la cancha, el cuerpo técnico y psicológico esperan que su capacidad, agilidad y reflejos sean más eficientes.

Lo mismo pasa con los volantes, los defensas, los delanteros. Ellos ya no atrapan la pelota, sino que la recepcionan, se giran y definen en un pequeño cuadrado, uno verde, otro rojo, según le indiquen. Este es solo uno de los modelos que han aplicado para potenciar las capacidades cognitivas de los futbolistas.

“Las gafas exigen al mismo tiempo las conexiones entre el sistema visual, la interpretación cerebral y los movimientos del cuerpo. Sirven porque de los órganos, el que más copia el cerebro son los ojos, que captan la mayor parte de la información. Cuando distorsionamos, obligamos al cerebro a que utilice otros recursos, para que potencialice otras habilidades”, dice Camacho.

entrenamiento

Estas gafas reducen la visión del futbolista y potencian otras habilidades del cerebro.

Foto:

Archivo Particular

Aunque lo artesanal es un recurso, el club ha hecho esfuerzos para adquirir equipos tecnológicos como estas gafas, llamadas técnicamente estroboscópicas, y que son comunes en equipos deportivos en Estados Unidos y Europa.

“La gran diferencia entre lo artesanal y la tecnología es que con lo tecnológico podemos medir rendimientos y tener resultados. Por ejemplo, con las gafas podemos saber por qué ojo ve mejor el jugador. Con lo artesanal, no. Pero nos sirve para trabajar la técnica y otros aspectos importantes”, dice el psicólogo de Equidad.

Si antes trabajaban ejercicios específicos con papeles de colores, ahora tienen un sistema inalámbrico con luces led controlados por una tableta, para trabajar distintos tipos de rendimiento, como velocidad de reacción, agilidad y coordinación.

Además, cuentan con un software de evaluación de entrenamiento para potenciar las habilidades visuales y senso-motoras. El ingenio en Equidad no se detiene.

Los resultados

El jugador está atento, debe atrapar en el aire una bola de equis color que arroja un compañero, pero no sabe cuál de las cuatro bolas caerá. El jugador ve que es la verde, la agarra antes de que toque el piso y debe ir a patear la pelota que está junto a otra bola verde; corre atrás a tocar un cono y regresa al puesto.

Entonces cae la bola naranja, y vuelve a empezar el ciclo. Todo en fracción de segundos. El futbolista trabaja al mismo tiempo su sistema físico y neuronal. Este es uno de los muchos ejercicios que ha implementado el equipo.

La idea de entrenar el cerebro nació en la cabeza de Suárez hace dos años y medio, por su experiencia internacional en selecciones como Ecuador y Honduras. Un día le dijo a Felipe, el psicólogo –de amplia trayectoria en Atlético Nacional– que tenían que innovar, que tenían que traer evolución al entrenamiento.

Entonces empezaron a aterrizar sus conocimientos interdisciplinarios para aplicar lo que llaman el neuroentrenamiento, área en la que ambos se han venido capacitando. El uso de la tecnología es fundamental. Y en el equipo están orgullosos de eso

“Nuestro médico, Cristian Quiceno, estuvo en un simposio en Barcelona y nos mandó fotos sobre lo que hacen allá, y orgullosamente nos decía que lo que hacemos en Equidad es muy parecido al Barca; la diferencia es la tecnología de ellos, por el dinero, pero la idea es la misma. Vamos por buen camino”, dice el entrenador, optimista y satisfecho con lo que han logrado hasta ahora. Porque los resultados se ven.

Equidad entrenando

Trabajo en campo con bolas de colores para desarrollar la atención.

Foto:

Abel Cárdenas / El Tiempo

Equidad ha estado en la parte alta de la tabla todo el semestre, logró la marca de siete victorias seguidas, 21 puntos, siendo el mejor arranque de un equipo colombiano en los torneos cortos. Además, tuvo 1.228 minutos sin recibir gol jugando como local: un récord absoluto en la Liga.

Suárez y Camacho saben que no todos los éxitos dependen del trabajo neuronal, pero están convencidos de que ayuda. Además, comentan que los jugadores están felices, que muestran interés, que piden libros, asesorías, trabajos individuales.

“En la parte cognitiva hemos tenido resultados positivos, medibles por alta tecnología, como la atención, concentración, toma de decisiones. Hemos podido observar más y mejores rendimientos sensoriales, emocionales y cognitivos en los muchachos; hemos mejorado los tiempos de reacción y la visión periférica, y hemos realizado, de la mano del departamento médico, un trabajo multidisciplinario para potencializar sus trabajos preventivos”, explica.

Después de usar las gafas, de trabajar la agilidad, de probar la improvisada máquina humana de pases, es hora de ponerse los guayos y saltar a la cancha para asumir el trabajo táctico, en el que los futbolistas deben aplicar todo el entrenamiento psicológico que han adquirido. El cerebro no descansa, no deja de entrenar. En Equidad, el cerebro también suda.





PABLO ROMERO
Redactor de DEPORTES
En twitter: @PabloRomeroET​

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