Ciclismo

‘El fervor de los parceros’: Geoghegan Hart, en la Colombia Oro y Paz

El compañero en el Team Sky de Egan Bernal, Sergio Luis y Sebastián Henao, relató su experiencia.

Tao Geoghegan Hart

Tao Geoghegan Hart, el ciclista británico del Team Sky, relató su experiencia en la Colombia Oro y Paz en Diarios de bicicleta: el fervor de los parceros.

Foto:

Tomada de Twitter Team Sky

16 de febrero 2018 , 04:19 p.m.

El joven ciclista británico Tao Geoghegan Hart, considerado como una de las nuevas figuras de ese país y quien hace parte del Team Sky, en el que compartió aventuras en carretera durante la Colombia Oro y Paz junto a los colombianos Egan Bernal, el campeón de la prueba, Sergio Luis Henao y Sebastián Henao, describió como grandiosa y fantástica su participación en la carrera UCI 2.1 que finalizó el pasado domingo en Manizales.

El pedalista londinense de 22 años relató en la cuenta de Twitter del escuadrón británico la experiencia que vivió al lado de los ciclistas de la formación en la última etapa que terminó con la victoria en la general del joven zipaquireño Egan Bernal, la grata contratación del equipo para esta temporada.

Esta es la crónica que escribió Tao Geoghegan Hart sobre la última etapa de la competencia que se disputó la semana pasada en tierras del Valle del Cauca y eje cafetero, publicado en su cuenta de Twitter y en la del Team Sky:

Son las siete de la mañana. Nueve de nosotros nos encontramos agrupados en una pequeña habitación de hotel en la ciudad de Pereira. Estos son los ‘días fuera’ del ciclismo profesional, las carreras en las cuales no tenemos al bus Sky, carreras muy lejos (para un hombre que viene de Hackney): Australia, China, Oriente Medio y ahora Colombia. O simplemente lo que el jefe destaca al inicio de la reunión como la ‘vieja escuela’.

Estoy sentado sobre una mesa de noche. La reunión me recuerda la época cuando integré el equipo hace 14 meses. Sergio Luis está a mi izquierda, sentado sobre un sillón extrañamente acomodado, aprovechando del tiempo libre antes de que la reunión empiece para fijar dos números en su reciente camiseta de campeón de Colombia que obtuvo por segunda vez. Sergio tiene el número 15 esta semana. Yo tengo el número 13.

Team Sky

Tao Geoghegan Hart (izq.), Egan Bernal (cen.) y Sergio Luis Henao, tres de los corredores del Team Sky que participaron en la Colombia Oro y Paz.

Foto:

Santiago Saldarriaga / El TIEMPO

La determinación alfabética de los números es una buena metáfora para ilustrar el inicio de la temporada ciclista. Ahora es el tiempo en el que todo es un poco desconocido. Después de algunos meses sin carreras, mientras la forma es cuantificable, todavía queda tercamente misterioso.

En las semanas que vienen sin duda volveremos al tradicional ‘el líder toma el número que acaba con 1’, pero por ahora hay una imprevisibilidad: nuestras piernas. Así, siento que todo es posible.

¿O a lo mejor los números son simplemente un presagio de los acontecimientos que surgirán poco a poco al transcurso del día? Posado sobre el borde de la nueva cama blanca delante de mí está Egan Bernal, que juega nerviosamente con su número 11, dañado por el broche en las cuatro esquinas después de las cinco etapas anteriores.
No creo que haya tenido en mente lo que este domingo 11 de febrero le depararía.

Al pie de la cama nuestro director Nico Portal, inclinado sobre el borde de un escritorio con su ordenador portátil conectado a la televisión, proyecta varias diapositivas que muestran la ruta, la elevación y el clima que vamos a enfrentar en algunas horas. Al principio de la semana Nico Portal me dio el papel de capitán de Ruta.

Era aún más especial hacerlo por primera vez bajo la dirección de uno de los directores más exitosos de todos los tiempos. El detalle con el cual los directores conducen estas reuniones siempre me fascina. No importa en qué parte del mundo estemos (‘días fuera’ o en el autobús), siempre repasando mapas, previsiones y guías de carreteras. Hoy día no es una excepción.

Al acercarse esta carrera, me sentía nervioso. Los equipos de solo seis hombres, la altitud, acompañados de un pelotón sumamente motivado y extremadamente fuerte, era un pensamiento hostil antes de la primera prueba del año. No es porque tuviera alguna duda sobre nuestro equipo. Esta preocupación se explica por la naturaleza de estas carreras con seis hombres por equipo en las que puede ser difícil controlar lo que pasa y que son intrínsecamente imprevisibles.

El día antes de la carrera simplemente decidí que era algo a lo cual no le debería temer.

En retrospectiva era preciso y claro

Salíamos de esta habitación de hotel prometiendo que dejaríamos todo en la carrera. Era todo a nada. Los aficionados colombianos habían mostrado tanta pasión a lo largo de la semana que nos sentimos inspirados para agradecerles su apoyo con esta última pelea para obtener el triunfo.

Habían pasado cuarenta y cinco kilómetros en la etapa, Seb (Sebastián Henao) y Yo nos escapamos del pelotón con otros 28 corredores. Esta fuga resultó como el movimiento clave de la carrera. El ‘statu quo’ siguió un ratito, la fuga alcanzó una ventaja de cuatro minutos sobre el pelotón, antes de que comenzáramos a aplicar nuestro plan. David y Castro eligieron los momentos más difíciles de la etapa para disminuir gradualmente al pelotón, agotando las piernas de todo aquello que se encontraba alrededor de ellos.

Egan Bernal

El cundinamarqués Egan Bernal, ganador de la Carrera UCI 2.1 Colombia Oro y Paz.

Foto:

Santiago Saldarriaga / CEET

Finalmente, otros equipos que estaban interesados por el General se agotaron inevitablemente persiguiendo nuestra fuga. Seb y otros corredores representaban demasiado peligro para el General. Así que Egan lanzó su audaz ataque en la subida final.

Tiré el freno de mano cuando oí a Nico decir en la radio que Egan había atacado, bajando a un ritmo de marcha y tratando de llegar a él entre los miles de aficionados antes de alcanzarme. Los siguientes 2 km (más o menos) con Egan detrás de mí fueron una de las experiencias más increíbles de mi carrera. Era como pasar por un túnel de fans y ruido, apenas sentí cualquier dolor.

El camino apareció repentinamente, apenas un metro o dos eran visibles a través del mar de gente que se separaba en dos para dejarnos pasar en el último instante posible. En ese momento realmente pensaba que él iba a ganar. Era ahora o nunca.
Justo antes del último kilómetro mis piernas me abandonaron. Egan se abrió paso hasta Seb, hasta la línea de llegada, y luego hasta el podio rodeado de miles de hinchas magníficos.

Muchas gracias Colombia por esta experiencia inolvidable. Espero nos veamos pronto otra vez.

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