Entrevista con Mauricio Silva sobre el libro ‘La leyenda de los escarabajos’, sobre el ciclismo - Ciclismo - Deportes - ELTIEMPO.COM
Ciclismo

‘Nairo sí va a ganar un Tour de Francia’: Mauricio Silva

Silva habla sobre la trascendencia del ciclismo para los colombianos. Lanzó su nuevo libro.

Mauricio Silva, autor de ‘La leyenda de los escarabajos’

El periodista Mauricio Silva Guzmán está entre los mejores cronistas del país.

Foto:

Diego Santacruz / EL TIEMPO

17 de diciembre 2017 , 10:36 p.m.

¿Por qué se lanzó a hacer un libro el ciclismo en Colombia?

Primero, debo decir que no soy un experto en ciclismo; soy un hincha, un periodista hincha que se emociona muchísimo con las hazañas de los escarabajos. Segundo, lo hice para aprender, para no hablar paja sobre el que es el deporte nacional y para volver a ver todas esas etapas gloriosas que, desde hace unos años, están casi todas en YouTube.

Escribir un libro es un reto enorme. Pero en este caso, debió haberlo disfrutado mucho...

Lo disfruté mucho. Me pareció más que oportuno destacar, una a una, las hazañas de tanto corredor que se rompió el lomo en nombre de Colombia. Quise poner en orden toda esta información, entre otras cosas para que los jóvenes se enteren de dónde viene toda esta brillante locura.

Cien grandes momentos del ciclismo colombiano son un montón. Pero, ¿cómo hizo la selección?

Afiné la lista junto con 20 expertos, periodistas y narradores, entre ellos ‘Trapito’ Restrepo, Carlos Julio Guzmán, Héctor Urrego, Pablo Arbeláez, Héctor Palau, Jairo Chávez, Lisandro Rengifo, Federico Arango, Sebastián Heredia, José Ángel Báez, Eddy Jácome, entre otros. Con cada uno de ellos, la cosa fue así: “Saque a ese y meta al otro”. Hasta que llegué a una lista final. Claro, se quedaron momentos, desafortunadamente, porque la historia es muy amplia. Y la que viene, por favor.

La afición colombiana de ciclismo pasó de la radio a la señal en HD. ¿Es muy distinta hoy?

Es la misma, guardadas las proporciones. Por lo que leí, por lo que viví desde los años ochenta –en los que íbamos a las clases del colegio presencialmente pero con la mente en Francia y España gracias a la radio que iba detrás de los escarabajos– hasta lo que sucede hoy con esta brillantísima generación, es la misma. El ciclismo en Colombia es una adorable obsesión nacional, y la afición siempre ha sido desbordada.

Colombia es un país muy fracturado. Son muy contadas las cosas que nos unen: la Selección Colombia y los ciclistas. ¿Por qué cree que esto es así?


Primero, porque los ciclistas, al ser campesinos o hijos de campesinos, nos han dado un cierto sentido de territorio posible, cierto sentido de paz. Ellos, me parece, representan la república soñada, esa patria sin violencia; personifican de cierta manera el país rural en armonía con el urbano. Segundo, porque, al practicar uno de los deportes más rudos y bonitos del mundo, no es difícil que nos conmuevan profundamente con sus hazañas. Entonces, cuando llegan lejos, cuando ganan por fuera, nos unen hasta el llanto.

tanto en la ciudad como en el campo, los colombianos han usado la bicicleta para ir a estudiar e ir a trabajar. Y la mayoría de nuestros grandes ciclistas hicieron lo primero y lo segundo

¿Por qué esa relación tan estrecha de los colombianos con la bicicleta?

Porque desde la mitad del siglo XX hasta hoy, tanto en la ciudad como en el campo, los colombianos han usado la bicicleta para ir a estudiar e ir a trabajar. Y la mayoría de nuestros grandes ciclistas hicieron lo primero y lo segundo.

Es muy difícil hablar de ciclistas sin hacerlo de montañas...

Para nadie es un secreto que la preciosa postal de los colombianos cruzando las montañas en bicicleta hace parte de nuestro más íntimo paisaje. Desde el ‘Zipa’ Forero, pasando por Ramón Hoyos, Cochise, Niño, Patro, Lucho, Fabio Parra, Botero, Rigo, el ‘Chavito’, Nairo, hasta Fernando Gaviria, solo por hablar de los más conocidos, todos son hijos de las montañas. Y eso no solo es identidad, sino poesía pura.

Hablando de literatura, ¿de dónde surgió esa metáfora tan bella de llamarlos los ‘escarabajos’?


Según lo que pude encontrar, hay dos teorías. La primera viene de una equivocación: en una etapa en la Vuelta a Colombia de 1952, el periodista de EL TIEMPO Jorge Enrique Buitrago bautizó así al ciclista Ramón Hoyos. La historia dice que él había pensado decir que Hoyos parecía un saltamontes, pero al aire, en una transmisión radial, se confundió de insecto al decir “Parece un escarabajo”. La segunda dice que el famoso locutor Carlos Arturo Rueda fue quien le puso el apodo al ciclista paisa. En cualquier caso, no deja de ser un sobrenombre muy curioso y muy lindo.

Ya que menciona a Ramón Hoyos Vallejo, ¿cómo es esa historia de él con el pintor Fernando Botero que usted cuenta en su libro?

En 1959, Botero hizo una enorme pintura que redefinió el arte contemporáneo nacional y la tituló ‘La Apoteosis de Ramón Hoyos’. Lo que la gente no sabe es que el artista lo conocía desde cuando el campeón era un valiente mensajero de una carnicería. Él era quien llevaba en su bicicleta la carne, los lomitos a la casa del pintor.

Ramón Hoyos, Cochise, Niño, Lucho, Rigo, Nairo, para usted ¿cuál es el mejor ciclista colombiano de todos los tiempos?

Todos fueron y son unos genios y unos maestros. Y fueron tiempos y condiciones diferentes. Pero, para no responder como una reina, debo decir que la gran mayoría de los expertos que consulté coinciden en que Cochise fue el corredor más completo. Luego, la mayoría también concordó en que ‘Lucho’ Herrera fue el mejor escalador de nuestra historia. Pero lo que ha hecho Nairo, por la calidad de los títulos, es sencillamente escandaloso. Y a esa lista súmele al ‘Zipa’ Forero, a Álvaro Pachón, a Fabio Parra, a ‘Pacho’ Rodríguez, a Martín Ramírez, a Santiago Botero, a Álvaro Mejía, a Oliverio Rincón, al ‘Chavito’, a ‘Supermán’ López y a tantos otros, todos tan buenos.

Las últimas vueltas a Colombia han ido perdiendo su esplendor, por no decir que han pasado casi invisibles. ¿Por qué se ha caído en esto?

Muchos factores, pero, en especial, la dejaron caer, es turbia, hay ‘doping’ descarado y no es presentable. Su transmisión televisiva es triste. Tan enmarañada está que prefirieron hacer otra carrera, Colombia, Oro y Paz, para traer a los grandes equipos del exterior y que Nairo y Rigo pudieran correr en algo más o menos pulcro. Triste porque la Vuelta a Colombia debería ser nuestro gran evento deportivo.

La pregunta que se hacen los aficionados de ahora es ¿Nairo va a ganar un Tour de Francia? ¿Usted qué cree?

No me queda la menor duda. Y no solo él. En menos de 20 años otros colombianos también lo harán.

¿Si Nairo Quintana gana el Tour 2018, le agregará otro capítulo a su libro?

Le respondo así: como van las cosas de rápidas y exitosas, en menos 5 años tendremos que hacer el segundo tomo con otros 100 grandes momentos. Pero ante todo mucha calma.

ARMANDO NEIRA
EL TIEMPO
En Twitter: @armandoneira

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