Quién era Gualajo, intéprete de la marimba de chonta - Música y Libros - Cultura - ELTIEMPO.COM
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Gualajo, el rey eterno de la marimba de chonta

Hugo Candelario González habla de su maestro. Es uno de los herederos del fallecido marimbero mayor.

José Antonio Torres Gualajo, gran intérprete de la marimba de chonta, falleció en Cali el pasado 16 de mayo.

José Antonio Torres Gualajo, gran intérprete de la marimba de chonta, falleció en Cali el pasado 16 de mayo.

Foto:

 Cortesía Teatro Colón

27 de mayo 2018 , 07:17 p.m.

Fue un aguacero tan fuerte, tan fuerte, que el marimbero y director del grupo Bahía, Hugo Candelario González, se dijo que esa era la mejor manera de despedir al maestro Gualajo el pasado 19 de mayo, día de su sepelio en Cali: “Con agua, como es el reflejo del sonido de la marimba, el agua cayendo”, dice.

En un cementerio en la vía a Yumbo, Valle, fue la cremación del más grande intérprete de marimba, fallecido el 16 de mayo pasado debido a una leucemia que padecía desde hace varios años.

Y como todo lo del Pacífico colombiano que se mueve entre la magia, la selva, la sierra y el mar, Hugo Candelario González pensó que ese Pacífico, además, lo “estaba despidiendo con ese frenesí de su sentir, con esas cosas que vienen de la naturaleza de allá, tan contundente, y que incluyen mucha lluvia. No podía ser de otra manera su último adiós de este plano”, cuenta.

Candelo, como le decía el maestro a González, su más grande y mejor alumno, el más cercano a su corazón, terminó empapado bajo esa lluvia torrencial. Muchos músicos llegaron a darle el último adiós a Gualajo, entre marimberos e intérpretes de cununos y guasás, instrumentos tradicionales del Pacífico colombiano; también intérpretes de otros instrumentos y las cantadoras con sus arrullos.

Es más, ese día González estaba tocando el saxofón, “pero algo me dijo que tocara la marimba y que lo hiciera de la forma más cercana a como lo hacía el maestro Gualajo”, comenta.

Pero no es tan fácil, ni siquiera para su heredero mayor. De hecho, la sabiduría de Gualajo con la marimba de chonta y los otros instrumentos tradicionales del Pacífico colombiano, así como con los ritmos de la región, y más aún, con la sabiduría popular de esta zona por el significado de la naturaleza y sus dinámicas como tal, pueden ser insuperables.

Aunque no todo está perdido. González, Enrique Riascos, de Herencia de Timbiquí, y Esteban Copete, nieto de Petronio Álvarez y director del Kinteto Pacífico, tienen mucho de Gualajo en sus formas de interpretar y sentir la marimba de chonta, y lo más importante, reconocen su legado y aprendieron de él.

Gualajo, el grande

José Antonio Torres Solís, conocido como Gualajo, nació en Sansón, vereda de Guapi, Cauca, el 31 de diciembre de 1939, en la casa de su familia que aún existe y donde viven sus hermanos. Su partera, cuentan, fue Mama Pacha, a la que le faltaba un brazo y quien cuando lo trajo al mundo lo puso encima de una marimba de chonta para cortarle el cordón umbilical.

En la casa de los Torres siempre ha habido un taller de instrumentos musicales y allí, de la mano de José Torres padre y de su abuelo Leonte Torres, Gualajo aprendió a tocar los instrumentos y a construirlos.

Sabía cómo y cuándo cortar la chonta para la marimba, cuánto tiempo guardarla antes de empezar a hacer las tablitas; cómo debía sonar cada una de ellas, su afinación.

Copete, que fue su alumno en su adolescencia y que además de formación tradicional tiene formación académica, afirma que Gualajo “siempre estaba tirando datos y enseñando. Lo más importante para mí fue que aprendí no solo de su sabiduría como maestro, sino de su amor por el currulao, la música madre del Pacífico colombiano”, comenta.

“Él siempre decía que el currulao es como una casa y una buena casa tiene bases para mantenerse. Si se cae la casa, decía, no había nada”, comenta que le contaba.
Copete recuerda que el maestro Gualajo discutía mucho con los marimberos más jóvenes sobre cómo se estaba perdiendo la afinación de la marimba tradicional, pero por esto no dejó de ser abierto, de aceptar otras tendencias, eso sí, sin olvidar la tradición.

De hecho, son famosas las interpretaciones de salsas de Richie Ray y Bobby Cruz, así como del Gran Combo de Puerto Rico por el Gualajo marimbero. Y los boleros, y los varios conciertos que hizo con músicos tradicionales de otras regiones del país, entre ellos Petrona Martínez, de la costa Norte.

Delgado y alto, Gualajo estuvo en Guapi buena parte de su vida, hasta que Gloria Triana lo incluyó en la serie Yuruparí y se empezó a conocer su marimba.

Hasta el Guapi místico llegó Hugo Candelario González a aprender, cuando quiso conocer más este instrumento. Con González, con quien había una relación de padre e hijo o viceversa; de amigos, de colegas, de tío y sobrino, el maestro llegó a Cali a enseñar su arte en el Conservatorio y otros escenarios.

Además vivió varias temporadas en Bogotá, donde grabó con Curupira y le dedicó una canción a la ciudad, La ciclovía. También viajó a Francia, Alemania y otros países de Europa, y dio cursos de verano en la Universidad de Nueva York.

“Tenía un estilo jovial y tranquilo para enseñar, sin dejar de ser maestro. Sabía manejar muy bien a los jóvenes y transmitirles su sabiduría”, cuenta desde Tumaco Harold Tenorio, marimbero y director del grupo Plú con Plá, ganador del Festival Petronio Álvarez el año pasado. “Gualajo no fue mi maestro, el mío fue Críspulo Torres, pero lo admiré mucho”, sigue.

Por su parte, el maestro Baudilio Guama, marimbero de Buenaventura y otro de los grandes exponentes de los sonidos del Pacífico, afirma que “Gualajo se preocupó porque su arte fuera conocido en muchas partes y dejó en ellos sus enseñanzas” a los jóvenes, afirma.

Por su parte, Kike Riascos, marimbero del grupo Herencia de Timbiquí, dice que el mérito principal de Gualajo “fue sacar la marimba de chonta del Pacífico”.
Vecino de los Torres en Guapi, Kike y Gualajo se encontraron varias veces en distintos escenarios. “Hubo algo muy bonito: en Cali crearon el Festival de la marimba. El maestro Gualajo se ganó la primera edición y yo la segunda, y ya no hubo más ediciones. Esto para mí es muy significativo y también una gran responsabilidad”.

Riascos agrega que Gualajo, además, les dio a todos los marimberos “la receta para tocar mejor el bambuco viejo. Y también nos dejó el piso pavimentado por el que hoy transitamos por el mundo con nuestras marimbas”.

Tanto Riascos como Tenorio concuerdan en que los más reconocidos intérpretes de este instrumento son Gualajo y González. El primero desde la tradición y el segundo con la marimba ya en la ciudad, “que fue cuando Candelario la llevó a Cali y la puso a sonar con autoridad lejos de su escenario natural”, afirma Tenorio.

Hugo Candelario, que solo pudo llorar al maestro al día siguiente de su entierro, agrega que nunca pensó que se fuera. “Estaba mejor de su enfermedad y nos íbamos a ver hace como 20 días. Yo le llevaba unas frutas y un dinero, pero me enteré de que no estaba en la casa de su hijo sino en la de su hija, que era muy lejos, y desistí de ir”.
Sin embargo, hablaban casi a diario y muchas de esas charlas telefónicas podían empezar a las 12 de la noche y acabar a las 5 de la mañana. “Cada uno en su casa, con viche (bebida tradicional del Pacífico) o aguardiente, hacíamos estas visitas eternas y maravillosas”.

Mención aparte era las visitas presenciales, a las que Hugo Candelario tenía que ir “con el hígado preparado para la buena comida y el trago. Esos encuentros podían ser hasta de tres días”, cuenta.

También tuvieron desavenencias, pero nada que la marimba, que los unía, no pudiera solucionar.

Además, al maestro mucha gente le criticaba que se echara flores, “pero lo cierto es que se daba su lugar y eso siempre estuvo bien”, como dice Tenorio.

Gualajo quería volver a Tumaco, cuenta González, porque sentía que allá había mucha más tradición y mucho que aprender. Pero no le alcanzó el tiempo.

González supo de la muerte de su maestro en Guapi, donde se encontraba el pasado 16 de mayo, y cuenta que el pueblo se silenció por un rato. Ese fortín de la bulla que es Guapi guardó respeto por Gualajo, pese a que este no había vuelto.

Pacho Torres, hermano del músico mayor, para despedirlo se paró frente a la marimba de chonta que tiene en el patio de su casa ancestral de Sansón y cogió los palos. Empezó a tocarla y a improvisar una canción para Gualajo, su despedida personal que colgó en la red.

“Yo solo espero que nos alumbre mucho desde donde está ahora”, dice González.
Seguro, el toque mayor del maestro Gualajo nunca morirá. Ahí están sus alumnos para ratificar que su paso por esta vida fue más que bueno.

La marimba de chonta, Patrimonio de la Humanidad

En el 2010, las músicas de marimba de chonta y los cantos tradicionales del Pacífico Sur de Colombia fueron declarados Patrimonio Inmaterial de la Humanidad por la Unesco, declaratoria que fue ampliada en el 2015 a la zona de Esmeraldas, en Ecuador.

La marimba se hace con 23 láminas de madera de chonta que se ponen de la más larga a la más corta, e igual número de secciones de guadua cerrados en su parte inferior y que cumplen la función de resonadores.

Su sonido se asemeja al agua que cae y hay quienes dicen que también al canto de las aves.

Cuenta la historia que cuando varios grupos religiosos españoles llegaron al Pacífico de Colombia y Ecuador, en el siglo XVII, ya estaba allí.

Para los religiosos eran instrumentos diabólicos, por su sonido y las echaron a los ríos. Y más leyendas: se dice que hundiéndose regalaban sus notas.

OLGA LUCÍA MARTÍNEZ ANTE
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