Pedestal para el ego en el Jazz es aburrido dice Óscar Acevedo - Música y Libros - Cultura - ELTIEMPO.COM
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Pedestal para el ego / Opinión

Una tendencia frecuente en los solistas de jazz es tocar solos larguísimos aburridores.

Transmetro y el Jazz

Barranquijazz 2018.

Foto:

Carlos Capella/el tiempo

Por: ÓSCAR ACEVEDO
14 de septiembre 2018 , 11:54 p.m.

La improvisación es una herramienta útil para darles un sello personal a canciones ampliamente conocidas, que sin ese rasgo único de la improvisación instrumental quedarían idénticas a miles de versiones que de ellas se han hecho antes.

Sin embargo, una tendencia frecuente en los solistas de jazz es tocar solos larguísimos que se convierten en monólogos aburridores, repetitivos y egoístas que desconocen el carácter colectivo de las agrupaciones y las convierten en un pedestal para el lucimiento individual.

En estos casos, que lamentablemente son muchos, el intérprete intenta ser más importante que la melodía original de la canción y que sus compañeros, un procedimiento que solo les ha funcionado a muy pocos músicos superdotados, que tienen una técnica pulidísima y cientos de recursos para que el solo no se vuelva monótono.

Esta actitud de inmadurez suele ir acompañada de la incapacidad del músico de escuchar y acoplarse al estilo de sus compañeros. Un ejemplo muy frecuente es el del guitarrista que le sube a su amplificador hasta ocultar a sus colegas.

El intérprete intenta ser más importante que la melodía original de la canción y que sus compañeros

Usar la música como herramienta de integración suele traer mejores resultados que usarla para el beneficio personal y el lucro; al fin y al cabo, los conciertos le prestan un servicio de recreación y esparcimiento a la ciudadanía.

Los que no logran entender la música como un punto de encuentro con el público terminan aislados en un monólogo que los desconecta de sus espectadores.

Cuando se logra entender que los oyentes solo se conquistan dándole prioridad a la canción por encima del intérprete, se da un gran paso en la carrera, pero muchos nunca llegan a ese punto.

Este es un discurso muy similar al de la responsabilidad social que buscan las grandes empresas cuando le aportan a la comunidad, así consiguen la verdadera lealtad de sus clientes.

Los proyectos artísticos están condenados a fracasar si su razón de ser no es el beneficio para el público y, por consecuencia, para el individuo. Hay que estar atentos, en la actual temporada de festivales, ferias, fiestas y mercados musicales, a quienes ofrecen música hecha con sinceridad para distinguirlos de los que usan la música como un pedestal para el ego. Con la reciente ola de apoyo a la música en Colombia, abundan los oportunistas...

ÓSCAR ACEVEDO
CRÍTICO MUSICAL
acevemus@yahoo.com

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