Música y Libros

Un tesoro bibliográfico de Gabo se queda en Colombia

La Biblioteca Luis Ángel Arango acoge la colección de ediciones en todos los idiomas del autor.

Biblioteca Luis Angel Arango

Alberto Abello Vives, director de la BLAA, recorre la colección que recibió de Gabo y Mercedes Barcha.

Foto:

Claudia Rubio/EL TIEMPO

04 de agosto 2018 , 10:28 p.m.

En mayo del año pasado, Alberto Abello Vives, el director de la Biblioteca Luis Ángel Arango (BLAA), recibió desde México una llamada sorpresiva que lo llenó de alegría.
Era Mercedes Barcha de García
, la viuda de nuestro nobel de literatura, para anunciarle que ella y su familia habían tomado la decisión de donarle a la BLAA la colección privada de libros traducidos de Gabo a otros idiomas, de su biblioteca privada.

“Ella misma indagó en distintas partes de Colombia dónde se encontraban las mejores condiciones técnicas para la conservación de una colección privada que tenían ella y su esposo en la calle Fuego de Ciudad de México. Y luego de analizarlo tomó la decisión de ofrecérsela a la BLAA”, dice Abello.

EL TIEMPO tuvo acceso a las bodegas de la biblioteca capitalina, donde ya se encuentran los más de 3.000 volúmenes, que corresponden a 1.104 ediciones de las obras de Gabo traducidas a más de 50 idiomas. “La gran mayoría son primeras ediciones”, acota.

En enero pasado se iniciaron los procesos técnicos para el traslado e importación de los libros, que finalmente llegaron a la BLAA en abril.

Uno de los detalles que más sorprendió a Abello y su equipo de la Luis Ángel Arango fue el cuidado con que venían empacados los volúmenes, cubiertos con papeles especiales y embalados en cajas particulares.

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Edición de 'Doce cuentos peregrinos' en japonés.

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Claudia Rubio/EL TIEMPO

“Creo que muy pocas donaciones o archivos llegan a una biblioteca organizados de esta manera. Cada libro venía envuelto con una ficha que decía qué obra era, en qué idioma y cuál era su año de edición. Cada caja traía un listado detallado de la obra que contenía. Lo que quiero señalar es que el trabajo que hizo Mercedes con sus colaboradores en México fue maravilloso”, comenta el director de la BLAA.

Recuerda que la primera caja que abrieron fue la de 'El coronel no tiene quien le escriba, que venía en más de 30 idiomas, meticulosamente organizados.

Ahora, los libros se encuentran en proceso de catalogación interna para pasar luego a lugares especializados, donde podrán ser consultados por los investigadores, pues, por su valor patrimonial e histórico, ingresan a aquellas colecciones de libros raros y curiosos de la BLAA.

La colección nos permite ver otras cosas, como las cajas de los libros, las tipografías, los diseños, las ilustraciones y cómo ellos se imaginan la obra de García Márquez.

Abello comenta que uno de los primeros sentimientos que atravesaron su corazón cuando comenzó a abrir las cajas fue el de orgullo y admiración.

“El listado de 42 países nos hace imaginar esa proeza de un colombiano entrando a los millones de hogares de ese número de países. Es que no es una obra de arte que tú ves temporalmente en un museo sino que en 42 países, millones de personas han leído 'La hojarasca', 'Cien años de soledad', 'El coronel…' y eso también une al mundo”, comenta el directivo.

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Abello explica el portal especial que creó la Luis Ángel Arango para que todos los colombianos puedan mirar esta colección.

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Claudia Rubio/EL TIEMPO

A un clic de distancia

De manera paralela, uno de los objetivos de la BLAA desde que esta joya de colección bibliográfica llegó a sus bodegas fue mirar de qué manera esto podía ser un regalo al que pudieran acceder todos los colombianos.

Por eso, el equipo de desarrollo virtual de la BLAA comenzó a trabajar en un portal dedicado a esta colección, que les permite a los lectores mirar en un gran mapa del mundo de dónde viene cada libro publicado, con información de contexto. Por ejemplo, si el usuario busca Corea, podrá darse cuenta de que llegaron once obras de Gabo publicadas en ese país.

El portal, que ya se encuentra al aire, permite navegar sobre el mapa o por obras escogidas. Al ver el mapa, llama la atención la fuerte presencia de la obra de García Márquez en toda Europa, donde su influencia como intelectual fue muy reconocida.
Así mismo, Abello anota que está prevista en el futuro una posible exposición para que la gente pueda ver las obras de manera física.

“Esta colección no solamente permite ver las traducciones del castellano a las otras lenguas del mundo sino que nos permite ver otras cosas. Las cajas de los libros, las tipografías, los diseños, las ilustraciones y cómo ellos se imaginan la obra de García Márquez”, explica Abello.

Gabo es un patrimonio latinoamericano, y los mexicanos se lo disputan a la par con los colombianos. Y Mercedes, creo yo, tenía claro que quería que acá también quedara algo importante de Gabo.

Es decir que este material se convierte en una valiosa fuente de consulta para investigadores de muchas disciplinas no solo literarias sino del diseño o de otras lenguas.

El director de la BLAA pone ejemplos tan sutiles como la elegancia y sencillez de algunas carátulas en Oriente de la obra del autor de 'Crónica de una muerte anunciada', que reflejan también la cultura de esos países. “Entonces, esto es absolutamente emocionante”, anota mientras se le ilumina la cara con una sonrisa.

Se trata, por primera vez, de la posibilidad de entrar a uno de los espacios más personales e íntimos que fue cuidado con celo en su residencia por el propio Gabo y su señora, la querida ‘cocodrilo sagrado’, como él la llamaba cariñosamente.“Es acceder al mundo de su obra que él había guardado como registro de su producción intelectual y mundial”, anota Abello.

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La primera edición de 'Cien años de soledad', la segunda y una curiosa edición en cuero vacuno con letras repujadas.

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Claudia Rubio/EL TIEMPO

Tesoro informativo

Además, se trata de un regalo muy importante que Mercedes Barcha y sus hijos se reservaron para el país, si se tiene en cuenta que todo el archivo personal de García Márquez se fue para el Harry Ransom Center, de la Universidad de Texas (Estados Unidos).

“Gabo es un patrimonio latinoamericano, y los mexicanos se lo disputan a la par con los colombianos. Y Mercedes, creo yo, tenía claro que quería que acá también quedara algo importante de Gabo”, anota el director de la BLAA.

De esta manera, esta colección se convierte en un nuevo referente mundial de obligatoria visita para los investigadores. Y, de paso, se une a la máquina de escribir de Gabo, al diploma y a la medalla del Premio Nobel de Literatura, que su familia le donó a la Biblioteca Nacional de Colombia, junto con obras que enriquecieron su fondo sobre el autor, de más de 1.200 libros y archivos audiovisuales. Así como la Gaboteca virtual.

El director de la BLAA destaca el valor de esta donación para futuras investigaciones sobre el nobel literario, para artículos especializados, para hacer exposiciones, y “para construir anécdotas alrededor de los imaginarios que el mundo construyó sobre el autor, sobre Macondo y sobre el país”.

Por su parte, Diana Restrepo, directora técnica de la BLAA, destaca otro punto interesante de lo que se recibió, que permite dimensionar el mérito de la información que contiene. Por ejemplo, muchos de estos libros fueron publicados en países que hoy ya no existen.

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"El listado de 42 países nos hace imaginar esa proeza de un colombiano entrando a los millones de hogares de ese número de países", anota el director de la BLAA.

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Claudia Rubio/EL TIEMPO

“Hay muchas ediciones de los años 70 y 80 que corresponden a la antigua Unión Soviética o a Yugoslavia. Entonces, una edición venía referenciada con el idioma yugoslavo, que es el serbo-croata. Varios de estos libros los estamos referenciando con sus ciudades de publicación. O también hemos encontrado ediciones en tártaro, que no es fácil ubicar”, explica la investigadora, al frente de la catalogación.

Vale la pena recordar que el tártaro es un idioma muy puntual de pequeñas zonas del mundo.

También hay ediciones numeradas o especiales que se les hicieron en algunos países a las obras.

Pero las sorpresas siguen apareciendo.

Abello comenta que al abrir los libros se han encontrado anotaciones manuscritas de algunos de los editores que publicaron la obra en determinado país, cartas dirigidas al autor, tarjetas personales y hasta rizos de cabello.

“En una de las ediciones de Oriente encontramos una tarjeta del editor que le decía: ‘Don Gabriel: acá le dejo la primera edición del Colonel”, anota con humor el director de la BLAA.

Hay también una curiosa edición de 'Cien años de soledad' cuya portada es en cuero vacuno con letras repujadas e incluye una emotiva carta en papel de seda de su editor.

Y algunas traducciones al árabe dejan ver palabras que no tienen traducción al castellano.

Hace pocos días, cuando Abello viajó hasta México, en compañía de Ángela María Pérez, subgerente cultural del Banco de la República, para expresarle su agradecimiento, Mercedes los esperaba con otro regalo. Un grupo de doce nuevos libros que ella acababa de recibir de las primeras ediciones legales al mandarín de Gabo, porque las que circularon durante muchos años fueron las no autorizadas.

Este es sin duda el mejor regalo que la Luis Ángel Arango recibe este año, con motivo de la celebración de sus 60 años de existencia.

CARLOS RESTREPO
CULTURA Y ENTRETENIMIENTO@Restrebooks

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