Libro Acaba Colombia de Santiago Rivas presentador de Los puros criollos - Música y Libros - Cultura - ELTIEMPO.COM
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‘Quería un libro que dejara a la gente muy incómoda’: Santiago Rivas

El bogotano, presentador del programa de TV 'Los puros criollos', lanzó su libro 'Acaba Colombia'.

Santiago Rivas

Santiago Rivas se dio a conocer presentando el popular programa de televisión Los puros criollos

Foto:

Claudia Rubio/EL TIEMPO

15 de septiembre 2018 , 08:30 p.m.

Una de las más grandes anomalías de 'Acaba Colombia' es que, a diferencia de muchos libros y películas, no termina con un final tranquilizador, no deja espacio para el aplauso ni vislumbra un futuro próspero.

Santiago Rivas propone un crudo diagnóstico sobre todas las esferas del país que, en su visión, no nos deja otro remedio que desmantelar Colombia, acabar con el país como lo conocemos.

Para el autor, este es un país de mentiras, sin verdad, sin ciudadanía y diseñado para no cambiar. Por eso, el objetivo de 'Acaba Colombia', el libro que él mismo denominó como “anarco-pesimista”, es hacer sonar campanas de alerta.

Rivas explica que “a nosotros nos ha servido mucho la resiliencia; es increíble que a pesar de todo estemos aquí todavía, sonriendo. Hemos aprendido el valor de volver a pararnos y eso es lo que nos hace el segundo país más feliz del mundo”. Y añade: “Al mismo tiempo esa es nuestra condena. Hay que tratar de remover esa quietud avistadora de ballenas, de decir solo lo positivo”.

Pero Rivas no entiende su desencarnada crítica, en la que no deja títere con cabeza, como falta de amor a Colombia, sino todo lo contrario. Para él no hay que idealizar, porque “el patriotismo es la forma perfecta de no querer el país. Repetir que este es el mejor vividero del mundo es desconocer por completo lo que pasa. Si quieres a Colombia, un poco aprende a decirle sus defectos en la cara”.

Este, por lo demás, es uno de los puntos neurálgicos de su libro. La defensa de la crítica destructiva: una crítica real y fuerte, dejando de lado lo políticamente correcto.

No existe un momento para sentarse a pensar, no creo que nadie quiera, desde el poder, que nos sentemos a pensar

Rivas no solo defiende en el texto la posibilidad de hacer este tipo de críticas, sino que entiende su libro de verdades incómodas como una necesidad, en un momento en el que los libros, las obras de teatro, los programas de televisión y el humor dejaron de ser peligrosos. “El humor se volvió una herramienta de la complacencia y la publicidad y nos han hecho algo peor, que es vendernos un humor que parece que va a ser ácido y en verdad no lo es”, explica el autor.

De todos los males que el autor señala en su libro, posiblemente el más complejo está en el nivel educativo. Rivas afirma que erradamente “se nos enseñó a que la evolución se hace a partir de la competencia, cuando en realidad se hace a través de la cooperación”. De ahí se desprende que todos veamos en los demás un enemigo a combatir, en todas las esferas de nuestra vida. Ese es el origen –según el autor y presentador– de síntomas como la corrupción, que “no nos permite saber la verdad.

El miedo nos aleja de cualquier posibilidad de entendimiento, pero nadie se sienta a pensar lo que hay detrás”, y agrega: “normalmente no existe un momento para sentarse a pensar, y yo no creo que nadie quiera, desde el poder, que nos sentemos a pensar. Por eso tenemos un país de papel”.

Santiago Rivas

El libro es editado por Planeta.

Foto:

Archivo particular

Ese país de papel, que en la realidad no funciona como debería porque está hecho de mentiras, está diseñado para no cambiar. Colombia, según Rivas, tiene un mecanismo que pocos entienden, y quienes lo hacen lo utilizan para su propio beneficio. Ese esquema, entonces, da origen a la corrupción, las grandes corrupciones que, poco a poco, van dando pie a que surjan pequeñas formas de ser corrupto, en la vida cotidiana de cada persona. “A nosotros nos tienen clavados durísimo con el cuento de que es la pequeña corrupción la que genera la grande, algo así como ‘tú te robaste el borrador, no te puedes quejar de que se roben 50 millones’. Para mí es al contrario”, sostiene el escritor.

Desde la primera página, 'Acaba Colombia' es diagnóstico del país como un paciente enfermo, sin embargo, no propone una solución. “Yo realmente creo que hay que desmantelar el país, pero lo más seguro es que, al final, no acabe Colombia. La gente me pregunta: ‘¿Ahora qué hacemos?’. Yo que voy a saber, yo no estoy tirando una solución, sino el cimbronazo”, a través de la incomodidad que despierta en el lector.

Laura Vita Mesa
Para EL TIEMPO@lauravitam

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