Entrevista con el neurólogo Jaime Toro, autor del libro 'El cerebro del Siglo XXI' - Música y Libros - Cultura - ELTIEMPO.COM
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‘Uno de los propósitos de la gente debería ser conocer su cerebro'

El prestigioso neurólogo clínico Jaime Toro Gómez escribió el libro ‘El cerebro del siglo XXI’.

Jaime Toro Gómez, neurólogo

Jaime Toro Gómez, profesor y neurólogo.

Foto:

Carlos Ortega / EL TIEMPO

Por: Armando Neira
23 de diciembre 2018 , 02:37 p.m.

El neurólogo clínico Jaime Toro Gómez, profesor titular de las universidades de los Andes y El Bosque, y además neurólogo institucional de la Fundación Santa Fe, lleva más de treinta años estudiando el que denomina el más “fascinante y complejo órgano humano”. Parte de esa sabiduría está resumida en el libro ‘El cerebro del siglo XXI’, que escribió con su colega Manuel Yepes Sanz y en el cual busca entregarles a los lectores de una manera sencilla su sorprendente complejidad.

En esta época, en apariencia, somos muy felices. Desde el punto de vista científico, ¿cómo se explica esa felicidad?

La felicidad, que es distinta al placer, es más compleja de lo que uno se imagina. Para ser feliz se requiere ser altruista, grato, generoso, flexible, compartir con la gente. Diría que en estas fechas, en realidad experimentamos momentos de placer con una carga emocional importante guardados en una estructura del cerebro que se llama hipocampo, ubicado en el lóbulo temporal. Esta es una zona de la memoria.

¿Cómo funciona eso en el cerebro? ¿Cómo se le comunica al cerebro que es época de fiesta?

El cerebro tiene unas estructuras que manejan las emociones: el sistema límbico. Y unas células en el hipocampo que registran hechos emocionales destacados, ya sean agradables o desagradables. Estar por ejemplo en la playa viendo un atardecer oyendo música se convierte en un recuerdo. Esta zona tiene células especializadas para captar esos momentos de emociones intensas, que usted puede traer a su memoria frecuentemente y le generan placer.

Recientes encuestas dicen que, aunque el país va mal, un poco más del 60 por ciento de la gente cree que las cosas tienden a empeorar ¿Cómo se dirime esa contradicción entre que vamos mal y que seamos tan felices en esta época?

Porque son momentos alegres, de fiesta, de música, de adornos, de compartir con la familia, que impactan al cerebro. Esos son momentos de placer, no de felicidad, aunque sí contribuyen a esta. Para ser realmente felices sí necesitamos resolver muchos problemas estructurales, pues, aunque para ser feliz no se requiere ser rico, los niveles extremos de pobreza no facilitan la felicidad.

Usted acaba de publicar ‘El cerebro del siglo XXI’, un libro con un lenguaje muy sencillo. ¿Por qué?

El cerebro es el órgano más extraordinario del ser humano; y, pese a semejante dimensión, me preocupa que en los colegios, en las universidades, entre los profesores no se lo conoce bien. Esto implica un problema. Se está enseñando a los niños y jóvenes sin que los docentes conozcan a fondo cómo aprende el cerebro. Por eso quisimos hacer este modesto aporte.

Para muchos, el cerebro es un misterio...

Es un órgano que tiene una capacidad simultánea de generar inteligencia y emociones complejas, almacenar información, tomar decisiones, reaccionar ante diversas situaciones, desarrollar movimientos finos y gruesos y muchas cosas más. Por tratarse de una máquina extraordinaria, es natural que provoque entre la gente muchas inquietudes.

En su libro habla bastante de cuidar el cerebro. ¿Eso, en breves líneas, cómo se hace?

El cerebro se cuida de manera individual con hábitos saludables como el ejercicio, tener una buena dieta y un sueño adecuado, controlando la hipertensión arterial, no fumando y evitando el alcohol. Pero también socializando: compartiendo con la gente, conversando con los amigos o con la pareja, siempre en una buena onda.

Para ser realmente felices sí necesitamos resolver muchos problemas estructurales, pues, aunque para ser feliz no se requiere ser rico, los niveles extremos de pobreza no facilitan la felicidad

¿Y los medicamentos?

Hay cosas que dicen que pueden ayudar, como la Ginkgo Biloba, los antioxidantes como la vitamina C, los vasodilatadores y un montón de medicamentos tanto tradicionales como homeopáticos que se inventan, pero que en realidad no sirven para nada. El cerebro funciona si usted, como le digo, lo cuida con dieta, con ejercicio y hábitos saludables.

Hábitos entre los que usted mencionó dormir bien. ¿Por qué es tan importante el sueño?

El sueño es un momento del cerebro en el cual se organizan archivos de memoria, se reparan estructuras, y es cuando más energía consume. Un mal dormir afecta la memoria y produce hipersomnia y cansancio diurno.

Pero ¿cómo se logra dormir bien?

Haciendo ejercicio, pero no inmediatamente antes de dormir. Hay que dejar de consumir cafeína y evitar medicamentos o sustancias que puedan producir insomnio.

Pero ¿qué hacer cuando uno se despierta?

No es bueno estar en la cama despierto. Se recomienda que usted se levante, se vaya al estudio o a la sala, lea un rato y luego sí intente volver a conciliar el sueño. Quedarse en la cama dando vueltas no es nada bueno, ni tampoco viendo televisión. La cama es para dormir.

En esta época hay varios programas en la red y un ‘boom’ literario de libros de autoayuda que hablan de ‘así se alcanza la felicidad’. ¿Cómo ve este fenómeno?

No hay una fórmula que se transmita por un libro o un video. Lo real es ser consciente de que compartir con las demás personas, ser altruista, ser grato, trabajar en lo que lo apasione y lo motive, vivir más intensamente el presente y pensar menos en el pasado y en la incertidumbre del futuro son hechos que sí ayudan a la felicidad.

Habla usted de que es distinta la felicidad del placer, ¿por qué?

La felicidad es un concepto mucho más profundo. Es algo que no se da por tener instantes cortos de placer. No es tener dinero, prestigio o poder. Es algo más profundo y complejo. Se puede ser feliz siendo pobre o aun enfermo. No obstante, si usted suma habitualmente momentos de placer, cada uno de estos contribuye a la felicidad. El pensamiento positivo es otro elemento fundamental para alcanzarla. Por el contrario, pensar negativo enferma.

¿Cómo es el cerebro de los colombianos? ¿Se ha ido adaptando a los cambios tan vertiginosos que experimenta el ser humano de hoy?

No vamos al ritmo que deberíamos. Debemos adaptarnos a los cambios tecnológicos, a la globalización y a los cambios en materia de educación. Por ejemplo, las clases magistrales en los colegios y en las universidades tienden a desaparecer. Los estudiantes y el cerebro de ellos aprenden con mayor facilidad, al interactuar de manera activa con los profesores y sus compañeros y al usar medios audiovisuales interesantes. Además, debe haber otros métodos que ayuden a despertar el componente emocional del aprendizaje, que es tan importante.

¿Por qué el cerebro de los colombianos no tiene puntos medios? Por ejemplo, con la selección Colombia: si ganamos, salimos todos a matarnos entre nosotros mismos y si perdemos, salimos a matar a los jugadores.

Cuando uno registra situaciones de esas, como un partido de fútbol, interviene una estructura que se llama la amígdala. Si tengo un momento de placer, la amígdala lo registra inmediatamente y actúa automáticamente. Esa impresión que se genera inicialmente va al lóbulo frontal, y este analiza cómo debemos reaccionar. Por ejemplo, ante situaciones de agresión, si a mí me atracan, puedo reaccionar de dos formas: una es enfrentar a esa persona y actuar con violencia bajo la influencia únicamente de la amígdala; otra puede ser actuar con prudencia acatando recomendaciones del lóbulo frontal. Ahora bien, con lo de las diferentes emociones es lo mismo, puedo reaccionar muy tranquila o muy violentamente de acuerdo con el control del lóbulo frontal. Este lo hace a usted analizar las situaciones de una forma más serena. La amígdala, por el contrario, reacciona más rápidamente ante cualquier estímulo.

Entonces, ¿los colombianos tenemos muy poco desarrollado el lóbulo frontal?

Los colombianos somos muy reactivos, pero no conozco un estudio científico que diga que tenemos menos desarrollado el lóbulo frontal. Sin embargo, sí, definitivamente, educar a la gente, enseñarle cómo funciona el cerebro, cómo manejar las emociones de una manera adecuada, cómo controlar esa amígdala que reacciona automáticamente, y cómo hacer que el lóbulo frontal actúe mejor es importante.

¿Por qué el cerebro del colombiano tiene dos estados de ánimo? De puertas para afuera es tranquilo y afectuoso con su familia, pero sale a la calle y se transforma en un ogro; lo ve uno en el transporte, en el tráfico... ¿Eso tiene alguna explicación científica?

Hay estudios muy serios que dicen que dos de las situaciones que producen el máximo estrés en una persona son el tráfico y el ruido. Entonces, usted se podrá imaginar cómo puede vivir tranquilo un bogotano con este tráfico terrible y el ruido al que estamos expuestos.

Uno de los símbolos de la vida moderna es el asfalto, ¿este vuelve al ser humano más hosco?

Se ha demostrado claramente que se aprende más si el cerebro se expone a áreas naturales, es decir, si el colegio o universidad tiene vista a montañas, a árboles, a ríos o al mar. Además, que el paciente de edad se deteriora y se deprime menos si está cerca de la naturaleza. Por eso hay que tratar de construir más parques y sembrar árboles donde las personas estén aprendiendo o estén recluidas. Los árboles y el verde son fundamentales para el cerebro.

Lo real es ser consciente de que compartir con las demás personas, ser altruista, ser grato, trabajar en lo que lo apasione y lo motive, vivir más intensamente el presente

Una de las enfermedades cerebrales más comunes es el alzhéimer...

Sí, aunque no es un problema únicamente en Colombia, pues el 50 % de la población mundial tiene alzhéimer después de los 85 años.

El 50 %...

Sí. El problema es que todavía no existe cura ni ningún medicamento que la controle contundentemente. Todavía es difícil, no se ha alcanzado la meta. La población se está envejeciendo todos los días y su riesgo de desarrollar alzhéimer crece mientras en Colombia no existan sitios suficientes donde puedan recluirse estos pacientes.

En esta época, la gente se hace propósitos como dejar de fumar, hacer ejercicio... ¿Cuál puede ser el propósito de un colombiano con su cerebro para el 2019?

Al cerebro le gusta establecerse metas y cumplirlas, por tanto, es recomendable que usted se haga ciertos propósitos para el año entrante y los cumpla. Además, es importante tratar de volverse más flexible. Por otra parte, ‘Harvard Business Review’ dice que si usted hace dos o tres veces a la semana una obra buena, como visitar un enfermo, un anciano o ayudar a un niño, esto contribuye a su propia felicidad.

En conclusión, hay que ejercitar el cerebro...

Antes que nada, hay que empezar por entenderlo. La gente no conoce su cerebro, y eso es grave. Hay que familiarizarse más con este para ponerlo a funcionar mejor en todos los campos. Por eso, para 2019, uno de los propósitos de la gente debería ser conocer su cerebro.

ARMANDO NEIRA
Editor de cultura de EL TIEMPO @armandoneira

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