Belisario Betancur y su gran amor por la cultura, los libros y las artes - Música y Libros - Cultura - ELTIEMPO.COM
Música y Libros

Un renacentista extraviado en la política

La cultura, su gestión y promoción, fue el faro que iluminó al expresidente Betancur en su vida.

Belisario Betancur

Con sus amigos: el periodista Álvaro Castaño Castillo (q.e.p.d.), la gestora cultural Gloria Zea y el periodista Bernardo Hoyos (q.e.p.d.).

Foto:

Archivo EL TIEMPO

Por: Carlos Restrepo
07 de diciembre 2018 , 08:13 p.m.

Cuando dejó la primera magistratura del estado, el expresidente Belisario Betancur anunció que no volvería a hablar de política y que se refugiaría por completo en lo que él consideraba el alimento espiritual y corporal más saludable de la vida: la cultura.

Un juramento que cumplió al pie de la letra, salvo contadas excepciones, cuando supo que su mediación podía servirle al país en pro de la paz, ese otro estandarte que el exmandatario siempre enarboló.

El mandatario conformó con su querido amigo, el fallecido gestor cultural y periodista Álvaro Castaño Castillo, creador de la emisora HJCK, la dupla de los denominados “decanos de la cultura” del país.

“Belisario Betancur tenía el virus de las letras desde muy joven. Era un lector insaciable y participó en varias empresas culturales de gran relieve. Una de ellas sería la inicial, en la Medellín de su juventud, donde colaboró en los periódicos, como el caso del suplemento Generación, de El Colombiano. Allí participó muy activamente en algo que él siempre mantuvo: una bohemia jovial, alegre e instruida”, recuerda su amigo, el poeta Juan Gustavo Cobo Borda.

Bohemias que fueron enriqueciendo su curiosidad cultural al lado de otros amigos artistas, poetas e intelectuales como Rodrigo Arenas Bentancourt, David Manzur, Otto Morales Benítez, Jorge Rojas, María Mercedes Carranza y Gloria Zea, entre muchos otros. Pues quizás, uno de los regalos más preciados que le dejó la cultura fueron los amigos.

Para otro de ellos, el exministro Carlos Caballero Argáez, la vida del expresidente demostró “lo que la inteligencia, la audacia, la educación y la entrega al conocimiento logran en un individuo”.

“Entré en la lectura, a los cuatro años de edad, guiado por maestros semianalfabetos que entretenían al niño en posadas de arriería a la luz de un candil, mientras mi padre ataba a su hijo a la retranca de la enjalma para trepar por los caminos sinuosos, y cuidaba la mulada y las muchachas de las fondas”, le comentó alguna vez Betancur a Caballero.

La vida del expresidente demostró lo que la inteligencia, la audacia, la educación y la entrega al conocimiento logran en un individuo.

Y añadió: “esos versados muleros, faltos de toda ignorancia, como dicen ellos de sí mismos, entretenían al infante, imitando, sin saberlo, la manera como don Quijote le ofrecía al enamorado Cardenio ‘más de 300 libros, que son el regalo de mi alma y el entretenimiento de mi vida’”.

Así lo recordó Caballero en el 2017, durante el homenaje que la Universidad Sergio Arboleda le rindió a Betancur, en el marco de la publicación de su último libro ‘Canoa’.

“En ese ambiente y con esos profesores –además de misiá Rosario Rivera, en la escuela, aun antes de que le permitieran matricularse por no haber llegado a los siete años–, Betancur comenzó a jugar con las palabras, a sentirlas, a masajearlas, a interesarse por su origen y, como él mismo diría, por su ‘vecindad con el corazón, las plantas, los planetas y las realizaciones de la creación y de la mente humana’ ”, recordó Caballero en sus palabras.

Belisario Betancur

A lo largo de su vida forjó una gran amistad con el nobel de literatura Gabriel García Márquez.

Foto:

Archivo EL TIEMPO

La poesía: su otro gran amor

Más tarde, el joven Betancur tendría noticia de los versos de su admirado coterráneo León de Greiff, uno de sus poetas de cabecera, que le descubrió el que sería uno de sus grandes amores de la vida.

Alguna vez, le comentó a este diario, que uno de los secretos de su buena memoria, que conservó luminosa hasta su partida, se lo debió a la poesía. Disfrutaba memorizando versos no solo de poetas colombianos sino de grandes plumas de la literatura universal.

Daniel Samper Pizano recuerda que cuando él preparó el montaje de 'Poesía para ser dicha’, en el Teatro Colón, el presidente Betancur llegó al recital y fue declamando uno a uno todos los poemas del programa. “Se los sabía todos-anota Samper-. Era impresionante no solo el dominio sino la memoria. Yo estaba en el palco de al lado y lo miraba como repetía todos los versos”.

Betancur siempre fue fiel a sus pasiones literarias. Así lo rememora Cobo Borda, al contar la ocasión en la que Gabriel García Márquez llamó más temprano de lo debido al palacio presidencial. “Y cuando el Presidente le respondió le dijo: ‘Aquí estoy leyendo los versos de Pedro Salinas’. Es muy bueno saber que un presidente lee poesía y gracias a eso propugnó por la paz, por la honestidad, buscó abrir el espacio para otras voces y otros ámbitos”, anota su amigo.

Los libros son los mejores amigos que puede tener el hombre: silenciosos cuando no se los inquiere; elocuentes cuando se les pregunta; sabios como que jamás sin fruto se les pide consejo

“La literatura en sus diversas formas y los libros fueron las compañeras de la niñez y la juventud de Belisario Betancur. Lo fueron en el seminario –del cual fue expulsado con justa causa, según él, y porque no había ni la vocación ni la intención de hacerse cura– y en la Pontificia Bolivariana en donde estudió derecho y en donde, gracias a una beca, pasó de dormir en la banca de un parque a hacerlo en la biblioteca de la universidad, que se convirtió en el paraíso para este lector insaciable, ávido de conocimiento, quien así tuvo acceso a miles de libros que se transformaron en sus amigos inseparables del día y de la noche, para el resto de su vida”, anota Caballero Argáez.

El columnista de este diario recordó lo que alguna vez el expresidente dijo en una conferencia internacional sobre el significado de los libros en su vida:

“Son los mejores amigos que puede tener el hombre: silenciosos cuando no se los inquiere; elocuentes cuando se les pregunta; sabios como que jamás sin fruto se les pide consejo; fieles, que nunca vendieron un secreto de quien los trata; regocijados con el alegre; piadosos con el dolorido; y tan humildes, que nada piden ni ambicionan, y, por ocupar poco espacio, se dejan estar de canto y estrechos en los estantes”, comentó.

Fueron muchas las batallas culturales en las que se metió Belisario Betancur a lo largo de su vida. Su brillante mente se las ingeniaba siempre para ayudar. Dos de estas “empresas” que apoyó con alegría fueron las de sus amigas Gloria Zea, cuando estaba construyendo el Museo de Arte Moderno de Bogotá, y la de María Mercedes Carranza, cuando creó la Casa de Poesía Silva.

Precisamente, la gestora cultural Gloria Zea rememora lo que significó el apoyo de Betancur para finalizar el tercero y cuarto piso del Museo de Arte Moderno de Bogotá, que ella dirigía.

“‘Señor Presidente ayúdeme por favor’, le dije durante la inauguración de uno de los salones Atenas que hacíamos con jóvenes artistas. Y él se me acercó al oído cuando nos sentamos y me dijo: ‘De cuánto es el sablazo’. Yo le contesté: ’40 millones presidente’, que en ese momento era un dineral”, cuenta Zea.

Se despidieron. A las 4 de la mañana del día siguiente sonó el teléfono de la mesa de noche de Zea: “‘La llama el Presidente de la República’, me dijeron. Yo pensé que era Daniel Samper que me estaba haciendo una broma. Cuando me dice el Presidente: ‘Doña Gloria es que ya sé cómo le consigo sus 40 millones. Le he ordenado a los cuatro directores de las corporaciones de ahorro y vivienda que le presten el dinero’. Él mismo ofreció su firma para respaldar los créditos. A partir de ese día yo me volví la esclava del presidente Betancur”, recuerda Zea, entre lágrimas, sobre su amigo, al que llamaba ‘El llanero solitario’ de la cultura.

El presidente Betancur era “alérgico” a las entrevistas. Sin embargo, cuando de cultura se trataba siempre hacía la excepción. Hace pocos años, cuando la Casa de Poesía Silva cumplió 25 años, el mandatario le contó a EL TIEMPO cómo nació este otro sueño “romántico”.

“El descubrimiento de la Casa Silva como inmueble, que no como evocación literaria, lo hicieron al unísono María Mercedes Carranza y Genoveva Carrasco de Samper. Esta última era directora de la Corporación La Candelaria. Ella le habló a María Mercedes Carranza de la existencia de la casa en la calle 14, que era un inquilinato. Era una fortaleza indomable con gente que incluso no pagaba canon de arriendo y que se sentía dueña de aquella miseria. Entonces María Mercedes y Genoveva me contactaron para ayudarles a conseguir recursos para la rehabilitación. Nos pusimos a elucubrar sobre qué se debería hacer y formamos un grupo de amigos que se reunían a la topa tolondra, en cualquier lugar y hora”, recordó entonces mandatario.

Belisario Betancur

Con su segunda esposa, la escultora Dalita Navarro, con quien compartió sus últimos años.

Foto:

Archivo EL TIEMPO

Santillana y Barichara

Dos de sus últimos proyectos vitales a los que el exmandatario dedicó su vida fueron la Fundación Santillana, que lideró por más de 20 años, y la promoción cultural en la población santandereana de Barichara. Esta última, su refugio “secreto” de descanso y lectura.

La Fundación Santillana se le apareció una noche de bohemia, cuando Betancur aceptó gustoso el encargo de su amigo, el empresario español Jesús de Polanco (cabeza del Grupo Prisa) durante una cena en la ciudad medieval de Santillana del Mar, en Cantabria (España). Así surgió la idea de ampliar hacia América la Fundación Santillana de España.

Bajo el faro del exmandatario, se realizaron en la sede capitalina de Santillana más de 180 exposiciones de pintura, fotografía, escultura y presentaciones de libros del más variado orden, y 147 conciertos de música barroca, clásica, contemporánea, colombiana, latinoamericana y de presentaciones corales. Además, cerca de 300 conferencias, seminarios, coloquios y talleres sobre diversos temas culturales y científicos.

En su sede estuvieron personalidades como José Saramago, Carlos Fuentes, Mario Vargas Llosa, Susan Sontag, Rosa Montero, Marcela Serrano y Sergio Ramírez. Que además eran amigos de su anfitrión.

En la cultura también encontró a la artista y escultora Dalita Navarro, el amor y la compañera de sueños en sus últimos años, luego de enviudar de su primera esposa Rosa Helena Álvarez, la madre de sus hijos Diego, María Clara y Beatriz.

Con Dalita compartió ese cálido refugio de descanso en la población santandereana de Barichara. Allí, el exmandatario apoyó una nueva movida cultural a través de festivales como ‘Barichara punto de encuentro’, que convirtieron esta histórica población en un polo turístico y artístico.

“En un mundo donde cada vez interesa menos la cultura, él seguía siendo un defensor y un apoyo de la cultura y nunca se olvidó de esa condición. Yo tenía una enorme admiración por él. Me parece que en su larga trayectoria no dejó de ser fiel a esos presupuestos sobre todo en la poesía”, comenta Samper Pizano

“Aunque el mismo Betancur se pregunta con frecuencia si su trayectoria vital es un invento suyo, porque parece no creer en el destino que se forjó, uno entiende, ahora, que nunca dejó de ser un pensador, un periodista, un escritor, un librero y un editor”, acota Caballero Argáez.

Por eso, la partida del presidente Betancur deja huérfana también la cultura del país, al perder a quien fuera uno de sus principales escuderos, durante casi un siglo.

CARLOS RESTREPO
CULTURA Y ENTRETENIMIENTO
Twitter: @Restrebooks

Llegaste al límite de contenidos del mes

Disfruta al máximo el contenido de EL TIEMPO DIGITAL de forma ilimitada. ¡Suscríbete ya!

Si ya eres suscriptor del impreso

actívate

* COP $900 / mes durante los dos primeros meses

Sabemos que te gusta estar siempre informado.

Crea una cuenta y podrás disfrutar de:

  • Acceso a boletines con las mejores noticias de actualidad.
  • Comentar las noticias que te interesan.
  • Guardar tus artículos favoritos.

Crea una cuenta y podrás disfrutar nuestro contenido desde cualquier dispositivo.

CREA UNA CUENTA


¿Ya tienes cuenta? INGRESA