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Así fue competir contra Alejo Durán en el primer Festival Vallenato

Ovidio Granados quedó de segundo en la justa de 1968. Así lo recuerda.

Ovidio Granados, acordeonero vallenato

Ovidio Granados, acordeonero vallenato, técnico de acordeones, padre de los reyes vallenatos Hugo Carlos y Juan José Granados.

Foto:

Claudia Rubio / EL TIEMPO

Por: Liliana Martínez Polo
08 de febrero 2019 , 10:26 a.m.

Dicen que en las competencias, del tipo que sean, todos celebran al ganador y nadie se acuerda del segundo. Ovidio Granados Durán, nacido en Mariangola (1943), pudo ser el primer rey vallenato de la historia y estuvo muy cerca. Solo que Alejo Durán -con un historial mucho más extenso que el suyo- lo superó en la contienda y abrió la historia del principal encuentro del universo vallenato, que este año realizará su edición número 52. 

La pelea era como un David contra Goliat. Ovidio Granados tenía 25 años, tenía su agrupacion -Los Playoneros del César-, pero su recorrido comenzaba. Alejo Durán, tenía 49, ya iba de vuelta de muchas correrías. Diecinueve años atrás había dejado su pueblo de nacimiento y sus trabajos en el campo para dedicarse a la música y a serle más fiel al acordeón que a cualquiera de las mujeres de su vida. Y era querido y era favorito y era invencible.

Sí, era David contra Goliat, solo que estaba escrito que en esta ocasión el ganador sería el más fuerte. 

Durán ya tenía encima varias grabaciones -desde las más artesanales, las que grababa de una en una y vendía en los pueblos, hasta las de disquera-. Su canción 039 ya había sido incluso parte sonora de una película.

Ovidio, joven, con todo por demostrar, era su admirador rendido. También lo era de Luis Enrique Martínez, que entonces tenía 46 años y ya era el maestro de las generaciones de acordeoneros que habían venido después. Martínez era un compañero, compadre, amigo entrañable de Durán y estaba también en competencia. 

Y a los dos los enfrentó en ese primer Festival de la Leyenda Vallenata, fundado como estrategia para fortalecer la identidad del entonces recién nacido departamento del Cesar. 

"Ahí no había reglamento -recordó Ovidio esa contienda-. Ahí lo más que tocaba uno era el paseo, el merengue y el son. La puya no era obligatoria".

No era obligatoria, pero Alejo Durán la tocó. Justo ahí, en el festival presentó la canción Pedazo de acordeón. La justa musical fue su plataforma de lanzamiento. En una entrevista con El Pilón, Ovidio diría que Durán había sido inteligente porque nadie le había dicho que la puya no era obligatoria. Insinuaba que, sin saberlo, eso le subió puntos. 

Según recordó, en entrevista con EL TIEMPO, a propósito del centenario de Alejo Durán, en ese primer festival hubo dos rondas. "En la primera -dice- nosotros dos quedamos empatados en el merengue".

Ovidio, conocido ahora como 'El viejo Villo', el sereno técnico de acordeones que pasa los días desbaratando y volviendo a armar los instrumentos de todo ejecutor del vallenato, era entonces el joven que iba por buen camino.

Estaba entre los tres primeros, de una contienda que comenzó con ocho ejecutantes, entre ellos una jovencita. Ante el público y el jurado, Ovidio interpretó sus canciones, emocionó, y complacido vio que la gente lo saludaba agitando pañuelos blancos.

Entonces se llevaron a Alejo para la casa de Consuelo. "Él allá cogió un cuchillo de mesa -relata Granados- y se aflojó las correas del acordeón. Cuando volvió a participar otra vez conmigo, hizo fuerza en la primera canción y se le soltaron las correas. Entonces, paró y dijo: 'Perdonen, muchachos, que se me soltó la correa, pero así yo los voy a complacer'. Y fue cuando le sacaron los pañuelos blancos, los pañuelos que me sacaban a mí se los acaron a él y de ahí él agarró fuerza".

Durán ganó con 'Pedazo de acordeón' -la puya que no estaba obligado a interpretar-, 'Alicia Adorada' -interpretación que le dio nueva vida a esta canción compuesta por Juancho Polo más de 20 años antes-, así como las canciones 'Corralito' y 'Envejeces, corazón'.

"Ya después, cuando dieron el fallo -evoca Granados-, me buscó en la tarima y me dijo: 'Pendejo, si no te hago asi, si no... no te gano'. Ahí fue cuando nos hicimos amigos".

Llegar al segundo lugar había sido para Granados una proeza. Atrás habían quedado Luis Enrique Martínez, Abel Antonio Villa, Emiliano Zuleta Baquero, Alberto Pacheco, Toño Salas, Alcides Moreno y, la jovencita, Fabriciana 'Fabri' Meriño. Los primeros ya eran grandes.

Primer Festival de la Leyenda Vallenata

El primer festival de la Leyenda Vallenata se hizo en una tarima improvisada en la Plaza Alfonso López. El fallo se dio el 29 de abril con el triunfo de Alejo Durán.

Foto:

Archivo EL TIEMPO

¿Antes del Festival, no se amilanó ante semejante cartel de competidores?

"Es que Consuelo (Araujonoguera) fue la primera que me dijo que me metiera al Festival. Y yo le dije: 'Cuidadito y viene Alejo Durán'. Ella entonces me respondió: 'Ombe, Ovidio, si usted toca más bonito que los demás'. Lo dijo para darme ánimos". 

Alejo y Luis Enrique no eran los únicos pesos pesados ahí. La gente creía que iba a ganar Emiliano Zuleta Baquero, con 'La gota fría'...

El viejo Emiliano tambíen fue, no sé que le pasaría...

Le pasó que se emparrandó y no llegó a la final, la noticia de su ausencia es otra de las anécdotas inolvidables de esta historia)

También estaba Toño Salas. 

Y a usted no le quedaron muchas ganas de competir en festivales...

Yo después competí, en dos festivales más (participó en 1968, 1975 y 1983) y también quedé de segundo. Y dije que no me presentaba más, para que no me llamaran 'Ovidio Segundo'

Dice que el primer festival no tenía reglamento. ¿En qué otra cosa era diferente?

No estaba la tarima Francisco El Hombre, que se construyó después en la Plaza Alfonso López. El Festival se hizo en una tarima provisional de madera. La hicieron cerca del palo de mango. Era noche, competimos dos veces. 

¿Y tuvo más encuentros con Alejo Durán?

Desde entonces fuimos amigos. Cuando él me veía, me decía: "Quiubo, primo". Fuimos amigos hasta que él murió. Era una persona muy noble. Cuando estaba concursando parecía que no hubiera competencia. Me decía. "Primo, cuando me vea en la calle, salúdeme, que yo ya no veo mucho porque estoy viejo", me lo decía cuando yo tenía 27 años y él 45". 

¿Qué rasgo destaca usted de Durán?

Fue importante porque era un hombre sencillo. Era muy noble. Parecía que no era de la música, con tanta rivalidad. Lo trataba a uno muy bien, muy familiar. Era muy decente. Con decirle que Luis Enrique Martínez era más músico que él. Luis Enrique era 'El Padre del Vallenato', todos los músicos se regían por lo que hacía. Hasta él a Luis Enrique le tenía miedo y sin embargo, Alejo le ganaba por la sencillez. 

Ovidio Granados después se convertiría en el patriarca de la familia hoy elevada al rango de dinastía vallenata, la de los Granados.

No fue nunca rey vallenato, pero sus dos hijos sí: Hugo Carlos Granados, el mayor, es el acordeonero que ha ostentado más títulos en las diferentes categorías del festival, incluida la de Rey de Reyes. Su otro hijo, Juan José, fue rey en el 2005, y su hermano Almes ganó en el 2011. 

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