200 años de la primera edición del libro Frankenstein - Música y Libros - Cultura - ELTIEMPO.COM
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La historia detrás de Frankenstein, el monstruo que cumple 200 años

La primera edición del libro apareció con otro título y sin el nombre de su autora, Mary Shelley.

El monstruo cumple 200 años

La actuación de Boris Karloff, en 1931, es la más recordada. El tipo de maquillaje sigue intacto.

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EL TIEMPO

05 de abril 2018 , 07:13 p.m.

El pasado 11 de marzo se cumplieron 200 años de la publicación, en 1818, de la novela gótica Frankenstein, Prometeo moderno, de Mary Shelley, escritora londinense nacida en 1797 y fallecida en la misma ciudad en 1851, de un tumor cerebral.
Mary era hija del filósofo radical, demógrafo por razones políticas y científicas, y novelista William Godwin (1756-1836), y de la feminista y escritora Mary Wollstonecraft, (1759-1797).

Mary Godwin tuvo una educación avanzada, orientada por una institutriz y principalmente por su padre librepensador, autor de Disquisición sobre la justicia política y su influencia en la virtud y felicidad de la gente, una reflexión sobre la sociedad, el gobierno y la moral, de notable influencia en el pensamiento inglés. Godwin había sido expulsado de la Universidad de Oxford debido a sus controversias ideológicas y políticas y su ateísmo.

Su madre, Mary Wollstonecraft, autora de Una vindicación de los derechos de la mujer, le inculcaría la importancia de los derechos femeninos como la educación, que quería que fuesen iguales a los masculinos, para romper así con los parámetros de la educación tradicional. No obstante, se dice que Mary “creció con más pensadores que afectos”, que “se sentía sola a menudo y carente de un sentimiento de identidad familiar”.

Papá y mamá fueron así importantes antecedentes literarios de Mary Shelley, autora, a su vez, del poema filosófico La reina Mab y de las novelas Valperga, El último hombre, Lodore y Falkner.

La época en que vivió Mary Shelley está marcada por la Revolución Industrial, la máquina de vapor, los avances de la ciencia en campos tan importantes como la química de Lavoisier, y por la influencia de la Revolución francesa. La electricidad ha alcanzado gran desarrollo, lo mismo que los experimentos en el laboratorio y la noción de vida artificial de los que surgirá Frankenstein.

A Percy B. Shelley (1792-1822) –coetáneo de John Keats y Lord Byron–, Mary, de 16 años, lo conoce en la librería de su padre. Era casado y con hijos.

De inmediato surge un romance a primera vista. Impulsados por Eros, se fugan por unos días, pero regresan a Londres por falta de dinero, para continuar su relación adúltera, que motivará el suicidio de la esposa de Shelley. Los amantes tuvieron cuatro hijos, de los cuales solo sobrevivió uno, tragedia que se agravaría por la muerte de Shelley en Italia, al ahogarse en un río mientras navegaba.

Percy B. Shelley, escribió y publicó Zastrozzi, novela gótica, pero es en poesía como brillará e inscribirá su nombre en el panteón del romanticismo, notablemente con Alastor y el Himno a la belleza intelectual.

Novela novel

Frankenstein, Prometeo moderno, escrita a los 18 años, edad extraordinariamente prematura en la creación literaria, y que generó ciertas dudas acerca de su autoría.
El título tiene que ver con Víctor Frankenstein, personaje principal, y con Prometeo, el titán, amigo de los hombres, que, contra la voluntad de Zeus, les regala el fuego sagrado con el que desarrollarían las artes y las ciencias, por lo que tuvo que pagar un cruel castigo.

Se trata de un moderno Prometeo, creado en un laboratorio, que, a diferencia del modelo griego, le causa grandes sufrimientos a Víctor, su productor. Catalogada como una de las novelas más importantes de la ciencia ficción y la literatura gótica, por la presencia del misterio en ambientes extraños, cuenta la historia de Víctor Frankenstein, un estudiante suizo de medicina, interesado en descubrir “los secretos del cielo y la Tierra”, y explicar “la misteriosa alma del hombre”.

Para esa tarea, el estudiante, familiarizado con los cadáveres, e inquieto por muchos interrogantes, en el laboratorio crea un cuerpo de 2,44 metros de altura, mediante la unión de diferentes partes de cadáveres disecados.

Ante la figura monstruosa, Víctor se horroriza, huye y cuando regresa se percata de que su criatura ha desaparecido. Y siente un poco de alivio, porque cree que así como le dio vida, así ha vuelto a disgregarse. Se equivoca. El monstruo sigue vivo, y tras ser rechazado por quienes lo ven se llena de odio, y la venganza no se hace esperar: es inculpado de haber asesinado a William, hermano menor de Víctor, a pesar de que la mayor sospecha del crimen recae en la criada de la casa, quien no tarda en ser condenada a muerte y ejecutada, lo cual afecta a Víctor enormemente.

Para paliar su mal estado de ánimo, Víctor se toma un descanso en el Mont Blanc suizo. Allí, sorpresivamente se encuentra con el monstruo, sin que le produzca terror, y se entera de que aprendió a hablar gracias a una familia a la que le hacía regalos, sin que ellos conocieran su procedencia.

Le cuenta lo mal que ha pasado y le pide que ante el rechazo sufrido, cree una mujer para que lo acompañe, a lo que Víctor accede.

Víctor viaja a Escocia y allí abre un laboratorio y fabrica a la mujer, pero se arrepiente por remordimientos de conciencia y la destruye, lo que irrita al monstruo, que toma venganza y asesina a Clerval, el amigo de Víctor, y luego a Elizabeth, su prometida, en la noche de bodas.

Víctor decide acabar con el monstruo y lo persigue para destruirlo, pero muere cuando viaja en un barco por el Ártico. Frankenstein aborda el mismo barco y relata al capitán su vida y su intención de no cometer más crímenes, porque una fuerza incontrolable lo impulsaba a ello. Le confiesa su disposición de abandonar la embarcación, tomar un trineo e inmolarse para dar fin a su vida miserable.

Origen de la novela

La novela Frankenstein no es totalmente ficticia, y podría explicarse a partir de un hecho real ocurrido en 1816, en un encuentro de Mary Shelley y Percy, su marido, con el ‘papa’ de los poetas románticos, Lord Byron, en la casa de este, en Villa Diodati (Suiza), y su médico, John William Polidori.

Lord Byron los retó a escribir una historia de terror, desafío que inspiró tanto a Polidori como a Mary para comenzar a darles cuerpo a sendas novelas.

Los diálogos de Percy B. Shelley con Polidori sobre las posibilidades de la electricidad de revivir cuerpos inactivos refuerzan la idea de Mary para la conformación de su figura novelesca.

Lord Byron, por su parte, publica un texto sobre los vampiros, tema de moda y un poco recurrente, y Polidori escribiría, en 1819, El vampiro, novela en la cual el personaje que infunde terror muere, reaparece, comete crímenes de mujeres por amor y sevicia.

Con El vampiro, Polidori inauguró el género de los vampiros románticos, de los cuales Drácula resultó ser el más representativo y duradero.

Confesaría luego Mary: “Imaginé este libro allí. Fue bajo los árboles que rodean la casa, o en las desiertas laderas de las montañas cercanas, en donde tuvieron lugar mis primeras ideas genuinas y los primeros vuelos de mi imaginación”.

La primera edición de la novela fue de apenas 500 ejemplares. Apareció sin firma, aunque con dedicatoria a Lord Byron. En un juego de referencias cruzadas de escritores, Polidori también atribuyó a lord Byron la autoría de su libro El vampiro.

En la segunda sí figura la autora, y los lectores “encuentran en el libro terror gótico, anticipo de ciencia ficción, o un dilema ético sobre los límites de la ciencia”, según Tereixa Constela, en su artículo publicado en la revista Babelia, de El País de España, para conmemorar los 200 años de la publicación de la novela.

La autora del artículo dice que Mary confirmó en 1831 la autoría de la novela, y reconoció el estímulo de su esposo en la escritura de ella, y se preguntaba: “¿Cómo es posible que yo, entonces una jovencita, pudiera concebir y desarrollar una idea tan horrorosa?”. En uno de sus ensayos dice: “Quizás un cadáver podría reanimarse, el galvanismo había dado pruebas de cosas semejantes: quizás se podían manufacturar las partes componentes de una criatura, y después podrían reunirse y dotarlas del calor vital”, y Frankenstein se pregunta: “¿Dónde residirá el principio de la vida?”.

El bicentenario de la novela de Mary Shelley se celebra en el mundo editorial, y es de esperarse que en los círculos literarios y en las academias.

La novela de Mary Shelley abrió el camino de otras del género, como El extraño caso del doctor Jekylll y el señor Hyde (1887), de Stevenson, y Drácula (1897), de Bram Stoker, escritores anglosajones, como ella, apasionados por la literatura, la oscuridad y el mal.

ÉDGAR BASTIDAS URRESTY 

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